─¿Donde... estoy? ─miraría de lado a lado viendo un horizonte infinito, donde solo vería pasto y alguna que otra colina─. Este lugar, es bastante tranquilo.
─¡Despierta de una vez, se te hace tarde!
La voz de una niña me despertaría de aquel sueño tan profundo, mire hacia un lado viendo como mi hermana mayor caminaba apurada por la habitación que compartimos, guardando sus útiles escolares en su bolso comprendí que era lunes.
─¿Y mamá?─dije removiendo la sabana que me cubría para poder levantarme.
─Esta esperando a que te levantes y te vistas de una vez para dejarte con el taxista─dijo dejando la mochila a un lado de la cama─. Tu ropa ya esta lista, solo queda que te bañes y desayunes.
Me levante acariciándome los ojos mientras caminaba hacia al baño, tras desvestirme entre a la ducha, agua tibia cubriría mi cuerpo, tras un rato termine de bañarme, al salir me seque el cuerpo completamente para usar el uniforme y ir a clase. Tras vestirme y tomar mi mochila fui al comedor para tomar mi desayuno y ir hacia la puerta para salir del departamento, abrí la puerta y faltando poco para irme mi hermana me detuvo.
─Que te vaya bien ¿Okay?─dijo acariciando sus mejillas.
─No te preocupes, se cuidarme─respondí incomodo─. A parte, no hay nadie que realmente pueda lastimarme...
Mi hermana soltó mis mejillas para luego abrazarme, camine por el pasillo hacia las escaleras que llevaban hasta abajo donde se hallaba la salida y mi madre estaría esperándome, baje las escaleras con cuidado pues aun sentía miedo desde la ultima vez que por culpa de ellas me rompí un brazo teniendo un yeso por 6 semanas, una experiencia que deteste con toda mi alma.
─Por fin llegas ¡Súbete de una vez! ya comerás en la escuela─grito molesta por lo mucho que espero.
─Ya voy, ya voy.
Al terminar de bajar las escaleras vi como mi madre estaba esperándome en la entrada y atrás de ella el taxi que nos iba a llevar; acelere el paso hasta llegar con ella y subirme en la parte de atrás del auto, cuando ella subió el taxi acelero, al parecer ya sabia hacia donde íbamos cada uno, ella trabajaba cerca de donde yo estudiaba, solo que ese día, no llevaba puesta la ropa con la que trabajaba a diario, era secretaria, así que siempre la veía vestir bien, pero el día de hoy vestía como cualquier otro día y ni siquiera me moleste en preguntarle.
Llegaríamos primero a mi escuela, los demás niños estarían entrando ya, me baje del taxi sin decir nada, ya que, durante todo el camino estuvimos en silencio, un silencio en el que pude ver la incomodidad del taxista.
─Bueno, hoy vuelvo a clases─suspire mientras el taxi se alejaba cada vez mas.
─Ay que nervios, no quería venir hoy─dijo temblando de frió.
Mire hacia un lado y me percaté de que un niño de mi edad aunque un poco mas bajo que yo estaba temblando, era invierno en New York pero aun así ese chico estaba abrigado hasta las orejas, no le faltaba ninguna prenda para no pasar por el frió que azotaba la ciudad, era curioso, aunque simplemente lo ignore y seguí adelante hacia la entrada de la escuela.
Ya en el salón la clase iniciaría con normalidad hasta que vi al niño de antes pasar por aquella puerta.
─H-Hola...─dijo tímido pasando al pizarrón.
─Él es el chico nuevo que viene del sur, aunque se integra a nosotros 2 semanas después del inicio de clases, por favor, trátenlo como un compañero mas─explico de manera desinteresada a los otros estudiantes.
La profesora desde su asiento presento al estudiante, y aunque no sabia su nombre, no me interesaba saberlo, aunque solo su motivo por estar aquí era interesante, ya había comprendido por que no estaba tan acostumbrado al frió.
─M-Mi nombre es Nathan, aunque mis amigos me dicen Nate─levanto la voz para al final disminuir sus palabras en lo que parecía un susurro.
Me levante de mi lugar y posicione ambas manos en mi mesa mirando fijamente a Nathan.
─Mi nombre es Angelo, puedes sentarte al lado mio─dije señalando el puesto de al lado.
Vi como Nathan me miraba y los demás se voltearon a verme, había otros puestos libres pero aun así Nathan paso por el medio de todos hasta llegar al puesto que le señale, cuando se sentó se veía contento; me senté para luego apoyar mi cabeza en la mesa mirando hacia la ventana, de cierta manera me sentía arrepentido de haberle hablado a aquel niño.
La clase continuo con naturalidad hasta la hora de descanso, por fin podría desayunar después de tanto aguantar, tomando mi comida deje el salón para ir al patio y sentarme en algún lugar donde comer tranquilo, me senté debajo de un árbol bastante grande que al parecer llevaba mas tiempo ahí que la misma escuela.
Mi comida fue interrumpida cuando el niño llamado Nathan se acerco a mi, estuvo de pie mirándome comer, como si tratara de decir algo pero no pudiera, cuando me di cuenta miraba mi comida y no a mi.
─¿Tienes hambre?─dije acercando mi comida hacia el─. Puedes comer el resto que queda.
─¡¿En serio?!─respondió dudoso pero emocionado.
─Claro─conteste desinteresado en la comida─. Solo tómalo y ve...
Antes de acabar lo que iba a decir Nathan tomo de inmediato mi comida y se sentó al lado mio, comiendo como si no hubiera probado algo decente en mucho tiempo.
─¡Esta buenísimo!─exclamo con tan solo probar un poco.
─No exageres, no es nada del otro mundo...─replique mirando confuso a Nathan─. Eres demasiado extraño.
─¡Tu eres el extraño! Estas aquí solo mientras todos comen juntos o juegan─dijo probando tomando otro bocado.
─Tsk... Cállate─gruñí mirando hacia otro lado mirando como los demás hacían lo que Nathan dijo─. Como sea, come eso y vete.─sugerí.
─No─contesto mientras comía.
─¿Como?─pregunte confuso.
─No pienso irme y dejarte en soledad ¿No tienes muchos amigos verdad?
Aun quedándome en silencio no pude ignorar lo que había dicho Nathan, aunque era cierto que no tenia mucha relación con demás niños de mi edad que me lo dijeran me molestaba algo.
─Como sea, a penas termines de comer vete─aclaré mirando como Nathan comía.
─Claro lo que tu digas─dijo con sarcasmo.
─Eres un fastidio─dije mirando con disgusto a Nathan; aun así, sin darme cuenta, ya 2 semanas había pasado y había conseguido lo que era un amigo.
Aun así, un día sin previo aviso, en clases, un hombre en uniforme de policía entro al salón en media clase.
─¿Angelo se encuentra en este salón?─pregunto el oficial.
Todos voltearon a verme y no tuve mas opción que levantarme y mirar fijamente al policía.
─Soy yo ¿Que paso?─contesté al oficial.
─Es sobre tu familia.
En ese momento, la profesora me hizo salir del aula y me acompaño hacia la salida con el oficial, en la entrada del colegio pude ver a una señorita, algo mas joven que mi madre tal vez, esta se arrodillo frente a mi y toco mi hombro.
─Soy tu tía, hermana de tu madre, yo cuidare de ti ahora─comentó preocupada─. Antes tendremos que pasar por el departamento para buscarte ropa ¿Esta bien?
─Esta bien─murmuré inseguro sobre ir con ella, pues, no la conocía de antes.
Aun así, la acompañe en el auto de oficial que había ido a buscarme al aula, ya llegando al departamento, fuera de ahí habían mas policías y hasta 1 ambulancia, baje junto con mi tía y al llegar al departamento el cuerpo de mi padre estaba colgado y otros adultos lo intentaban bajar, en ese momento mi tía tapo mis ojos con sus manos.
─Por favor, pensé que ya habían llevado a todos fuera─dijo molesta mirando al oficial que nos había acompañado.
─Disculpe señorita, les diré que lo bajen de inmediato─respondió entrando al departamento.
─Perdona que hayas visto eso, no te preocupes, yo te cuidare de ahora en adelante─lloró tras decir aquellas palabras abrazando a Angelo.
Me quede en silencio, un silencio que ni yo mismo comprendía, había perdido a mi familia, sintiendo un vació, un vació que sin saber por que, siempre estuvo ahí desde que tengo conciencia, no entendía por que mi tía lloraba, pero si que mi familia entera había muerto, y no iba a volver jamas.
─Vayámonos, no quiero estar aquí─murmure cerrando mi puño con fuerza.
───────────────────────────────────────
✧Bueno, esta obra es original de mi, o mejor dicho, una mejor versión de una historia que trate de escribir hace tiempo, sin éxito ya que la abandone así que iré actualizando a medida que pueda, gracias por su atención✧
───────────────────────────────────────
YOU ARE READING
The King
Fantasy8 de agosto del año 2000, un varón de bellos ojos azules llamado Angelo nace en una familia de case media en la gran ciudad de New York, viven felizmente hasta el cumpleaños numero 10 del joven niño, tendría que mudarse a vivir con su tía por parte...
