Camino a recordarte - Parte 2

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La calidez en mis labios se expande por todo mi cuerpo, mi ojos se cierran solos, y lo único que logro con eso es sentir lo suave de sus labios aún más, la agarro de la cintura, la abrazo fuertemente mientras el beso se hace aún más largo, pero de un momento a otro la alejo de mí, la oscuridad vuelve a consumir mi mente, esos recuerdos vuelven, ella trata de detenerme, pero antes de que lo haga salgo corriendo hacia mi habitación, me encierro, ella toca la puerta con todas sus fuerzas, pero el sonido se desvanece poco a poco en el aire, y todo se torna gris.

Daniela (Chile):

No lo entiendo, era el momento más feliz de mi vida, fue hermoso, sentir todo ese placer y amor de un solo golpe, parecía eterno, pero de un momento a otro todo se vino abajo, en el momento que nuestros labios se separaron, sentí que había quedado incompleta, mi corazón se fue con el pero no pude tener el suyo…

“—Era una niña, el tesoro más preciado de Papá, y lo que el más amaba en el mundo, esa era yo.

Yo amaba mucho a mi Padre, él siempre me presentaba a sus colegas de trabajo como su princesa, y a mí me alegraba mucho saber que papá también me quería, pero no recuerdo el momento exacto, solo recuerdo que empecé a cansarme de ello, él siempre me llevaba a reuniones con gente extraña, y yo solo tenía que estar ahí, inmóvil y con una sonrisa eterna en el rostro.

Mi rol había cambiado sin darme cuenta, me convertí en un adorno, una tarjeta de introducción para romper el hielo, las palabras que él me decía cada vez se oían más vacías y un día simplemente deje de creer en ellas.

A causa de esos viajes no tenía amigos, estudiaba en casa con maestros particulares, no conocía a nadie de mi edad aparte de mis primas y primos, era una vida triste, y es aún más triste cuando pienso en ello.

Era un día como cualquier otro, papá me había dicho que iríamos a otra reunión, pero el viaje duraría más que la última vez, yo solo aceptaba lo que él decía, no podía decir nada más, solo callaba.

Él se veía más serio de lo normal, diría que un poco enojado, en todo el viaje no me dijo ni una sola palabra, era extraño, ya que en viajes anteriores se la pasaba diciéndome cómo actuar y que decir para impresionar a los socios y colegas que irían, pero esta vez no.

No fue hasta que el viaje termino, bajamos del avión, y al entrar al auto me dijo, solo habla cuando te lo diga, y solo ven cuando te llame, juega todo lo que quieras mientras este en la reunión.

No sabía que sentir en ese momento, pero sentí que era algo bueno, por fin tendría algo de tiempo para mí, aunque no sabía qué hacer con dicho tiempo.

Era un lugar que parecía algo alejado de la ciudad, recuerdo plantas muy verdes y un pequeño cerro cerca a estas, el lugar donde se reunía mi padre estaba al lado opuesto, y entre el cerro y los arboles corría un rio cristalino, pequeño pero el agua lo recorría muy rápido, era hermoso, nunca había visto algo así, quería explorar el lugar, quería conocer más de este, ¿que era ese nuevo sentimiento? No lo sabía pero era genial.

Cada cierto tiempo mi padre me mandaba a llamar, pero era solo por un momento, y luego regresaba corriendo al lugar donde estaba, ni siquiera recuerdo para que me llamaba, solo recuerdo el lugar porque ahí fue donde lo conocí.

El trataba de subir a un árbol, y por más que se caía lo seguía intentando, la última caída me pareció muy graciosa, tanto que empecé a reírme, el me miro sorprendido, se avergonzó y se fue corriendo, fui tras el para pedirle perdón, pero papá volvió a llamarme.

Country of Love (OneShot)¡Lee esta historia GRATIS!