Capítulo 1

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Era una mañana de sábado como cualquier otra, el sol entraba por la ventana, yo ya estaba listo para irme, tenía el traje puesto, aque traje perfectamente cuidado, lavado y planchado.

Me puse el reloj, mire la cómoda para ponerme un poco de perfume.

Tome las rosas que estaban en la mesa y salí de casa, porque todo mi día sería para tí.

Han pasado dieciséis años, dieciséis largos años desde ese verano, pero aún se siente como si hubiese sido ayer. Fue en Austin, Texas en un caluroso verano del 99, un caluroso verano en el que me enamoré. 


Dieciséis años antes.


Las vacaciones de verano estaban a pocas semanas de terminar, ese verano en específico, estuve trabajando mucho al inicio, incluso un poco antes de terminar las clases. Quería tener dinero para disfrutar el último mes de las vacaciones libre. Había hecho planes con mis amigos para comprar mil fichas y gastarlas todas en el arcade, sería genial, treinta días de juegos, sodas y golosinas. Lo único que le interesa a un chico de dieciséis años, al menos, lo único que me interesaba a mí a esa edad. 

Fui a comprar refrigerios esa tarde, y después iría al videoclub por una película. Aún estaba pensando en si ver El club de la pelea o Matrix, necesitaba ver las portadas para tomar una decisión. 

Compré cinco barras de chocolate, dos emparedados, soda de naranja y muchas paletas de banana, tendría que volver a prisa o se iban a derretir. Era un verano caluroso, no recuerdo ninguno igual a ese, incluso es interesante lo bien que recuerdo esos pocos meses. 

Salí del mini súper y sentí ese golpe duro de aire caliente que te da cuando te alejas del aire acondicionado. Al fijar de nuevo la vista hacia el frente, divisé no muy lejos a un niño. No sé si estaba ahí cuando llegué, era pequeño y seguramente no lo vi o no le puse atención, su cuerpo estaba sentado en la acera, en dirección al pavimento, pero su cabeza giraba mirando justo a un lado mío. 

Mi bicicleta roja, ese niño miraba mi bicicleta roja, una Cannondale 88 roja brillante. La miraba con tal fascinación que parecía como si la bicicleta le hubiese hablado. Di un paso hacia adelante, lo que ocasionó que el pequeño chico se girara de nuevo y escondiera la cara. Me acerqué, no mucho para no ser raro, pero suficiente para verle mejor. 

Su piel color canela estaba llena de círculos verdosos y morados por todos lados, sus brazos y espalda eran tan delgados que se podía ver el contorno de sus huesos aún con su camiseta, camiseta que tenía el aspecto de haber sido estirada con tanta fuerza que había perdido su forma. 

No pude evitar sentir un hueco en el estómago al verle, observé mi bicicleta para después girarme hacia él, después de pensarlo un poco y mirar la hora en mi Casio, decidí sentarme a su lado. Al hacerlo, el niño se alejó un poco de mí, sin levantar la vista, sentí una enorme impotencia, como quien ve un perrito callejero que no puede recoger. 

¡Hey! ¿Cómo te llamas? -

Le pregunté, obviamente en inglés, pero como no hubo respuesta, me vi obligado a indagar más en su aspecto e intentar hablar con mi nulo conocimiento en español. 

¡Hola, amigo! ¿Cuál es tu nambre?  -

Ciertamente, podía hablar español, no era muy bueno, pero era mejor que no poder hablar nada, tenía una tía que se casó con un mexicano, conocía varias palabras y oraciones, aunque muchas veces no entendía lo que él decía. 

Me dicen Tito. -

El chico me respondió sin mirarme, estiró su mano y comenzó a empujar las piedras del piso con su dedo.  

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⏰ Last updated: Sep 10, 2020 ⏰

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