Soy Iris Everdeen soy ganadora de los septuagésimos terceros juegos del hambre y también mentora de mi hermana y Peeta Mellark, me tocó ver a mi hermana sufrir en la arena por salvar a nuestra pequeña hermana Prim.
Y eso me tiene molesta conmigo misma, al no poder actuar bien mi papel de hermana mayor. Le prometí a mi papá que las cuidará pase lo que pase, pero desgraciadamente rompí esa promesa en los 74 cuartos Juegos del Hambre al no ofrecerme voluntaria y dejarle la carga a katniss.
Se podría decir que mi carácter no era el mejor del mundo, y si lo comparan con el de mi hermana sería siendo yo la de mal carácter.
— Comida fabulosa, vino fabuloso, masajes, spa. Les dije...— Ruedo los ojos al escuchar a Effie. — que quería lo mejor para mis tres Vencedores. — Suspiro mientras me recargo en el respaldo de la silla. — Todo debe ser..
—¿Fabuloso? — Pregunta con burla Haymitch.
Siento una mirada intensa sobre mi así que alzo la mirada encontrandome los ojos de Peeta.
— Exactamente. — Asiente sin notar el tono burlón del rubio. — La agenda está apretada. Doce días, doce distritos. — Miro a Katniss que comía en silencio. — Pero casi todos son fiestas, celebraciones...fanáticos que los adoran recibiendolos en cada parada...y cerremos en el Capitolio. — Sonríe. — Solo deben dar un par de discursos, saludar a la multitud…y disfrutar su momento frente a los reflectores. Se lo ganaron.
<<¿Que? >>
—¿Que dijiste? — Pregunté incrédula, todos en la mesa posaron su mirada en Effie y en mi.
— Iris.— Me advierte Haymitch.
— Dije: " Disfrútenlo, chicos, se lo han ganado "— Me Sonríe.
— Si, pero asesinando personas. — Suelto para después pararme bruscamente de la silla e irme de ahí.
— Señorita. — Me llama soltando un suspiro
Camino por el pasillo del vagón hacia la última habitación pero me detengo al ver la puerta de sala de manejos entreabierta, me acerco lentamente pero un Agente de la Paz nota mi presencia y cierra la puerta en mi cara.
Abro la puerta y me adentro al lugar, me siento en uno de los últimos muebles que estaban enfrente de una gran ventana que dejaba ver todo el paisaje. Saco mi pin de Sinsajo que es casi parecido al de katniss pero el mio era de bronce, esto me ayuda a pensar en todo lo que ha pasado y también me tranquiliza.
La puerta de la habitación pero no me giro, sigo con mi mirada hacia el paisaje. Escucho unos pasos acercarse a mi, sabía que era Haymitch con el era yo y el es el único que me comprende.
Katniss y yo tenemos una mala relación, no tan mala pero casi no nos hablamos desde los últimos juegos.
— No estoy de humor para un regaño. — Hablo. — Me disculpare con Effie más tarde,Haymitch.
— No soy Haymitch. — Me giro con las cejas alzadas al escuchar la voz de la persona que jamás creí ver en este momento.
— Creí que eras Haymitch. — Sonrio.
— No tienes que disculparte con nadie. — Sonríe mientras se sienta a mi lado. — Me incluyo, al igual que katniss.
— No lo creo de ella. — Miro el Pin.
— Se que no es justo que vieras sufrir a katniss en los juegos,ni ahora. — Lo miro. — Pero nos ayudaste a los dos. Lo sé. — Suspira. — Pero no puedo seguir fingiendo para las cámaras...cuando todo es mentira y más para mi.
<<Espera, ¿Que? >>
—¿Que tratas de decir? — Frunzo el ceño.
— Me gustas, es por eso que no puedo seguir fingiendo que soy feliz con katniss cuando ella no lo es conmigo. — Su supieras. — Quiero que me des una oportunidad, ya no quiero que sea de mentora a tributo. — Niega. — Quiero que sea de Tributo a Tributo.
Lo miro sorprendída, jamás creí que le podría gustar a alguien y más a una persona que tengo que cuidar para que no muera.
— Si dejas de mirarme como si estuviera herido...— Bajo la mirada. — dejaré de portarme como si lo estuviera. — Río. — Si quieres podemos empezar a conocernos madre. — Ladeo la cabeza. — Podemos ser amigos que están empezando a intentar algo.
— No soy buena para hacer amigos. — Lo miro a los ojos. — Ni para estar en una relación.
— Para empezar, es útil conocer a la persona. — Sonríe. — Casi no se nada sobre ti, salvo que eres obstinada, directa y buena con el arco.
— Con eso lo dijiste todo. — Me encogo de hombros.
— Hay más. — Toma mis manos. — Pero no quieres decírmelo.
— Como dije la primera vez que nos conocimos, soy... — Suspiro.
— Mira, Iris, una relación se basa en...apoyarse el uno al otro y contarse las cosas personales. — Suspira.
—¿Cosas personales? — Pregunto alzando las cejas.
— Si. — Asiente.
—¿Como que? — Ladeo la cabeza.
— Cómo.... — Piensa. — ¿Cual es tu color favorito?
— Eso es llegar muy lejos. — Digo divertida.
— En serio, ¿Cual es? — Acaricia mis manos
— El Dorado. — Sonrio. —¿Cual es el tuyo?
— El naranja. — Responde.
— ¿Como el cabello de Effie? — Frunzo el ceño.
— No, ese tono de naranja no. — Ríe. — Más bien como el naranja de un atardecer.
Alzo la mirada cuando el tren entra a un túnel haciendo que la habitación se vuelva oscura, mi ceño se frunce al ver el dibujo de mi pin pintado en uno de las paredes del túnel.
—¿Viste eso? — Le pregunte mientras miraba hacia donde estaba el dibujo.
—¿Que? — Mira hacia donde estoy viendo
El tren sale del túnel dejándonos una perfecta vista de un distrito 11 completamente diferente, todo estaba destruido y ya no había gente recibieron.
La puerta del vagón se abre dejando ver a Haymitch que nos hace una seña con la cabeza, nos levantamos del sillón y salimos llendo hacia la puerta del tren para bajar.
—¡No puede ser! — Exclama horrorizada Effie al ver la fila de Agentes de la Paz al bajar del tren. — Esto no es muy festivo.
— Por aquí, por favor. — Nos pide un Agente.
Peeta coloca una mano en mi espalda baja haciendo que empiece a caminar detrás de los demás, subimos a un camión blindado del Capitolio que nos llevará hacia la plaza del distrito 11.
— El alcalde dará un discurso de presentación. — Aviso.
— Y luego ustedes dirán unas palabras. — Añade Effie con entusiasmo. — Se acostumbra hacer un elogio a los Tributos caídos del distrito. — Suspira. — Del 11, son Thresh y Rue.
Miro enseguida a mi hermana que apretó la mandíbula al escuchar eso, Effie les extiende las tarjetas donde venia los discursos.
— Esto es lo que dirán.— Sonríe, Peeta Suspira y toma las tarjetas.
— Si quieres, yo hablo. — Le propone a Katniss.
— Gracias. — Asiente.
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The hunger games - PEETA MELLARK
FanfictionSnow decide cambiar las reglas en los septuagésimos quintos juegos del hambre llevando a la arena una persona que creía débil.
