Entre botellas de vidrio llenas de alcohol y mujerzuelas.
Estoy ahogando mí pena.
Estoy borracho pero vomitar no suena mal ni desagradable ahora.
No puedo ahogar la pena en alcohol y no puedo olvidarte no importa cuantas mujerzuelas consiga.
La desesperación y el anhelo por volver a verte se vuelve mas fuerte.
No me deja dormir y de la última vez que estuvimos juntos tu olor sigue impregnado en mí piel.
Las peleas nos distancian y no quiero irme, aunque dije que esté era el final.
A el día siguiente.
Me despierto como cada día después de tu ida.
Veo lo mismo que veo siempre desde ese día, dos mujerzuelas ambas dormidas al rededor de mí, sacudo mí cabeza y miro hacía delante cometí un error, otra vez.
Me dirijo al baño y me veo a el espejo estoy horrible, me tomo lo que queda de una cerveza y vomito esta sensación no es nueva.
Encontré una pistola de juguete y me la apunto a la cabeza cuanto deseo que fuera de verdad.
Entonces recuerdo los bellos momentos que pasamos.
El primer día que te lleve a lo que llamo hogar y que ahora no lo considero uno.
Ese día hicimos el amor por primera vez.
No lo dejemos de esta manera.
Voy hacia mí cuarto y hecho a las mujerzuelas de mí ‘hogar’, el tiempo esta pasando.
Este es el final, aquí hoy mismo es el final.
