Prólogo

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Kate

Alejándome de esa vida antigua, esa vida en la cual no vivía, traté de recordar momentos que valieran la pena, y excepto mi pastelería, solo es dolor, llanto y sufrimiento. El viaje es largo por lo que no podré soportarlo si sigo pensando en esto.

Llevo una hora conduciendo y todavía faltan aproximadamente tres horas más, por suerte encontré un departamento que puedo permitirme hasta encontrar un nuevo trabajo estable y poder pagar algo mejor, pero viviría en una caja con el fin de largarme de allí.

De repente, escucho mi celular sonando, agarrándolo del asiento del copiloto verifico quién es y me tomo el atrevimiento de contestar la llamada, ya que la ruta está vacía.

- Si? Pasó algo Aaron?- pregunto preocupada porque es raro que me llame sabiendo que estoy conduciendo, además de que casi nunca llama a nadie, no le va eso.

- No, no pasó nada malo ni nada, pero..

- Pero...?- A veces puede ser jodidamente misterioso.

- Pero, pasa que me llamaron los del apartamento.

- Y qué pasa con eso?!? dime ya - Aaron es al primero que llamarian si pasara algo malo con el alquiler o si tuvieran alguna duda, ya que casi siempre tengo mala señal, y solo por el simple hecho de que él se ofreció a que les diera su número, se metió solo en eso, y juró a comprometerse como amigo a, cito textualmente, "atender cualquier necesidad que la pequeña Kate necesite". Y aunque sea por un mes más mayor que él, me sigue llamando así.

- Bueno, bueno, relax Kate, que algún día de estos te va a salir otra cabeza de tanto preocuparte por todo - Aaron todavía no entiende que soy impaciente y me preocupo muy fácilmente por todo.

- Aaron, yo por tu bien me digo qué está pasando antes de que te patee las bolas

- Guarda las garras pequeña Kate, lo que sucede es que...- calla y antes de condenar sus partes "privilegiadas", como así las llama, una risa inunda el teléfono- esta bien, esta bien, no me mates, solo trataba de poner buena energía para la mala noticia; llamaron para decirme que encontraron una mejor oferta al parecer, alguien va a alquilar el apartamento, al parecer al doble de lo que pagarías vos, asi que obviamente se fueron por el pez gordo y negaron el alquiler.

- Joder - me quedo callada. ¿Que mierda voy a hacer ahora?

- Podrías quedarte conmigo, no es tan grande la casa, ni tengo otra cama, pero tú duermes en mi habitación, yo en el sillón, y todo bien, por lo menos hasta que encuentres buena paga, te parece?

- Por una vez en tu vida, usas la cabeza para algo bueno

- Yo siempre uso mi cabeza para algo bueno, algo muy bueno- ruedo los ojos entendiendo a que se refiere, su doble sentido.

- Aaron, no me refiero a la cabeza de abajo, como coño es que siempre terminas hablando de tu polla?

- Porque es una cualidad muy importante, y un gran tema de conversación.- diciendo "gran" con énfasis, lo que solo logra que ruede los ojos otra vez.

- Como digas, entonces está bien, quedamos así, todavía me faltan horas de viaje, pero apenas llego te aviso y me dirijo para tu casa.

- Entonces, no puedo esperar a hablar con mi nueva compañera de mi amigote, y cuando digo compañera me refiero a ti, y cuando digo amigote me refiero a mi polla, avísame cuando llegues Kate.

Y por tercera vez ruedo los ojos, ese es el Aaron que conozco.

Something happenedDonde viven las historias. Descúbrelo ahora