Juzgo al lector en si creer o no lo que me sucedió. Siendo un profesor de una reconocida universidad habiendo prestado servicios de pedagogía por más de 15 años, fui un número más en el sistema, fui despedido con la única noticia de que mi finiquito llegaría pronto.
Era un día viernes frío de Julio, la vaguada costera ya se había entrelazado con las calles y edificios de todo el puerto, desde la Aduana hasta la Av. Argentina, Esmeralda, Pedro Montt, Colón, Francia, toda la ciudad puerto bajo una lluvia gris de vapor, aun se veían los pocos ascensores subir los típicos cerros de Valparaíso, con sus retorcidos pasajes y sus cumbres llenas de casas, una sobre otra en un harmonioso desorden, los ascensores parecían desaparecer en una cortina blanca y espumosa, era un escenario un tanto común como lúgubre y melancólico, caminando solo se veían dos carabineros caminando ya en su última vuelta del turno y un ebrio en la calle pidiendo un cigarrillo o un pedazo de pan para comer. Yo me sentía demasiado estresado por mis cuentas... la universidad de mis hijos, la comida, el arriendo y así, pensé dar vueltas por el puerto y traer a mi mente recuerdos de mi juventud… solo para desestresarme, eso era lo que necesitaba para quitar de mi mente los amargos y eternos pensamientos de mi triste condición económica, andaba con una botella pequeña de bebida y un pan con pate de la Sethmacher, era todo lo que necesitaba… esa era mi once de casi todos los días y vendría siendo la última si no encontraba un trabajo pronto.
Caminando lentamente por la calle de los bancos y oficinas cerradas, tratando de recordar cómo eran esos tiempos en que uno salía del Liceo y solamente se juntaba con los compañeros de liceo, donde lo más atrevido y extremo a la vez era andar trayendo cigarrillos, caminar escondido en el centro en horas de clase con el uniforme puesto, ir a jugar a la pelota en los cerros, salir a pololear, etc y etc. Mientras hacía memoria y sacaba una pequeña sonrisa oigo un poquito más allá del Reloj Turri, un graznido, un grito gutural, un gruñido mezclado muy fuerte entre un desespero y auxilios, como si se tratase de un animal siendo torturado, al haber venido de una familia con un fundo en las afueras de Concón me vino a la memoria cuando mis tíos nos enseñaban como matar un chancho, gimiendo al ser golpeado con un garrote en la cabeza, puede que sea un chancho robado pensé y que la noche era la perfecta ocasión para matarlo siendo la vaguada costera perfecta pared para tapar la carnicería clandestina, total, hay que ganarse la comida de alguna forma, no cualquiera puede trabajar en una cómoda oficina, en una clínica o en la Gobernación. Se dejaron de oír los violentos y morbosos golpes de guarridos deformes que venían del pobre animal, bueno... al seguir caminando ya a dos cuadras y con dirección a la plaza Echaurren, vuelvo a escuchar los mismos mortíferos golpes y los mismos gritos de auxilio y dolor del mismo animal, era el mismo sonido, pero esta vez más cerca... rápidamente me di vuelta para intentar inútilmente divisar entre la neblina donde se realizaba la masacre o de que parte del cerro venia, ya que si mañana no estaba nublado yo podría echar un vistazo y buscar algun indicio de que si hay fama de haber carnicerías clandestinas por el lugar, algún tipo de matadero artesanales por esas calles que justifique lo que oí. Agache mi cabeza, mire el húmedo y polvoriento suelo y seguí caminando, ya en la plaza observe la fuente con su pileta, mire a los alrededores y estando solo, me senté en una banca con un periódico abandonado que estaba al otro lado de la misma banca en que me sente, estaba solo en esa plaza, así que juzgue prudente tomar el periódico para mí, al abrir el periódico intente leer el título y me levante con el corazón queriéndoseme salir del pecho ¡ya basta!, grite con histeria, no lo podía creer, cerca de 6 o 9 golpes, no lo sé, un Palo golpeaba brutalmente carne con un horrible y familiar guarrido de como si de un cerdo tratase, ya se volvió enfermizo, aterrador; Siniestro era el momento y más horrible fue el pensar que ese diabólico acto ya lo había escuchado dos veces con calles de diferencia y más horrible y aterrador fue el pensar de que estaba sucediendo cerca mío, ¿será a propósito? ¿Lo harán porque paso por ahí? ¿Se ponen de acuerdo? ¿Me observan? ¿Es un aquelarre? Ya eran 3 veces, no lo podía creer, un escenario digno de una película de terror, ¿son demonios celebrando algo? ¿Brujas que tratan encarnar pesadillas o solamente sádicos que me quieren asustar golpeando al animal y en una especie de juego me siguen y repiten la acción con tal de matarme la psiquis?
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Entre los Cerros y la Niebla
Mystery / ThrillerAl ser despedido de la Universidad, un profesor busca consuelo en sus recuerdos al caminar las calles del barrio puerto en Valparaíso, este escucha algo entre los cerros y la niebla que lo incomoda, algo estresante... algo horrible.
