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Abrió los ojos lentamente encontrándose el escenario de mala muerte donde había terminado la noche pasada, un gemido doloroso escapó de sus labios partidos con rastros de sangre.Observo la habitación en busca de su hermano, no había nadie, estaba totalmente solo como la semana anterior y la anterior de esa,al parecer la soledad era su nueva compañera su nueva hermana siendo aquella lo que acobijaba en las noches y lo despertaba en las mañanas.

Soltó una risa desganada dejando que las últimas gotas de lágrimas salieran de su grifo manchando su rostro desareglado con el rimel corrido, no entendia que había hecho mal no comprendía el por qué Gustabo lo había remplazado por ese comisario, se supone que iban a ser ellos dos contra la corriente pero ahora era Horacio y sus pastillas de la felicidad contra el mundo.

El piso percudido de la habitación estaba frío haciéndole temblar cuando su mano entró en contacto mientras buscaba su teléfono viejo, lo tomó entre sus manos débiles con largos rasguños recientes y rojizos  que no eran de un gato, abrió la bandeja de mensajes con esperanza de encontrar algún recado...estaba totalmente vacía, no había nada más que el último mensaje que habia compartido con Gustabo hace tres meses, un "Te quiero" el cual fue marcado por dos palomitas sin respuesta.Quebró una vez más en llanto,parecía que sufrir cada día era su nueva droga, era como si el fuese un adicto al dolor como un masoquista el cual permite que su amante lo torture mientras le daba placer con otra cosa.

Ya no quería estar triste ni un segundo más,el quería ser feliz, el quiere ser "Horacio" pero para ser Horacio debe de tomar sus pastillas de felicidad por que si no el simplemente es Joe, el niño debil el cual su mamá lo abandono y papá ignoraba que existía, el niño que fue protegido por James y Pogo.

Su cuerpo que estaba ardiendo, sus pómulos sonrojados lo delataban.Se levantó con dificultad de la cama sucia y camino a tropezones hasta llegar a la nevera que no tenía comida ni bebida si no almacenaba una gran cantidad de anfetaminas en píldoras con caras sonrientes−Un pequeño detalle el cual el dealer se había tomado la molestia de hacer para que el pudiese tomarlas sin rencor o sentirse mal por consumir−Tomo una caja con una sonrisa torcida, el dealer le había recomendado comer media o un cuarto de pastilla cada tres días pero eso ya no era suficiente, esa cantidad ya no lo mantenía vivo, poco a poco fue tomando cada pastilla del contenedor masticando como si fuera la última dosis que recibiría y al terminar con una caja continuo con otra.

Derrepente sintió el impacto de euforia y energía llenado su cuerpo haciéndolo sentir vivo, feliz como un niño que comio demasiada azúcar.
Sonrió enegertico, brinco y grito por el departamento entero bailando lo primero que se le ocurría, se sentía vivo, estaba feliz. Este era Horacio, Horacio una persona fuerte y feliz, un heroe no como Joe quien era débil y necesitaba ser protegido por alguien más, se sentía muy bien, estaba riendo de algo que no tenia ni idea pero se sentía bien tan bien que su corazón parecía como una pelota rebotando dentro de él,su sangre se alecero todo en el aceleró hasta que se detuvo.

Horacio sentía que el aire ya no entraba en el, su corazón paro de un momento a otro y callo al suelo perdiendo el conocimiento poco poco.

El se había provocado una sobredosis de felicidad con tal de dejar de llorar.


I take my pills and Im happy all the time

☻ I take my pills and Im happy all the time

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Pills ☻ Horacio Donde viven las historias. Descúbrelo ahora