El viento furioso abatió varias casas de lámina haciéndolas volar por los aires, incluso algunos vecinos se alertaron y tuvieron mucho miedo que el viento pudiera quebrantar sus vidrios. Tomaron cintas adhesivas que guardaban en los cajones del almacén, desprendían un gran trozo para después romperlo con la punta de sus colmillos. Pasaban la cinta por encima del vidrio y formaban varias líneas transversales para así darle más resistencia. En las temporadas de invierno la mayor parte de las personas permanecían en su hogar, era el tiempo indicado para preparar café y chocolate acompañado de galletas de chocolate y vainilla. Lo que fuera con tal de calmar el aterrador frío del vecindario Normalmente...
- ¿Cuando sale el villano?- dijo la pequeña Beatriz impaciente.
- Espera un segundo te estoy narrando la historia.- repuso Damián.
- ¿Otra vez con tus historias?- dijo Julia ingresando con una bolsa de papel kraft. Había ido a comprar unos bolillos para preparar unas tortas de jamón con queso. Damián realmente odiaba ese tipo de comida. Él prefería algo más delicioso; como pizza, hamburguesas o tacos grasosos.
- No hay dinero para esas cosas Damián y lo sabes.
El chico cerró su libreta y se levantó del sillón.
- Espera... ya no me terminaste de contar- dijo Beatriz desanimada.
- Me interrumpiste.
Damián entró a su habitación. Todo estaba construido a obra negra. Su padre trabajaba como plomero herrero, tenía su propio taller sin embargo ese oficio no era suficiente para solventar el lujo de aplanar las paredes y techos del hogar. Algunos tíos que venían a visitar a la familia Bautista siempre hacían frases del estilo como:
"Que bonita casa tienes hermana". "Muy linda decoracion". Damián sabía que todo aquello era hipocresía oh hasta cierto punto frases burlonas. Él no pensaba que vivía en un paraíso, prefería pensar que vivía en un... ¿Basurero?.
Entro a su habitación y puso el libro en una pequeña repisa, arriba de esa repisa de madera que el mismo había construido con materiales que había encontrado en la parte trasera de su casa, se ubicaban sus cuatro primeros escritos.
- Y los últimos- se aconsejo así mismo.
A cada escrito le tenía un aprecio especial, pues cada uno tenía su magia, su inspiración y su belleza.
El miedo llegó como comúnmente le llegaban en días grises, él miedo era sobre la publicación de estos mismos. Tan solo el pensar en que fueran publicados se le herizaba la piel, para él eran pequeñas joyitas que plasmaban algunas de sus experiencias y pensamientos más profundos. Por un momento se imagino si alguna persona pensaria igual que él. Sin embargo deshecho la idea cuando Julia entró por la puerta sin avisar.
Damián dio un salto. Julia lo notó pero no se alarmó.
- Te hice tres tortas.
- No gracias.
- Si quieres vas a comer... aquí te lo dejo, en un momento de traigo tu chocolate.
- ¡No quiero!- dijo mientras se sentaba de forma violenta en su cama (donde los resortes lastimaban cuando se movía muy brusco).
Julia no tomó importancia y salió.
Damián se quedó mirando a la nada, enfrente había un pequeño escritorio de madera que el mismo había construido, así como lo hizo con su repisa, en él había escrito sus tres novelas y posiblemente escribiría la última.
La luz gris entraba directamente del ventanal que estaba a lado, siempre le había parecido extraña aquella ventana... inquietante. El marco extenso tenía divisiones dónde unos barrotes de fierro negro que se mantenían oxidados por culpa de las lluvias constantes formaban cruces en cada vidrio. Aquel diseño lo hacían sentirse en una cárcel... Una cárcel en su propio hogar.
- Tenemos aquí a Damián Bautista. Creador de su última novela. Escritor de medianoche- decía el presentador.
Damián entraba al foro y una gran ovación lo aguardaba.
Daba un gesto de agradecimiento y después se sentaba en un sillón contiguo al del presentador.
- Es un gusto tenerte con nosotros Damián. Dime ¿cómo te encuentras?.
- Muy bien Fredd, amo el rumbo que a tomado mi vida realmente.
- Sabemos que vienes de una clase baja, con mucho sacrificio tu hogar alcanza los dos pisos ¿no es así?
Risas en el público.
- Si... vengo desde la miseria prácticamente, donde la mayoría de Mexicanos nacemos.
Fredd se quedaba con la sonrisa intacta, lo que había salido de su boca había sido muy duro de comprender.
- ¡No digas eso Damián! ¿A caso quieres causar polémica? En este programa no aceptamos el entretenimiento barato. Retractate.
Damián miraba al presentador decidido y un poco enojado.
- Lo lamento.
El público aplaudió.
- Como veo, eres un bocazas también.
Risas.
- Si, la gente que me ha conocido, sabe mi forma de pensar.
- Vaya que si, ahora dime Escritor de Medianoche... ¿por que lo escribiste?.
Damián guardó silencio, se miró la palma de sus manos y después las regresó a sus piernas. Estas se movían de arriba a bajo rápidamente. Estaba nervioso.
- Desahogo.
- Hay escenas muy duras, algunas polémicas. Muchos lectores aseguran haberse sentido identificados con al menos un personaje, no siendo este el principal. ¿Como lo logras?.
- Cada personaje que aparece ahí formó parte de mi pasado.
El público lanzó un suspiro de asombro.
- Quieres decir que...
- Bueno, no literal, las escenas si son exageradas. Pero pasaron. Es una autobiografía.
Fredd guardo silencio.
- Damián, sabemos que el protagonista es muy inestable... ¿tu eres así?.
Damián lanzó una sonrisa casi sarcástica.
- Fredd, al leer el libro. Terminas conociendome a mi... mis pensamientos más oscuros están impresos en este bebé- dijo tomando el libro y dándole unas pequeñas palmadas a la portada.
- Como sabemos, es la novela más explícita que tienes en tú colección...
- No- repuso sonriente- no lo es.
- Cuentame, por que creo que no pensamos igual.
- Existe una más... pero no esta publicada.
Fredd se sorprendió.
- ¿Como es posible eso? No nos hagas esperar e informarnos cuando estará publicada. En exclusiva, Damián nos...
- Fredd... - interrumpió- nunca será publicada.
- Oh ya veo, quieres causar una especie de controversia... eres un genio.
Risas.
Incluso Damián sonrió.
- No Fredd, realmente no será publicada. Será para mí ¿sabes? Será especialmente para mí.
- Pero... el dinero.
Damián volvió a sonreír.
- El dinero no me interesa, créeme que no. La escritura es un arte que yo respeto mucho, lo realizo con mucho amor. Le he mostrado a varias personas mis proyectos y no he recibido un peso a base de ello.
- Bueno... es que seamos sinceros, es literatura barata.
Ovación.
- Yo no lo creo así.
Fredd interrumpió.
- Baja un poco tu egocentrismo, admite que tus historias son malas y predecibles.
- Fredd yo...
- No serás nadie... ¡Nunca seras alguien en esta industria!
- Fredd...
- ¡NO SIRVES!.
Grito.
Soltó una lágrima.
- Nunca seras alguien reconocido.
Damián se levantó de su cama con la respiración agitada. El sueño había terminado.
Se limpió la gota de saliva que escurría por su mejilla y regreso a su pequeña repisa donde estaban sus tres novelas aún sin publicar, y la cuarta aun estaba vacía.
- No me importa si no soy reconocido, yo lo hago con amor.
Tomo la libreta vacía, la inspiración le había llegado. Así le llegaban la mayor parte de inspiraciones, con escenas grabadas en su mente para después plasmarlas en sus historias. Damián los llamaba como lapsus creativos, oh sueños paranormales.
Se sentó en su silla de fierro, las asentaderas no estaban acolchonadas, ya estaban muy viejas y últimamente había tenido dolores de espalda debido al encorvamiento de permanecer horas sentado escribiendo. Esto se había convertido en un duro trabajo, tanto mental como físico. La esperanza en que sus novelas fueran publicadas lo mantenían de pie.
Damián estaba atento a las críticas y sobre todo cuando se trataban de proyectos tan grandes, no todos terminaban de leer sus libros. Algunos por tiempo. Otros por desinterés absoluto, aunque su grupo de amigos era limitado. Sabia que los que estaban con él eran leales.
Tomo el lápiz y se puso en marcha con la creación de su última novela.
Pasaron unos minutos y la inspiración se marchó.
- No otra vez.
Se quedó un par de minutos más, escribió la historia de un chico llamado Fredd, este vivía en un vecindario comúnmente conocido como "Pueblo de Satén" y...
- Basura.
Rompio la hoja y volvió a empezar.
Fredd era un hombre en una cárcel donde debía pagar sentencia... un sacerdote llegó y le concedió un deseo.
- Basura.
Damián tenía mucho entusiasmo de escribir pero no sabía comenzar... esos problemas los había tenido con sus tres novelas anteriores, siempre el comienzo era lo más complicado de todo, ¿cómo plasmar un buen comienzo y que el lector se interese en él? Sabia que esta novela debería ser la mejor de su vida. ¡La mejor!.
Y un proyecto tan ambicioso debía de tener un inicio espléndido.
Pasaron varios minutos más, pero lo único que tenía su cabeza era el nombre de Fredd.
Damián decidió mejor levantarse de ahí, a veces cuando hacía eso la mente se despejaba y ayudaba a captar mejores ideas.
Salio de su habitación. Julia y Beatriz cenaban en la cocina, un caliente chocolate acompañado de unas ricas tortas de jamón.
- ¿Ya te terminaste las tortas?
- No, no tengo hambre.
- Están muy ricas hermanito- dijo Beatriz mientras daba un mordisco con sus pequeños dientes.
- ¿Que haces en tu habitación?
- Tenia algunas ideas, las quería escribir.
- ¿Ya hiciste al monstruo?- dijo Beatriz intrigada.
- No, no he hecho ningún monstruo.
- ¿De que habla tu hermana Damián?
- Esta loca.
Beatriz se sintió agredida pero no le importo en lo absoluto.
Damián salió de la cocina hacia la sala, era el único lugar del hogar que tenía azulejo en el suelo. Muy horrible para su gusto pero sabia que eso no lo debía de decir en voz alta. Se sentó en el sillón viejo, algunos resortes rechinaban y causaban una irritación si te mantenias más de una hora sentado. En la televisión no había nada interesante realmente, lo mismo de siempre, entretenimiento barato (como tus novelas). Apago el televisor y se sintió inútil y depresivo. Tenia treinta años de edad y seguía viviendo con su madre, nunca se había comprometido con ninguna chica, había estudiado una licenciatura en Administración donde fracasó al ejercerla. Trabajo como almacenista en una tienda de abarrotes y ahí se había mantenido largos años. Extrañamente usaba la escritura como un hobbie pero finalmente se convirtió en un trabajo más, aunque algunas personas no creyeran eso. Sobre todo su hermana Luna. Siempre había sido pesimista con él.
Doña Julia (como era conocida generalmente la madre de Damián) y Doña Teresa eran muy unidas, ellas juraban en las pláticas con dos cervezas encima que habían estado juntas desde la juventud y al sol del hoy seguían siendo unas grandes amigas. A Damián nunca le agradó la señora Teresa, ella tenía dos hijos, uno muerto y otro se dedicaba al robo y posiblemente a la venta de droga. Doña Julia no era la excepción, a su edad avanzada se había embarazado una vez más de Beatriz y tenía a un parásito en la familia llamado Damián. Luna se habia comprometido con un proveedor de material de la misma calle y vivía en un terreno atrás de la casa de Damián. De alguna forma vivían bien, mucho mejor que Damián siendo este el hermano de enmedio.
- Ya levántate ¡haz algo!- decía Julia.
Damián se levantó del sillón sin antes emitir el característico chillido del resorte.
Entro nuevamente a su habitación y la cama estaba desarreglada aún, los zapatos estaban esparcidos por toda la habitación así como sus chamarras y playeras.
Se acostó en la cama y el ambiente gris inundó su mente de una gran melancolía. El tiempo pasaba muy rápido y debía de comenzar de hacer algo con su vida, toda la confianza la había depositado en aquellas tres historias, aún mantenía la ilusión de ser publicados y con esa idea el sueño fue pesando cada vez más.
- ¡Haz algo!- decía Julia en su mente.
El haría algo.
Una de las novelas más desgarradoras que tendrá en toda su vida.
Sonrió.
Durmio.
Tan solo se mantenía en un sueño, la libreta seguía en el escritorio... el lápiz a un lado, aguardando a que Damián tomara la inspiración. Pero por el momento no eran más que hojas vacias.
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HOJAS VACÍAS
Horreur¿Eres comprometido con tus proyectos? ¿Cuantos de ellos haz terminado? ¿Y cuantos han funcionado? Damián sabe sobre el fracaso de cada uno de ellos... Por eso mismo decide crear la novela más terrorifica de la década, crear al villano perfecto, las...
