Fragmento 1.

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"Dígame señora, ¿Qué es ese vacío que se apodera de mí cada vez que sus ojos me observan? ¿Hasta cuándo el tacto de su mirada dejara de dolerme? ¿Hasta cuándo dejara de provocarme tanta ruina y destrucción dentro de mi mente?..."


~•~

La mirada intrigante de la mujer de ojos negros y vestido carmesí, le producía escalofríos, junto con una sensación de precaución que no le dejaba en paz ni siquiera mientras dormía.

Había algo en la forma en que esos orbes oscuros le devolvían la mirada que le hacían pensar en terror y destrucción, en lamentos y dolor, en oscuros secretos llenos de traición, y que le daban ganas de alejarse y esconderse de esa aura desgarradora que rodeaba a la mujer de rojo.

Pero no podía. No la debía perder de vista, ya que de lo contrario, muy probablemente terminaría sin vida, con la garganta abierta por un cuchillo o con este último enterrado en su corazón. Porque no era la primera vez que la había visto rondando cerca de ella. No era la primera vez que había notado sus intención de hacerla sufrir, de torturarla hasta asesinarla y terminar con su existencia. Y en cualquier descuido, la mujer se aprovecharía de su error y acabaría con su vida.

Así que, sin mas rodeos, respiro hondo, en un intento de tranquilizarse y dejar atrás sus temores para poder avanzar, y tomó la pálida mano que le ofrecía la mujer en medio de la espesa niebla que las rodeaba, dejándose llevar por esta a lo que poco tiempo después se convirtió en su hogar, y al mismo tiempo, en su cárcel, sin darse cuenta que ese había sido el mayor de sus errores.

Porque una vez que entro al juego de la locura, nunca supo que fue real y que fantasía, y que esa mujer que tanto la intrigaba, seria el menor de sus problemas cuando conociera el motivo por el que ella seguía aún con vida.

Historias perdidas en el olvidoStories to obsess over. Discover now