Negro
Conocerte fue un encuentro sin color, la desgracia nos seguía a los dos desde el nacimiento, mi familia había caído y la tuya te había abandonado. Yo solo tenía a Conway y tú solamente a Gustabo. Ambos desconfiábamos de todos alrededor pero al instante confiamos mutuamente en el otro.
El blanco y negro reinaba cuando estábamos juntos, lo odiábamos. Yo más que nadie odiaba que me redujeras a ser un color monocromático como el negro, siempre buscando excusas para no pensar en ti, rechazarte, alejarte, pero sin ti era azul, era rojo o café. Y tú eras un arcoíris la primera vez que te vi, comiéndote los problemas que te rodeaban, tu aureola pura, al conocerme te fuiste apagando quedando solo el monocromático color blanco.
Cada día caía más en ti. Tu blanco, hacía que mi negro se volviera gris. Poco a poco fui abriéndome algo a ti, mostrándote algo de mi dolor y pasado que me atormentaba. Nunca me dijiste sobre ti, pero me hacías sentir que te conocía de toda la vida como si fuésemos almas gemelas.
El haberte rechazado es algo que, cuando veo tus ojos, siempre recae sobre mis hombros, pero a ti no te molesta, he visto como ríes con otros agentes, como me hablas sin sentimientos extras que no sean el respeto o miramiento, así que lentamente caigo en el sufrimiento. Recuerdo cuando te me declaraste y te rechacé, como me ignoraste pero al pasar lo de Torrente estuviste ahí para mí. Y luego simplemente te fuiste. Y ahora has vuelto, supongo que ya lo superaste.
Mientras pienso en mi hermana escucho tus pasos acercarse a las taquillas, limpio como puedo mis lágrimas de aquel otoño en el que lo perdí todo. Tu entras al cuarto y te acercas lentamente a mí, te quitas la máscara y observo tus hermosas facciones mientras te sientas a mi lado y tomas mi mano. Yo te jalo y te abrazo muy fuertemente; si te volviera a perder, lo perdería todo. No me dejes, eres mi blanco, mi negro no puede estar sin ti.
Rompo en llanto. ¿Qué importa lo que lleguen a decir los demás sí te tengo a mi lado? Como un cubo de hielo me voy derritiendo en tus brazos, llorando hasta que me quedo sin lágrimas. Me acaricias la espalda y siento que un poco más me voy derritiendo a tu tacto.
Rescátame, suplico en silencio, abrazándote más fuerte. Buscando aferrarme a ti lo más que pueda, impidiendo que me dejes y te olvides de mí.
Me alejo de tus brazos dispuesto a que me conviertas en un gris y me alejes del negro que me rodea más y más. Acerco mi rostro al tuyo y tomo tus labios entre los míos, tus belfos saben ligeramente a fresa y supongo que es por algún labial que usaste. Me besas lentamente y con amor, a pesar de que al principio no correspondías y trataste de alejarte, ahora me besas con tanto amor y ternura que siento que el blanco se apodera lentamente de mi.
Al alejarnos sonreímos, mi negro llega a ti y me tomas la mano otra vez, esa que hace unos segundos acariciaba mi mejilla durante el beso ahora entrelazaba cariñosamente sus dedos entre los míos, nos miramos a los ojos buscando amarnos. Cuando la puerta se abrió te alejaste de mí para ponerte la máscara y que no te descubrieran, Greco nos miró extrañado pero no le dio importancia. Mientras el comisario se cambiaba, tú y yo nos amábamos con la mirada, deseando, anhelando amarnos sin importancia del lugar. Cuando se despide no dudo en tomar tu mano e irnos corriendo lejos de comisaria, corro por Garaje Central, atravieso muchas calles hasta llegar al Pearl donde descanso, suelto tu mano y me tiro al borde del muelle y tú te sientas a mi lado. La luna nos observa a lo alto y tomo tu mano sin mirar si hay alguien, me miras, tus ojos tienen un brillo blanco que se copia en mis pupilas y se guarda en mi corazón. Te vuelvo a besar, pero ahora el cielo, la luna y las estrellas son testigos de cómo nos amamos, observan como beso tu piel y amo tu pureza.
YOU ARE READING
Monocromático
Romance"El amor no es solamente blanco y negro" Horacio era un arcoiris. Volkov era solo un color. Juntos eran monocromáticos.
