Prólogo

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Regresaba del colegio un día mas tarde de lo normal. Yo tenia 17 años mientras caminaba por la calle hasta llegar a mi casa. Vivia en una mansión en un barrio rico de la ciudad. Pero la mala suerte era que el autobus me dejaba en la parada mas cercana y tenia que atravesar un barrio de delincuentes y yonkis. Siempre me daba mala espina pero el mal rato solo duraba 10 minutos si apuraba el paso.

-Pero bueno ,miren a quien tenemos por aqui- dijo un chico que parecía un poco mayor que yo de edad - Si es una niña rica que vive en el barrio de al lado- dejo ver una sonrisa y en sus ojos dilatados por la cocaina resaltaba una chispa de malicia.

Yo me quedé callada y aterrorizada me temblaban las piernas, mi mente me gritaba : ¡¡PELIGRO!! pero mis piernas no funcionaron en ese instante.

-Venga Jane fumate una con nosotros, para que veas que risas nos vamos a echar - me ofreció un pequeño porro, y vi sus brazos llenos de marcas por las jeringuillas. Sonrió y pude ver sus dientes amarillos y podridos.

-N..no puedo llego tarde a casa y mi madre estara preocupada- queria sonar firme pero la voz me empezo a temblar al igual que mis manos, tenia miedo de lo que pudieran hacerme.

-Mira hacemos un trato- trató de negociar conmigo - tu te fumas este porro, y mis amigos y yo no te damos una golpiza. ¿Entiendes?

-Venga Joe deja a la niña en paz que la tienes cagada- dijo otro de los yonkis por detrás, parecia querer defenderme pero empezó a reirse y entendí que se estaba mofando de mi porque era "una niña"

- Bueno lo haré, uno no hará la diferencia- cometi el peor error de mi vida

Ante el triunfo, el supuesto Joe mostro la sonrisa maliciosa y me ofreció por segunda vez el porro. Ya estaba encendido y comencé a inhalar el humo.

Se me escapó una pequeña tos porque era mi primera vez fumando, y Joe y los demas se rieron de mí , tan inexperta. El humo me calentaba por dentro y me daba un ligero mareo.

Después de aquel día , empezó el vicio. Cada día despues de la escuela, fumaba marihuana y a veces llevaba porros en la mochila y los fumaba en el recreo escondida en el baño .

Un dia me pillaron y llamaron a mi padre quejandose de la mala educacion que me habia enseñado ya que estaba cerca de ser una "drogodependiente" como lo llamaron ellos. Mi padre rebuscó en mi habitacion y encontró lo que yo escondía por semanas. Había entendido por que le faltaba dinero en su cartera y dejó de culpar a la pobre sirvienta.

Llegué a mi casa con los ojos rojos y las pupilas dilatadas, caminaba encorvada y mi piel estaba pálida. Puede que las drogas me hacian sentir ligera como una pluma o fuerte como un superhéroe de los comics. Pero despues del "viaje" me sentía fatal.

Mi padre había preparado un discurso sobre las consecuencias de los porros y tenia pensado hasta mis castigos.

Pero atravesé la puerta y vi todo negro en frente de mi padre. Cerré los ojos de repente y mis ultimas fuerzas se desvanecieron. Sentí un fuerte dolor de cabeza y estaba tendida en el suelo. Oí a mi padre asustarse y llamar a la ambulancia. Hasta que quede inconsciente

Después de probar mi primera dosis , lo nesecitaba, nesecitaba volver a sentir esa extraña sensacion, cuando se terminaba el efecto era como un duro golpe que te daba de la realidad.

Volviéndome Mala #1 [✔] Stories to obsess over. Discover now