Aun recuerdo aquel dia como si hubiese sido ayer, era un bonito dia de verano en el que el cielo estaba totalmente despejado por lo que se podía apreciar la inmensidad de este
aparente mar infinito que se encuentra sobre nosotros en todo su esplendor, por su parte el sol hacia resplandecer a los dorados campos de trigo que para entonces ya se acercaban a la época de cosecha, este lugar se encontraba en la zona en la que vivía con mi familia, un humilde pueblo que se encontraba cerca del mar báltico. Y ahí me encontraba yo, junto a mi pequeña hermana de apenas tres años, disfrutando de la agradable brisa que cruzaba aquellos grandes campos, llevaban consigo un aroma que hacía brotar en uno un
sentimiento de tranquilidad que te alejaba de los oscuros problemas que acarreaban las injusticias del mundo real.
- Para ese entonces yo era conocedor de que mis padres llevaban ya unos cuantos años pasando por un momento financiero complicado, por lo que siempre les ayudaba trabajando en la pequeña tienda que tenía mi padre. Pero aunque sabía que no estábamos tan bien como nos gustaría, yo miraba al futuro con una perspectiva optimista, ya que o bien a causa de mi ignorancia, o bien a causa de no concebir la magnitud del problema, iluso de mí pensaba que simplemente todo se arreglaría mágicamente en algún momento. Pero no fue así, y es que ese mismo día, que realmente se veía tan agradable desde fuera, fue el día en
el que se desmoronó parte de mi mundo, fue mientras me encontraba jugando ingenuamente con mi hermana cuando recibí la noticia de que habíamos perdido nuestra
casa.
- Aquel lugar que había llamado hogar durante mis 16 años de vida, de repente desapareció, mientras yo intentaba asimilar lo que mi padre me decía mi madre no podía hacer más que ahogarse entre lágrimas y sollozos. Mi hermana que también estaba ahí presente no llegaba a comprender lo que estaba sucediendo, pero de alguna manera sintió el triste y desolador aura del ambiente y también empezó a llorar. Mi padre me explicó que los prestamistas a los que habíamos acudido para poder pagar la nueva tienda que tuvimos que abrir a causa del incendio que habría sucedido en la tienda que teníamos hace
aproximadamente cuatro años, estaban exigiendo a mi padre cantidades que eran
imposibles de pagar para nosotros, ¡20 groschen al mes! Una auténtica barbaridad que ellos sabían que no podíamos pagar, pero no podíamos aplazar más los pagos por lo que en
cambio se quedaron tanto con nuestra casa, como con la tienda y la mayoría de objetos que teníamos en estos dos lugares.
- Después de aquella conversación no pudimos hacer más que agachar la cabeza y llevarnos las cosas con las que nos habían permitido quedarnos, realmente en ese momento sentí que habíamos firmado un contrato con el diablo, incluso que ellos habían
sido los que habían incendiado nuestra tienda que fue heredada a mi padre por mi difunto abuelo... Pero rápidamente recapacite y decidí que era mejor disipar esos pensamientos
oscuros, ya que al pensar en ello lo único que estaba logrando era atormentarme y pudrir mi
alma. Pero aun así no podía evitar sentir un inmenso dolor, parecía que ese cielo azul se había llenado de tormentosas nubes negras que no me dejaban ver más allá de ellos, y que
los grandes campos de trigo se habían marchitado, dejando así un paisaje que solo se podría definir de una manera, que es como "triste".
- Sin un lugar a donde ir, sin dinero y sin nada para comer, decidimos dirigirnos a la ciudad más contigua la cual no quedaba muy lejos de donde vivíamos. Al llegar ahí intentamos
conseguir algún tipo de trabajo, pero los días pasaban y al no poder encontrar trabajo no tuvimos otra alternativa que mendigar para al menos poder subsistir. Pero fue inútil , ya que aunque es verdad que de vez en cuando algún caballero bien vestido nos dejaba alguna
moneda, con eso apenas teníamos comida para dos personas, por lo que al cabo de un tiempo mi padre decidió que teníamos que recurrir a la última opción, que era la de robar en alguna tienda cuando anocheciera.
- Y como mi padre dijo, esa noche entramos en una tienda de alimentos a robar, aunque yo en ese momento le intente convencer por todos los medios de que era una mala idea,
mirando en retrospectiva debo decir que tal vez terminó siendo la mejor decisión que podíamos tomar en esas circunstancias, aunque la condena por el pecado que habíamos
cometido terminó siendo muy dura... Y es que en esa noche tanto mi padre como mi madre fueron arrestados por la policía a causa de su deteriorado estado de salud que les había
provocado la inanición, por lo que yo junto a unos cuantos alimentos fui el único que logro escapar del lugar para poder volver con mi hermana, a la cual habíamos dejado durmiendo en un lugar apartado, a las afueras de la ciudad.
- Esa noche no pude conciliar el sueño, ya que tenía el constante pensamiento de que les podría haber pasado a mis padres, ¿Que hicieron con ellos? Cuando al día siguiente mi hermana despertó, no supe como responderle a la pregunta de donde
se encontraban nuestros padres, por lo que le dije que habían conseguido trabajo, y que la comida que traía conmigo la habíamos comprado con el dinero que ellos ganaron. No pude contener las lágrimas al observar cómo saltaba de felicidad, de ninguna manera podía decirle lo que sucedió realmente. Después de comer algo,
concluí que quedarnos en aquella ciudad era algo peligroso, ya que tal vez algún policía podría llegar a reconocerme, por mucho que el robo hubiese sido de noche, por lo que decidí emprender un nuevo camino junto a mi hermana, vendiendo la
comida restante y haciéndome con unas telas que sabía que se venderían bien en otro lado, algo que aprendí mientras trabajaba en la tienda de mi padre, sitio al que venían forasteros de todos lados.
- Meyer, Meyer, ¿A qué estás mirando? ¿Hay un pajarito bonito en el cielo? - No es nada de eso Sonneschein, simplemente... Estaba pensando un poco en la forma de
aquella nube, ¿La ves? Tiene forma de oso. - ¡Si! Es verdad.
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Camino por una vida
Historical FictionEsta es una historia ambientada en la edad media, sobre dos hermanos, el hermano mayor Meyer de 17 años y su pequeña hermana Sonneschein de 4 años. Estos dos al perder tanto su hogar como a sus progenitores, deciden emprender un camino como mercader...
