La cena con los Kim había terminado muy pronto después de risas y juegos, sus pequeños gemelos de 6 años corrían por toda la casa,mientras que ellas tomaban vino tinto traído desde muy lejos solo para la ocasión, típico de la señora de la casa, la señora Kim que junto a su esposo se daban el lujo de hablar su empresa en total comfianza con sus invitadas. Pero era la hora de ir a casa pero sinceramente ninguna de las dos quería hacerlo, la noche aún era demasiado joven como para dejarla pasar así como así. Noche de luna brillante y menguante para los enamorados de media noche, los que no dormían, los que vivían para ser libres podían disfrutar de la luz que emanaba despuésde cada ocaso, o simplemente los que deambulaban por las calles buscando algo de paz en sus problemas.
Era una buena noche de navidad, muy fría pero cálida a la vez, los hogares siempre tenían luces amarillentas haciendo de la estadía algo mucho más acogedor por que claro, todos estarían con sus familias, fueran cercanos o no, pero en el caso de estas dos jovenes no tenían la absoluta idea de lo que era una familia de sangre. Coincidian en eso, ¿una familia que se preocupara por ti? Bah, que hoy en día era muy difícil encontrar algo así, era normal que los padres se divorciaran y las familias se separarán. Pero habían encontrado esa familia en sus amigos, y uno de ellos era la familia Kim, quienes las habían acogido como a parte de sus hijas, les había dado una oportunidad de trabajar en su restaurante y terminar sus estudios, el afecto fue creciendo poco a poco como el de una verdadera familia creando un vínculo más que precioso en los últimos años desde que se conocieron.
Los locales como tiendas, jugueterías, restaurantes, juegos mecánicos y centros comerciales aún estaban abiertos, noches como éstas no duermen, aunque Seúl jamás dormía pero esta vez las calles se sentían más vivas de lo normal.
Fueron a la plaza por sus helados favoritos como solían hacerlo, después a un parque en el cuál yacían sentadas en un banco disfrutando de su compañía murua, y por último al centro comercial pero la menor ya estaba cansada. Haeri no le quedó más remedio que ir a por su motocicleta para poder ir a su departamento, eran alrededor de las 4 de la madrugada y el sereno se hacía presente.
—Mi bella Suni, no tengas vergüenza
Porque sí, aunque llevaran tiempo enamoradas la castaña no dejaría de sentir como el corazón se le aceleraba cada vez que viajaban en la motocicleta de su novia, porque tenían que juntar sus cuerpo casi como un abrazo.
—Sabes que jamás me acostumbré a esto... me gusta...—Planto un beso sobre su mejilla y se dispuso a colocarle el casco, seguido de esto arrancó mientras conducía sobre la desolada carretera, veían algunos autos de vez en cuando pero sentía como si la vida era completamente suya. Y así era, estaba viviendo la vida que ellas querían.
Pero no pasó mucho para que sus sonrisas se borraran. Todo pasó tan rápido que no les dio tiempo de frenar.
El dolor consumía su cuerpo, no podía moverseo e incluso, tampoco podía ver algo. Ambulancias se escuchaban a lo lejos ¡Park! ¿Dónde estás? ¿Qué había pasado? Decíaen su mente. No podía tan siquiera gritar, sus gritos quedaban ahogados en su garganta y hasta la respiración se cortaba cada vez que intentaba hacer algo con su cuerpo. Moverlo era imposible, pero los nervios y la preocupación de lo que le había pasado a Suni, a el ser más bello de esta tierra, la preocupación le comía el alma. Solo se permitía armar miles de escenarios y situaciones o incluso las probabilidades de lo que le puso haber ocurrido. Aunque pensándolo bien... Más bien estaba atrapado en su cabeza.
Solo le pedía fervientemente a Dios que no le haya pasado nada a Sunnie. Seguía siendo su todo y no permitiría que algo malo le sucediese.
Todo estaba oscuro y vacío, solo podía escuchar los sonidos que provenían por fuera de su cabeza. Como voces incluso. Trataba que sus sentidos se agudizaran aún más para tener una pista de lo que había pasado pero... incluso los sonidos eran todos tan desastrozos.

•𝐇𝐲𝐞𝐫𝐢•
Pude sentir sus besos despertandome como cada mañana, pero esta vez eran las 4:40 de la madrugada. Estaba sumergida en una horrible pesadilla, se sintió tan real que estaba agitado y sudando. Mi ritmo cardíaco había acelerado enormemente incluso, fue de masiado real... Como sí la imagen de perderla a ella no hubiese sido nada. Parecía otra realidad de alguna manera.
—MinMin~ ¿en qué piensas?
—Tuve un sueño... extraño, demasiado... incluso tus caricias se sienten lejanas, como sí no las hubiera sentido en mucho tiempo.
—Seguro fue una pesadilla, pero aquí estoy yo Unnie, yo soy real.
—Estás aquí para mí.
Bese su rostro y me adentre en un cálido abrazo con mi linda Sunnie. Aún así estaba intranquila, era una sensación nueva, como cuándo te despiertas después de mucho tiempo y tu realidad es otra... Pero esta era mi realidad.
—¿Volvemos a dormir? Lo necesitas.
Solo asenti con la cabeza y besé su frente. Su linda y preciosa cara descansó en su almohada y me quedé todo el parte de la noche observandole. Sin poder decir nada pero al poco tiempo volví a caer en los brazos de Morfeo.

—¡Min Hyeri no manejes tan rápido!
—Descuida, ni siquiera voy a la velocidad que me gusta pero por ti nos podemos ir caminando.
Un golpe en mi costilla fue todo lo que pude sentir de parte de ella ya que volvió a abrazarme fuerte. El viento pegaba en nuestras caras tan suavemente que se sentía bien, salir por las noches se había hecho una costumbre, una maníade la cuálestabamos enamoradas. Recompensada el tiempo que no podíamos estar juntas en el día. Coincidiamos en el pensamiento y hecho de disfrutar al máximo nuestra juventud hasta que la vida nos permitiera hacerlo.
Disfrutabamos tanto la cercanía del una de la otra ahora. Cuando hace unos cuandos años solo nos odiabamos, como unas tontas adolescentes.
Un simple cruce para una simple vuelta, habíamos pasado por ahí tantas veces. Pero no contabamos que alguien viniera manejando irresponsablemente en un camión lleno de gasolina el cuál probablemente vaciaria en unas cuantas cuadras, pero a estas horas nadie era responsable de sus propios actos. Ni siquiera giró hacia el otro carril, fue recto, pude frenar pero... no éramos las únicas ahí, un automóvil impacto primero en nosotras.
La llanta trasera de la motocicleta falló ante la fricción del pavimento al querer frenar y explotó al momento. Solo pensé en proteger a Suni a toda costa, y así lo hice. Pero después de ver su rostro completamente a salvo, no pude verlo de nuevo. O algo parecido, no sé lo que pasó después de cerrar los ojos.
Solo veía recuerdos, veía un lugar tranquilo con ella a mi lado, su hermosa sonrisa... la necesitaba, quise tocarla pero mi mente dio tantas vueltas que... no fui capaz de tocarla o sentir algo pero tampoco veía una luz blanca que le indicase que había muerto.
🍒
01/oct/20
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One Last Night
NouvellesEl mundo transpira en sus sueños después de un aparatoso accidente. Después de eso todo lo que parecía real no lo era, ese engaño que parecía estar a flor de piel cada vez más se hacía presente pero no quería aceptarlo. Sentía sus caricias, sus beso...
