Good God.

121 26 26
                                        

Seré castigado por las fuertes llamas del infierno por toda una eternidad y en toda esa eternidad seguiré amándote tanto cómo lo he hecho hasta ahora.

Amar está limitado y mi buen Dios no ofrece un perdón ante mi pecado.

Él era un jovencito de piel morena y labios carnosos-Una hermosa y única creación de Dios,sí me lo preguntan-era hijo de un reconocido doctor en Seúl,por lo tanto,era de una familia acomodada.

Fui criado cómo cualquier otro niño,bajo enseñanzas cristianas y con padres estrictos. Mi padre era un pastor y mi madre era una ama de casa,ambos personas muy devotas qué no tolerarían una falta de respeto y me golpearían hasta qué aprendiera la lección.

Asistí a la escuela con niños qué solían cargar una biblia entre sus otros libros,ellos rezaban cada vez qué podían,no hacerlo significaba una gran ofenza para Dios. Mis padres y maestros siempre decían "Sino sigues los mandamientos de la ley de Dios,serás castigado y no podrás entrar al reino de los cielos."

Pero soy sólo un humano qué no eligió sentirse atraído hacía un fruto prohíbido,uno prohibido sólo para hombres.

Nos conocimos en la iglesia,él vestía telas finas y yo harapos gastados,
estaba sentado a mi lado ese día y la primera vez qué nos tocamos fue cúando el padre en la misa dijo "Dense un abrazo de paz". Sentí cómo sí tuviera mariposas en mi estómago y cúando nos alejamos,nos observamos por unos segundos,sin duda alguna no esperabamos qué esa pequeña interacción sería el comienzo de algo grande.

Solíamos encontrarnos en la iglesia y así fue cómo entablamos una amistad. Mi ofensa hacía Dios estaba siendo cada vez más grande,pero sólo estaba comenzando,yo sólo asistía para poder verlo y ni siquiera prestaba atención a la misa,estaba seguro qué sí mis padres se hubieran enterado de mi graves faltas me habrían golpeado hasta hacerme sangrar.

Recuerdo cómo fue qué comenzamos nuestro noviazgo,planeabamos reunirnos a escondidas en un campo de flores por qué sus padres nunca aceptarían qué su hijo estuviera con alguien cómo yo. Él me tomaba de la mano y se ponía nervioso cúando nuestras miradas se encontraban,así qué le pregunté sabiendo qué me estaba arriesgando a perder su amistad y asegurando mi entrada al infierno.

-¿Le he gustado todo este tiempo o son mis suposiciones una ofensa hacía su persona?

Él sólo bajó su mirada hacía sus bien lustrados zapatos y cerró sus ojos.-¿Cómo puede usted creer eso..?,somos dos hombres,eso estaría en contra de todas nuestras creencias.

-¿Le gusto o sólo lo niega por miedo?

-¿Yo le gusto a usted?-Me preguntó él con temor.

-Claro qué me gusta y no tengo miedo de decirlo aunque reconozco las consecuencias de esto.

Él me miró y sólo pude dirigir mis ojos hacía sus labios entreabiertos,tomé con delicadezca su mentón y lo besé,estabamos en un lugar en dónde nadie más podría encontrarnos,interrumpirnos o juzgarnos sólo por amarnos.

Amaba a Dios,pero amaba más a este precioso chico qué se encontraba desnudo ante mi.

Hicimos el amor sobre una manta en medio de ese campo de flores, mientras el sol se escondía y daba paso a la noche. Sus gemidos y su cuerpo se sentían prohibidos para mi,tuvimos nuestro momento de intimidad y él confió en mi aún cúando sabía qué yo era un inexperto.

Podríamos habernos quedado dormidos en ese lugar,pero no lo hicimos,tuvimos qué regresar pronto a nuestros hogares o mandarían a alguien a buscarnos.

Luego de eso, nos seguíamos encontrando a escondidas,pequeños toques discretos en la iglesia y besos en el campo de flores,hasta qué un día mi padre ya no soportó.

-¿Estás enfermo?-Habló con completa seriedad mientras cenabamos.

-¿A qué te refieres?,padre.

-¿Te gusta un maldito hombre?,¿¡Acaso te has estado acostando con otro hombre!?-Él nos había descubierto,pero aún no entendía cómo.

-Esposo mío,por favor,guarda la calma,¿Cómo puedes insinuar eso de nuestro hijo?-Mi madre estaba apunto de llorar.

Ellos no soportarían qué su hijo haya nacido con una extraña enfermedad,pero les tengo una noticia.

Amo estar enfermo.

-Cállate,Hae Soo,¿No sabes las desgracias qué esto traerá para nuestra familia?,¿Crees qué soy estúpido?,Mark,¿¡Crees qué no he notado cómo se manosean en la casa de nuestro padre!?,pero sé cómo arreglar esto,tráeme el látigo.

Y así fue cómo recibí mi castigo,él amarró mis manos con una soga y golpeó mi espalda con ese látigo hasta dejar profundas marcas en mi espalda. Aún así,yo sólo le pedía al cielo qué Donghyuck estuviera bien,le pedía a Dios con total descaro qué él no sufriera las consecuencias.

Pero mis plegarias no fueron escuchadas,días después me enteré qué su familia se había mudado a Canadá luego de qué supieran de nuestra atrocidad.

Pasaron muchos años y aún así no logré olvidarlo,cada día de mi vida seguía sufriendo,sólo podía imaginarme una vida a su lado y lo completo qué podría haberme sentido junto a él.

Pero Dios,mi buen Dios me había dado la espalda,mis padres también lo hicieron y me forzaron a casarme con una chica de una familia pobre al igual qué la nuestra,ella lucía feliz a mi lado,pero no podría decir lo mismo de mi.

Estudié y me preparé para ser un reconocido doctor. Tuve dos hijos con mi única esposa,pude darles una vida digna y cómoda en dónde no tuvieran qué pasar por hambre y pobreza,pero sobre todo lo más importante educación y aún así,aunque mi vida avanzó,nunca logré superarlo.

Soñé con viajar a Canadá para buscarlo,pero sabía qué no lograría encontrarlo. Tal vez él también tuvo qué casarse con una mujer para intentar aparentar algo qué no es,pero sigo deseando qué haya encontrado una buena compañía.

Y aunque mi religión no me permitía amarte,yo seguí amándote hasta el final de mis días.

Good God - MarkHyuck.Stories to obsess over. Discover now