2019
Octubre 23, día de la fiesta.
Hoy es el gran día. En este caso momento, ya que decidimos celebrar la fiesta cuando empezase a atardecer.
La noche empezó con una fuerte lluvia la cual se intensifica con cada segundo. Los árboles del patio se mueven con fervor gracias al viento rozando sus hojas, mis mejillas rosadas por el mismo. El ambiente era alegre aunque había cierta tristeza, la música resonaba por los pasillos y las voces de los invitados con esta.
Yo, en cambio, estaba sentada en mi habitación peinando a Abigail. Hoy era su gran día y me necesitaba en él; estaba sentada frente a mí de espaldas mientras le hacía unas trenzas.
– ¿Recuerdas todo lo que te dije? – Le pregunté, mientras jugaba con sus mechones dorados.
– Cada palabra. – Respondió seca, como un militar programado para decirlo.
– Necesito que me lo digas, que lo afirmes. – Repliqué. Tomé de sus hombros y la voltee para que estuviera frente a mí. Con mis manos sostuve su mentón esperando una respuesta sincera.
– Se quien es Asher Gibbs. – Dijo con la mirada baja, como si estuviera arrepentida de algo. No quería presionarla en su día, por lo tanto confíe en su respuesta y la dejé en paz.
Por fin había terminado con las trenzas, se veía como una princesa. Su vestido era de un tono miel el cual combinada con sus cabellos oro, sus pestañas claras son bastante largas ahora qué lo noto, y su postura es elegante. Dentro de mí sabía que no está contenta, sus ojos azulados están apagados por no hablar de su sonrisa melancólica.
Me levante de la cama y hablé: – Que bueno que lo sepas.
Ambas sonreímos, tengo la necesidad de decir algo pero me abstengo cuando alguien toca la puerta.
– Llegaron otros invitados, Everly. – Dijo mi hermano Abel, por detrás de la puerta.
– En un rato bajamos. – Respondí mientras acomodaba mi peinado. Yo llevaba mi típico vestido negro que me llegaba hasta las rodillas, mi cabello suelto el cual no me molesté en peinar y mi cara bajo ningún tipo de maquillaje.
– ¿Juntas? – Cuestionó Abigail, sacándome de mis pensamientos.
Tomé de su mano con iniciativa y le sonreí. – Claro, juntas.
Ambas abrimos la puerta, la música se detuvo al igual que los murmullos, todos los invitados subieron la mirada para vernos bajar por las escaleras. Los nervios empezaron a invadirme, pero no me podía permitir colapsar. Bajamos orgullosas con una sonrisa de boca cerrada, y aunque tuviera ganas de salir corriendo y escaparme no lo podía hacer, no este día.
Una vez abajo entre todos los invitados sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, él estaba aquí, lo sabía. Empecé a buscar su mirada en algún lado, y si, sabiendo muy en el fondo que volver a ver aquellos ojos me pondrían destruir, igual necesitaba verlos.
Solté a la susodicha y empecé a divagar entre la gente. Ya habían colocado la música de nuevo y muchas personas y amigos empezaron a rodear a la pequeña, mientras que yo solo deseaba no toparme con él.
Que indecisa eres, Everly.
Ahí fue cuando sentí una respiración muy cerca de mi cuello, quedé helada por unos segundos y justo antes de que pudiera hablar, él lo hizo primero.
– Everly Müller.
– Asher Gibbs. – Pronunciar su nombre causaba miles de sensaciones en mi, pero no sabía con exactitud si eran positivas.
Él tomó de mis hombros y me hizo frente. Es tan lindo como lo recordaba; sus ojos grises los cuales susurraban secretos, su barba limpia que quedaba a la perfección con su rostro, su nariz no tan perfilada y su cabello castaño hacían juego con su traje de cuadros.
– Una última vez, – Hizo una pausa acercándose a mí cara. – ¿Me conoces?
Quería gritarle que un rotundo "NO" y fingir que nunca lo había visto en mi vida, era imposible. Un "no" como respuesta sería negar mis decisiones, pasos y palabras y no, por supuesto que no las negaría.
– Si. Se todo lo que debo saber de ti, Asher Gibbs. – Confesé acercándome más a su rostro, sin temor.
Él solo suspiro con sus labios y se alejo de mi poco a poco, para por fin dirigirse con el resto de invitados.
No miento, en mis notas está todo lo que debes saber sobre Asher Gibbs. Y que dios bendiga al alma que no sepa su verdad.
En mis notas está cada decisión que tomé...
Sólo tienes que leer.
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Todo lo que Debes Saber Sobre Asher Gibbs
Mistério / SuspenseEn Limerick nada es lo que parece, y Everly Müller nunca tuvo tan claro ese dicho como cuando conoció a Asher Gibbs. Everly siempre fue muy distraída, corriendo de allá para acá y de acá para allá. Nunca poniendo atención a las personas que la rodea...
