Prólogo

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Familia de cien


Dos años después se habían reunido todos para celebrar el cumpleaños número dieciséis de Alexa, se celebraría en San Antonio, en el hotel de Mateo y Benjamin.

Ella estaba muy feliz, más aún con su nuevo hermanito, un hermoso bebé de ocho meses. De ahí en más las familias habían cerrado sus fábricas de bebés, ahora les tocaba a otros seguir el linaje.

Axel andaba con su ahijado en un brazo y con su hijo en el otro. Los demás corrían de un lado para el otro. Las niñas con hermosos vestidos y los niños con elegantes trajecitos.

—Estás preciosa —le dijo Meli, vestida de violeta— Quiero decirte que Jonas y yo queremos hacerte un regalo para que estés segura cuando entres al cuerpo.

—¿Qué? —preguntó ella. Meli sacó el celular y le pidió el numero de su cuenta, Alexa negó con la cabeza. No podía aceptar semejante regalo.

—Mira... no hace falta que sea para eso, puedes entregar parte para un auto o lo que quieras, pero...

—Tía es demasiado. Tu presencia en la fiesta me bastaba para estar feliz y agradecida. Esto es mucho.

—Nunca es demasiado cuando se hace con el corazón —terció Jonas con una sonrisa— sabíamos que estabas ahorrando y que no querías ayuda de tu papá. Siempre has cuidado de mis hijos cuando íbamos a Nueva York o ustedes venían a Texas. Esta es mi forma de agradecerte.

Alexa sonrió. No quería, pero iba a aceptarlo con todo el corazón.

—Gracias tíos.

░░░

Alexa entró al cuerpo de paz tres años después, pero meses más tarde se dio cuenta que estaba en el lugar equivocado. Aunque le apasionaba brindar ayuda a los demás, el cuerpo de paz no era su lugar en el mundo, por esa razón, volvió a su país y calificó para entrar a la policía convirtiéndose en detective de homicidios en victimas especiales pocos años después.

¿Su inspiración? Su tía Eloise.

Mientras que sus hermanos eran abogados, ambos en el sector penal. El más pequeño aun no se había decidido que estudiar, por el momento tomaba cursos de lo que le agradara.

Por otro lado, los hijos de Eloise, eran variados. Había médicos, docentes, escritores y un soldado que estaba realizando tareas de rescate en países en guerra

¿Su inspiración? Su tio Andy.

Las hijas de Mili, en cambio, se dedicaron a la enseñanza de niños especiales en una conocida escuela de la zona, una era maestra de primaria dando clases en sistema Braille y la otra enseñaba utilizando lenguaje de señas.

En Texas, los hijos de Esperanza siguieron los pasos de su padre y tíos y trabajaban en el hospital de mascotas que cumplía sus bodas de plata con veinticinco años en servicio.

Thalía se había recibido de enfermera y su hija Jeaninne era periodista en el periódico de Esperanza. Mientras que Teodelina era mano derecha de la dueña de una de las revistas de moda más importantes del país. Pero a diferencia de lo que muchos piensan, Teo era diseñadora de talles especiales, en las que se incluía talles grandes y pequeños.

Mina y sus hijos estaban llevando un centro de rehabilitación animal usando su rancho como casa central y sus hijos la ayudaban, menos el menor que era piloto de la fuerza aérea.

Su inspiración, su padre.

Melody se había convertido en una de las escritoras más importantes de habla inglesa, una de sus sagas se habían vuelto serie en una conocida plataforma se streaming, su hija mayor había seguido sus pasos, pero se había convertido en periodista, hoy era una de las más reconocidas del estado. Sus hermanos menores habían elegido la arquitectura, el diseño y la ingeniería, hoy tenían la constructora más importante del país, superando en número al padre de Nicholas Marshall, quien había fallecido pocos meses atrás tras cumplir cien años.

Cuando se reunían eran una sola familia, a pesar de que no había lazos de sangre.

Aún con todos aquellos comienzos difíciles, todos habían sabido crecer y ser ellos mismos. Habían sabido afrontar los problemas, las perdidas dolorosas y las confrontaciones que suceden siempre ante los cambios de opiniones o verdades dolorosas.

Eloise había perdido uno de sus hijos adoptivos, que había ido a buscar a su mamá, aunque sus hermanos no lo habían secundado en la búsqueda, se mantenían informados de la salud de su madre quien era recuperada de adicciones.

Los Marshall, de vez en cuando, le mandaban dinero, que el joven administraba para los tratamientos de su madre, que finalmente había fallecido por los estragos que había hecho la enfermedad en su cuerpo.

Esperanza había estrechado sus lazos con su familia, sus hermanas y ella habían recuperado la unión que tenían en la infancia, su madre poco a poco había podido recuperar la confianza con ella. Tras un divorcio difícil con Claudio, luego de descubrir que tenía una aventura con Paris, había comprado la casa de Miranda Hurtman y se había instalado en Gold River poniendo una confitería parisina que le hacía los pasteles de bodas a todo el mundo creando una buena competencia para las demás pasteleras de la zona.

Miranda era muy unida a sus padres y hermanos, habían hecho terapia grupal por unos años y eso los había hecho recapacitar del daño que le habían hecho y habían hecho darse cuenta a Mina que era más fuerte de lo que creía. Levantándole el dedo del medio al cáncer para siempre.

Meli y Jonas eran muy unidos, más que antes, ella era una esposa que cuidaba a cada instante de su marido, de sus hijos y nietos. Todas las mujeres iban uniendo más que antes a la familia.

¿Se imaginan una Navidad con cien personas en la mesa?


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