Una pequeña niña jugaba con sus juguetes en un pequeño jardín lleno de lirios, rosas y margaritas.
A su lado se encontraba su madre sentada en una silla, ella estaba tarareando una dulce melodía que calmaba a la pequeña niña. A lo lejos un hombre alto y apuesto se acercaba alegremente hacia ellas dos.
Hombre: ¡Amor llegué!
Mujer: Mira Emma, tu papá ha regresado, ve a saludarlo.
La pequeña niña asintió con su cabeza y corrió rápidamente a los brazos de su padre.
Emma: ¡Papá! ¡¡¡Te extrañé mucho muchoo!!!
Hombre: Solo me fui por un rato. ¿Te portaste bien mientras no estaba?
Le da una cálida y brillante sonrisa a su pequeña hija, quien inmediatamente se la devuelve con un gran abrazo y un beso en la mejilla.
Cuando la niña se separó de su padre, este se acercó a su esposa, la abrazó y le dió un pequeño y tierno beso en su barriga.
Mujer: Hugo te estaba extrañando.
Hombre: ¿De verdad? Pues ahora soy todo suyo.
Emma: ¡Mi mamá le estaba cantando una linda canción a mi hermanito!
Hombre: ¡Oh! ¿De verdad? ¿Y cuál es esa canción?
Una pequeña risita salió de los labios de la mujer, quien le hizo una seña a su hija para que se sentara a su lado.
Mujer: ¿Sabes Emma? Tengo una historia muy interesante que contarte.
Emma: ¿¡Enserio!? ¿De que trata?
Los ojos de la pequeña brillaban como estrellas.
La mujer le giñó discretamente un ojo a su esposo. Quien inmediatamente entendió la indirecta.
Hombre: ¡Es una historia de superhéroes y villanos!
Emma: ¿¡De verdad!? ¡Cuéntame mamá, cuéntame!
Una cálida sonrisa se dibujó en el rostro de ambos adultos. Se recostaron en el pasto del jardín mirando hacia el hermoso cielo azul. La pequeña niña se recostó en el medio de ambos. La madre acariciaba suavemente el cabello de su hija. Y así dió inicio a su historia.
Mujer: Hace muchos años atrás...
(...)
Una joven chica llamada Marinett Dupaing-Cheng , se encontraba en su habitación mirando la foto del chico que le gustaba, Adrien Agreste.
Marinett lleva mucho tiempo enamorada de Adrien, sin embargo jamás había logrado reunir el valor suficiente para declararse.
Estaba perdida tan perdida en sus pensamientos que no se dió cuenta que su teléfono sonaba.
Marinett: Adrien...
Ticki: ¡Marinett, te están llamando a tu teléfono!
Marinett: ¿Por qué no puedo decirle lo que siento?
Ticki: ¡¡¡Marinett!!!
Marinett: ¿¡Que pasó!?
Dijo sobresaltada al escuchar a su pequeña amiga gritando cerca de su oído.
Marinett: ¿¡Ticki que pasa!?
Ticki: Te están llamando al teléfono.
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•DESTINADOS A AMARSE•
Romance•Esa historia de amor que todos conocemos pero que nunca la hemos podido ver cumplida. En este corto relato de una madre a su hija, veremos cómo el amor se apodera de dos adolescentes, quienes cargan una gran responsabilidad sobre sus hombros• •El a...
