Summer Love

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La respiración se le entrecortaba a medida que sus pulsaciones aumentaban, empezaba a sentirse sediento con su garganta pidiendo a gritos algo refrescante que bajara la alta temperatura que invadía ahora su cuerpo, pero a pesar del cansancio su cuerpo se sentía libre. Sus piernas recorrían los caminos creados por agricultores que se encargaban de embellecer ese campo amarillo con verde y café que tanto le encantaba.

Corría con los brazos extendidos tocando los largos tallos que sobrepasaban su cabeza por algunos centímetros y podía sentir como el viento creado por la velocidad despeinaba su flequillo negro, en ese momento pensó que debía cortarlo pronto pues en el instituto no  permitían que el cabello les tapara la nuca y estando a solo un mes de terminar las vacaciones de verano sabía que debía pedirle pronto el favor a su abuela.

Su risa empezaba a hacerse presente, eran pequeños soniditos que lo más profundo de su alma dejaba escapar por la emoción de sentirse en completa libertad, la euforia recorriendo su cuerpo era la emoción más primitiva y por lo tanto la que más lo llenaba en ese momento, se sentía completo en su campo de girasoles.

Desde que tenía memoria a Minghao le habían gustado los girasoles y es que pasar la mayor parte de su infancia en la casa de verano de sus abuelos había influido bastante en su gusto por esta flor pues a solo unos metros del lugar había una enorme plantación de Girasoles que año a año se extendía haciendo que el chino quisiera recorrerla todo el tiempo. A pesar de lo aburrido que podía ser estar en un lugar apartado de la civilización donde solo llegaba la electricidad en las noches y el agua potable escaseaba, para el pelinegro era como estar en el paraíso.

Correr a través del campo, bañarse en el lago de la hacienda, sentarse debajo de un árbol a leer y comer sandía era lo que hacía sentir al chico de ahora diecisiete años completo. No había nada mejor para Minghao que pasar el caluroso verano en la apartada provincia de Shaanxi, pero lastimosamente para el joven este sería su última visita al lugar pues después de graduarse de la escuela se iría con sus padres a vivir a Corea para empezar la universidad.

Por eso corría sin cansancio todos los días, se bañaba en el frío lago en la mañana y en la tarde y aprovechaba la sombra del viejo roble para acabar los libros que había llevado. No podía desperdiciar ni un solo segundo en ese lugar, debía llenar hasta lo último de su memoria con todo lo referente a la casa de sus abuelos pues quería llevarse consigo el delicioso aroma de su flor favorita.

Al final del campo de girasoles hay un acantilado donde se puede divisar las hermosas montañas de la provincia que esconden la pobreza y el olvido de toda una comunidad arrasada por un fuerte temblor hace años atrás , ese era un lugar secreto donde Minghao iba a tomar sus siestas pues ni los trabajadores se atrevían a llegar hasta allá porque era el recuerdo latente de aquello que destruyó su prosperidad.

Por eso cuando estaba a solo unos pasos de salir del denso campo se sorprendió al divisar una silueta parada frente al abismo, disminuyó su andar dejando de correr poco a poco hasta quedar a unos metros de la espalda del chico que no dejaba de mirar el horizonte. Ladeó la cabeza tratando de visualizar más de la esbelta figura, pero solo pudo apreciar el tono acaramelado en la piel del chico que ni siquiera se inmutaba por su presencia.

- Parece como si un dragón hubiera pisado el lugar - la voz del extraño era suave casi melodiosa colándose por los oídos del chico que de inmediato se imaginó un enorme Dragón caminando por encima de las casas que habían al final del acantilado.

- Nunca te había visto ¿Vives acá? - no quería ser descortés, pero los diecisiete años pasando con sus abuelos le daban el derecho de conocer a cada uno se los habitantes y podía decir con seguridad que el desconocido no era de por ahí.

Girasoles  [JunHao]Where stories live. Discover now