Capítulo 1: Pánico

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(Narra Justin)

- ¡Jensen! ¿Jensen estás bien? - Gritaba mientras zarandeaba el brazo de Clay.

Había tenido otra de las tantas pesadillas que lleva sufriendo desde que salió del hospital después del simulacro del tiroteo. Los Jensen me habían explicado qué debía hacer cuando a Clay le diera un ataque de pánico o una de estas pesadillas. Traté de despertarlo primero de manera suave, pero viendo que iba a más y que no dejaba de temblar y de balbucear decidí saltarme el protocolo.

- ¡Jensen despierta!

Sus ojos se abrieron como platos en ese momento y soltó una especie de grito de sorpresa. Se incorporó en la cama y yo retrocedí un poco. Nos quedaos mirándonos, el seguía muy agitado y yo estaba perplejo observándole dentro de mi asombro y nerviosismo. De repente, Clay se abalanzó sobre mí llorando y me dio un fuerte abrazo. Tarde unos segundos en reaccionar y yo le abracé también.

- Pensé... que te habías... muerto... - Se le cortaban las palabras entre el llanto y el nerviosismo que sentía.

- Pues ya ves que no, estoy aquí, no ha pasado nada.

- Tienes que ir a hacerte las pruebas de ETS.

- ¿Qué cojones dices Jensen? - Dejamos de abrazarnos y ya vi que se había tranquilizado un poco. - ¿Por qué quieres que haga eso? ¿Ha pasado algo?

Clay intentaba hablar, primero se trató de tranquilizar, se cubrió la cara con las manos y empezó a calmar su respiración. Ya había presenciado otros ataques de ansiedad o pesadillas de Clay, pero sin duda esta ha sido de las peores, por no decir la peor de todas.

- He soñado que estabas enfermo, que ibas al baile, te desvanecías y te llevaron al hospital. Diste positivo en VIH y al cabo de un tiempo te habías muerto y yo ya no sabía qué hacer - Dijo en apenas unos segundos, todavía nervioso. - Has estado mucho tiempo en la calle compartiendo agujas y haciendo dios sabe qué cosas, vete a hacerte las pruebas por favor.

- Jensen estás como una puta cabra, no tengo nada, no me he encontrado mal nunca sin contar las veces que estaba desintoxicándome pero nada más.

- Justin el VIH no manifiesta síntomas, te lo pido por favor, vete a hacerte las pruebas. - Dijo con lágrimas en los ojos.

Yo me quedé perplejo, estaba alucinando con la paranoia que se había montado en segundos, estaba buscando qué contestarle, pero él volvió a abrazarme, aún con más fuerza y todavía con lágrimas en los ojos.

- Era todo tan real... Creí que te había perdido.

- Ha sido uno de esos sueños de los que nos advirtieron los médicos del hospital. Ya ha pasado, trata de calmarte que tenemos que ir a desayunar en nada.

Nos dejamos de abrazar, pero ye le puse una mano sobre su hombro. Le dije que me haría las pruebas de las ETS si con eso se quedaba tranquilo, además llevaba sobrio mucho tiempo y era imposible que diera positivo en drogas así que no tenía nada que perder tampoco. Nos vestimos y fuimos a desayunar a casa. En el camino Clay se detuvo en el jardín, supongo que para terminar de calmarse.

- ¡Espabila Jensen, nos van a reñir tus padres!

- Ya voy solo necesitaba un poco de aire.

La señora Jensen estaba acabando de hacer el café y el señor Jensen estaba leyendo el periódico como siempre. En cuanto entramos nos miraron de reojo, no levantamos sospechas pese a todo lo que había pasado.

- Os estábamos esperando para desayunar, comed rápido las tostadas que se os van a enfriar. - La señora Jensen estaba sirviendo el café mientras tanto.

Clay y Justin: de enemigos a hermanos.Stories to obsess over. Discover now