El dolor no cesaba, salía a raudales dentro de él.
No se había librado la gran guerra y aun así había perdido lo que más había querido. El infierno siendo un poco aunque sólo por poco y casi nada más inteligente que el cielo y había descubierto la pequeña treta de Azira y Crowley, aunque no se sabían todos los detalles como el cambio de cuerpo, sólo creían que Aziraphel le había lanzado una bendición o algo con eso había conseguido miles de seguidores entre los demonios e incluso una larga legión de fans, se le había otorgado un estatus, los grandes le habían reconocido.
-Nos ha saltado engañado y, ¿le daremos un premio?.- Belcebú comentaba.
-Claro que si. Somos demonios después de todo, gana el que haga más maldad. ¿Has visto el cielo?. Los muy pusilánimes ya se veían victoriosos, incluso tenían arpas para el gran final y todo.- Crowley aún tenía su nirvana, según recordaba, una casita cerca de Adam con Aziraphel, al fin, con un basto jardín, un cuarto inmenso lleno de libros y una acogedora sala de estar donde tomaban té, todos los días. Era el paraíso que creía, tanto tiempo atrás, perdido. - Sería estupido confiar el uno en el otro dada nuestra naturaleza.- Asmodius decia sacándolo de su enseñanza.- Por tanto estarás a cargo de uno que otro plan más grande, una que otra matanza y tácticas.
-Ohhh no es necesario. Al ser principado estoy bien.- El pelirrojo estiró los pies con la intensión de salir.- No estoy interesado en otra cosa que en el hecho de que Hastur me deje en paz.
Los poderes del infierno sobrepasaban su conocimiento. Había caído y lo había hecho como un pobre diablillo.
-Veras has desobedecido y se te cobrará.- De un momento a otro Crowley se hallaba sentado. Un demonio cantante había ordenado justamente eso.- Esto no es un regalo, los demonios te admiran y digamos que aún estás bajo nuestro imperio. Has desafiado y te has burlado. Y estamos orgullosos, mira que en tu cabeza se escondía más de los que pensamos.- Asmodius revoloteaba alrededor del hasta ese momento principado.- Tú legión de imbéciles irá tras de ti y tú de nosotros. Ahora, sellaras esto con tu sangre. El trabajo ahí arriba será más importante que nunca y podrás llevarte a este demonio cantor contigo, ¿Verdad Shep?.- El mencionado asintió un chico precioso de ojos claros y mirada aburrida. Su voz era casi angelical pero estaba destinada a la destrucción. Se veía mucho mejor que los demás demonios.
El ojidorado se sintió extrañamente presionado a aceptar. Al final le haría hacer todo a aquel pobre idiota y se iría a lado de Aziraphel.
-Esta bien.- Saco con sumo cuidado una preciosa daga, con preciosos grabados de serpientes y en forma del colmillo de una. Su sangre se derramó y quemó en el papel, humo salió.- ¿Eso es todo?. - Preguntó hastiado.
-Casi todo. Sólo falta... ¿Cómo llamarlo? Soltar los lazos de tu traición.- Crowley ladeó la cabeza curioso, gesto adquirido de Azira. Su respiración se retuvo en sus pulmones.- Te has vuelto casi un extranjero. Eres inmune al agua bendita y has desarrollado sentimientos humanos. Justo como el amor. Eso nubla tu juicio. ¿Sabías que platón decía que era una enfermedad?. Como puedes notar no es una felicitación, es un trato.- Con terror noto a Hastur y Belcebú llevar a su ángel a aquel inmundo lugar. Sus alas yacian atadas a su espalda y se le veía golpeado. Aunque no tanto como Hastur. Soltó el aire y con el una exclamación.
-Ponganlo.
-Dios.- Al ser un ex precioso ángel de él aún podía llamarle.
-No podemos acabar con él por completo pero Gabriel nos ha asegurado que el papeleo para un nuevo cuerpo se retrasará muchísimo. Siglos incluso.
-Querido no sucede nada. No hay porque preocuparse.- Pero Crowley había tirado ya a Hastur e iba en busca de derribar a Asmodius.
-Detente.- El canto del chico sobre el detuvo todo movimiento, él se sento atontado en el suelo. Había sido un tonto por olvidar el infierno estando en la tierra. Azira miraba a crowley, dibujaba su cara en su cabeza.
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Crecendo
FanfictionCrowley pierde a Aziraphel. ¿Pero está todo perdido? Una tarde Hastur le dice que han logrado secuestrar a un ángel que al parecer la todo poderosa creo desde pequeño. Un querubín con el cabello blanco y los ojos azules. ¿Que tan retorcido tenía...
