Antes

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La variación 🩰🕵🏼‍♀️

Mi cuerpo fue invadido por la emoción de la felicidad y la paz mental cuando me entere que logré entrar en la compañía, recuerdo haber festejado ese día con mi familia, fue todo una aventura y por fin había logrado llegar a donde quería. Comencé desde abajo hasta arriba, mis primeros meses comenzaron como aprendiz de la compañía, todos me veían y estaba aterrada pero a la vez emocionada. Olivia llegó el mismo día que yo siendo la maestra que me iba a entrenar, ella fue una bailarina muy reconocida mundialmente y su carrera seguía, decidió ser maestra a los cincuenta ya que su cuerpo y su mente ya no daban con la demandante carrera. Y si preguntas si hay alguna historia de amor o espera leer sobre algún romance te dire que lo encontraras pero por el momento aquí no se habla de eso.
Comencé mi año de aprendiz un 23 de enero, me levante a las 5, era demasiado temprano pero no pude evitarlo, la clase era a las 8 pero como chica terca que soy me levanto 3 horas antes. Me alisto y salgo de la residencia y tomo el primer transporte que encuentro y me deja justo a 10 minutos de caminata a la compañía, eran las 6:15 al momento que llegue al salón donde iba a tomar la clase y tenia dos horas sobrantes en las que aproveche al máximo para preparar mi cuerpo y empezar una rutina de fortalecer mis músculos, así que comencé por estirar con ligas y todo el equipo que traía, después dedique el resto de la hora a mi abdomen y hacer varios ejercicios para tenerlo lo mas duro posible para poder aguantar los giros, saltos y ejercicios de barra. Dieron las 8 y ya toda la compañía había llegado y empezamos la clase con Olivia que los primeros 15 minutos de calentamiento a la barra mientras nos daba a la vez una clase de anatomía de donde se tenia que mover que, en donde estaba tal músculo, que hueso hace que y así. Llevada una hora comenzamos a preparar todo el nuevo repertorio de la temporada y ver quien llevaba tal personaje, tal vestuario, tal maquillaje y personificación. Los repertorios elegidos fueron los siguientes 3: Don Quixote, Giselle y La Fille Mal Gardée, tres clásicos repertorios que han sido representados a través de los años. Hicimos esos 3 repertorios de Enero hasta Marzo. Fueron meses de ensayos, correr de allá para acá, salir a escenario, ayudar, maquillar y mucha fuerza de voluntad para entregarte al arte. Acabo el mes de marzo y comenzó Abril, fue un mes tranquilo ya que estuvimos 3 meses sin parar de dar funciones y ese mes nos iban a dar unas pequeñas vacaciones. Me encontraba en la Compañía Nacional Del Kremlin e iba para México a visitar al resto de la familia. Se conformaba de mis dos padres y una hermana de nombre Ekaterina, me llevaba bien con ella aunque nuestra convivencia era muy seria, siempre de trabajo. Llegue a México el 8 de abril y ahí estaban mis padres y mi hermana con cara de pocos amigos. Estuve con ellos hasta el 29 de abril, en ese tiempo me la pase en convivencia familiar y preparando mi mente para lo que se viniera. Regrese a Rusia el 30 de abril, mi vuelo estuvo horas dando vueltas sobre la ciudad por una tormenta invernal que había. Llegue a la residencia a las 5 de la mañana y salude a la de recepción que se llamaba Svetlana.
— buen día, Elena
— buen día, Svetlana
— ¿ qué tal sus vacaciones?
— muy bien, gracias por preguntar le dije mientras me subía al elevador y me dirigía a mi habitación, estaba cansada y no pensaba claro. Caí directa a la cama y desperté al día siguiente a las 1 de la tarde. Era casi toque de queda para los estudiantes de la escuela, pero Svetlana me dejo salir ya que yo ya no era una estudiante, ya era miembro de la compañía. En febrero me promovieron de cuerpo de baile a solista. Salí de la residencia y me dirigí al mercado a comprar lo necesario de alimento para la semana. Volví al cuarto para las nueve. Entre a la residencia y fui por mis llaves a la recepción con Svetlana
— Elena
— dime
—Hay una persona que te quiere ver en el patio de la residencia 
—- ¿sabes quien es?
— no ni idea, pero, yo que tu iba
— vale ire, gracias
Me dirigí al patio que se encontraba en la parte de atrás y vi a un hombre que parecía militar, tenia cara seria, rubio y de ojo verde
— disculpa la tardanza, me dijeron que es usted quien pregunta por mi
—- ¿es usted Elena Ledovna?
—- si soy yo, ¿en que le puedo servir?
—- me llamo Alexey Krodovik, vengo en nombre de la KGB
— mira Alexey yo no me meto en esas cosas la verdad, y no quiero tener problemas con nadie
— calma mujer, no tendrás problemas con nadie
— dudoso
— mira para que dejes de cuestionar aquí te muestro la placa
Alexey saco de su bolsillo del pantalón un mini libro casi como un pasaporte que decía su nombre, su puesto de trabajo, un numero de identificación y una foto de él
— okay, te creo
— ves, no puedes desconfiar de todo
— ¿que quieres de mi?o mas bien ¿que quiere la KGB de mi?,
—  me han mandado a verte, y pues llegue a la conclusión de que nos puedes ayudar con algunas cosas que nosotros hombres no podemos
— ¿ah si? Bueno dime para que
— mira, eres bailarina, primero felicidades por tu promoción a solista, en segunda quiero que me ayudes a investigar a unos americanos
— a ver Alexey, primero gracias por felicitarme y en segunda ¿por que querrías que una bailarina te ayude con unos estupidos americanos?
— por que con los que quiero que me ayudes son bailarines como tu o creo que se hacen pasar por bailarines por que en realidad son agentes de la CIA
— vale, esta bien pero con una condición
— claro, la que tu pongas
— que nada me va a meter en líos o que acabare en la cárcel
— hecho, ¿trato?
— vale, pero de verdad promete que no me va a pasar nada grave mientras haga esta locura
— te lo prometo, siempre estaré contigo
— okay
Ambos accedimos y le pedi que me diera un tiempo para pensarlo, paso una semana y al final acepte hacer aquella misión con él.
Llegó el mes de Mayo y Alexey estaba preparando lo necesario para cumplir con la misión, nos vimos en las afueras de la basilica de San Basilio, estaba nerviosa pero lista para hacer lo pedido. Alexey llego justo como me había mencionado el día anterior. Lo primero que hicimos fue ir a la compañía donde yo actualmente trabajaba, él nada mas iba conmigo a tomar clase y presentarse como nuevo miembro sustituto de los que nos habían dejado la temporada pasada. Oliva llegó una hora tarde, dio la clase y presento a los nuevos miembros, eran 6 de ellos y masculinos sus nombres eran los siguientes: Alexey Krodovik, Nikolai Vidyenka, Cristian Robles, Dimitri Gropov, James Davis y Justin Skyler tres rusos, un argentino y dos americanos. quien diría que en las compañías rusas no podían haber de todo tipo de nacionalidades y caras nuevas. Me quede observando a los dos americanos, se veían inofensivos pero sabia que ellos eran la presa a la que tenia que atrapar. Alexey al minuto me echo una mirada de que estuviera alerta y fue lo que hice durante el día entero. Acabamos los ensayos y Alexey se me acerco mientras yo guardaba mis puntas.
— ¿cómo estás?
— molida y tu?
— estoy bien, han habido peores
— no bueno, te pasas
Ambos salimos de la compañía al atardecer y esperamos hasta que James y Justin salieran para que pudiéramos ir detrás de ellos, los vimos a lo lejos y nos unimos en su conversación para ver si algo les podíamos sacar de esa según inocencia que yo veía. Llegamos los 4 a la residencia y mientras los 2 americanos pedían sus cuartos con Svetlana ahi se encontraba aquel ruso que andaba medio perdido y sin idea de que hacer o que pedir, me le acerque y trate de conversar con él.
—- ¿Eres Nikolai verdad?
—- si, ese mero
—- bienvenido a la compañía, soy Elena gusto en conocerte
—- igualmente Elena, ¿cual es tu actual puesto?
—- solista
—- vaya, que interesante, por un segundo pensé que eras principal
—- me encantaría pero quiero darme mi tiempo para todo
—- tienes razón, bueno me retiro, nos vemos mañana
—- vale, te veo al rato
Nikolai subió las escaleras mientras yo me quede con Alexey mientras observábamos detenidamente a los 2 americanos.
—-¿cuanto tiempo más tengo que verlos?
— relájate mujer, eres bien impaciente
—- lo siento, la costumbre
—- ¿sabes que?
—- ¿que?
—- yo hoy los vigilo de cerca y tu mañana me vas a ayudar a hacer algo a lo que llamamos una tradición en la KGB
— espero que no sea algo ilegal
—- obvio no mujer, te pones bien mal
— ok me apunto
—- vale, te veo mañana a las 8, adiós
— ¿no te quedas?
— no, los americanos se ve que van a salir
— okay, buena suerte y que no te atrapen
—- obvio no, пака
*пака: adios en ruso
Alexey salió cinco minutos después de los americanos y lo vi alejarse mientras caminaba discretamente.
Subí las escaleras cuando a medio camino me encontré a Nikolai junto con Cristian, ambos hablaban en ruso y reían, justo cuando iba a abrir la puerta de mi habitación veo que Nikolai va corriendo hasta que no pudo controlar la velocidad y de un parpadeo me tira y ambos estamos tirados en el piso, frente de frente, casi rozando narices. El hombre me observo de arriba a abajo.
— disculpa que te haya tirado
— ¿enserio?
— ay mujer, ¿no confías en nadie verdad?
— bien dicho, no es que no confío en nadie simplemente soy cuidadosa con las personas
—- jajaja, venga déjame te invito un café y tengamos una charla para que veas que no soy malo
— nunca dije que fueras malo pero acepto la invitación.
Esa fue la primera conversación que tuve con aquel muchacho, los dos nos levantamos y nos sacudimos la suciedad.
— dame 5 minutos mientras me pongo algo decente
— vale, te espero en la recepción
— okay, gracias
Me cambie lo mas rápido posible, mi corazón latía fuerte no se que me estaba pasando, una vez cambiada agarre mi pequeña bolsa de mano donde llevaba mi celular, llaves de habitación, una caja de metal que contenía mentas, un labial traslucido y un cargador para el celular. Baje a la recepción y ahi vi a Nikolai todo serio esperando.
— ya estoy
— vaya, eres rápida
— no cumplo con las expectativas de la típica mujer
— eso si que tienes razón
— ¿nos vamos?
— vamos
Salimos de la residencia, caminamos por media hora mientras hablábamos y nos subimos a un metro para que nos llevara al centro de la ciudad, Nikolai veía todo con enorme curiosidad y me preguntaba por todo, era una persona realmente curiosa.
— ¿cual es tu mayor miedo? Me pregunta
— el que me abandonen o me quede sola en este mundo enorme
— wow, que miedo tan peculiar
— si lo sé
Cuando el metro freno en la primera parada ya nos encontrábamos en el centro de la ciudad, caminamos unas cuantas cuadras hasta que encontramos un pequeño cafe a las afueras del teatro del Bolshoi. Nikolai y yo nos pedimos unos cafes y nos sentamos en la parte de adentro. El lugar tenia una vibra de pura tranquilidad y eso me agradaba bastante ya que desde que decidí salir con Niko mi cuerpo no paraba de estar exaltado como si una bomba me cayera.
— ¿entonces tu apellido es Ledovna?
— así es
— ¿eres rusa o de donde vienes?
— si, por nacimiento soy de aquí pero nací justo en un pueblito en medio de la nada.
— ¿pues de dónde saliste?
— de un lugar que esta entre Rusia y Ucrania llamado Kurskov
— hmmm, no he oído de ahi
— claro que no, es un lugar donde casi nadie conoce además de que es una base militar, yo por suerte me fui del lugar y me libre de acabar siendo una soldada para la guerra.
— hubieras sido buena
— ¿por que lo dices?
— se ve que eres de las que pelea
— obvio no, yo pura paz y armonía
— ajá
— okay si, una que otra si armo la de Dios
— siempre vas a la defensiva
— lo tomaré como un cumplido
Después de esa conversación ambos regresamos por el metro que nos llevo de ida y Nikolai se quedo dormido sobre mi hombro mientras yo veía la ciudad por los ventanales, al final acabe recargando mi cabeza contra la suya. El metro nos dejo a una cuadra para que llegáramos caminando a la residencia.
— Nikolai, Nikolai
— hmm
— despierta hombre, ya llegamos
— voy
Caminamos a la residencia y nos despedimos mientras me acompaño a mi habitación.
— gracias por la salida
— de nada, cuando quieras podemos volver a salir
— claro, gracias. Nos vemos mañana
—-adiós
Al día siguiente iba de camino a la compañía cuando de la nada veo que los dos americanos estaban atacando a Alexey
— ¡Justin, James!
— ¿que quieres?
— dejen a Alexey
— no te metas, no es tu asunto
— si es mi asunto, es mi hermano
— oh, no lo sabia, vámonos Justin
— ¡y más les vale no volverse a meter con él hijos de puta! 
Ambos se fueron con cara de asustados.
— ¡Alexey! ¡¿Que carajos estabas pensado?!
— nada, lo siento
— ¡ósea, tuve que inventar que eras mi hermano para que no te partieran la madre!
*partir la madre: es un decir para cuando quieras hablar de que te golpean físicamente
— gracias, no se que me hubiera pasado
— hombre, por favor se supone que tu eres de la KGB, no le puedes tener miedo a esos mendigos americanos
— bueno si, me entrene pero en realidad los americanos me han dado siempre miedo
—¿por que? ¿Alguna vez haz tenido algún episodio con algunos de ellos?
— los americanos mataron a mis padres
— ay dios, no sabia, discúlpame
— no te preocupes, si se me vuelven a acercar me haré cargo de que ni se atrevan a verme
— okay como digas, por cierto, ¿lograste descifrar algo de ellos?
— no del todo, son demasiado discretos y normales y ahora es cuando tu entras en acción
— ¿ahora que locura quieres que haga?
— necesito que revises sus bolsos
— ¡¿disculpa!?
— ay mujer, no hagas coraje, los voy a distraer mientras tú revisas los bolsos
—- okay, lo haré
Después de que todos empezamos a ensayar aproveche para distraerme, salí a tomar agua y vi los bolsos de los americanos, los revise a fondo con cuidado de que nadie me viera y encontré lo que realmente estaba temiendo
- una pistola
- una placa de la CIA
- fotografías de Alexey y otra persona desconocida
Tiré el bolso al piso y me dirigí corriendo al salón para encontrar a Alexey.
— Nikolai, ¿has visto a Alexey?
— no, estaba aquí hace un segundo pero ya le perdí el rastro
— gracias
Salí de la compañía y el evento que sucedió fue mi razón de rendición.

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