Sólo compañeros...

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El joven sentado en su cama, miraba la muralla de su habitación pensando en miles de formas de entregar el regalo. Su pierna subía y bajaba rítmicamente mientras jugaba con sus manos. Pensó que tal vez la chica ni siquiera lo amaba, tal vez solo era su imaginación y solo se estaba ilusionando de más.

Pero de verdad necesitaba dárselo. La necesitaba a ella.

Con pereza miró su reloj y se dio cuenta de que iba tarde a su trabajo, por lo que agarró rápidamente sus cosas y dejó el regalo sobre su escritorio raudamente para salir trotando de su departamento.

Mientras iba en el bus pudo ver una pareja sentada. La chica abrazaba al joven porque este la había regalado un hermoso detalle que al parecer significaba mucho para ella.

Una idea llegó a su cabeza.

Le daría varios regalos a aquella chica de sus sueños, en forma de indirectas para al final darle el obsequio que sostenía hace unos minutos. De esa forma, podía prepararse para ser rechazado o por otro lado, enamorarla más y que acepte su amor.

Ya al llegar a su parada, se bajó del bus y arregló su cabellera negra. Sus ojos azules analizaron el lugar, ya que por los nervios casi se le olvidó donde trabajaba. Al recordarlo, caminó rápido hacia aquella tienda, en la cual él ayudaba a vender sándwiches, y abrió la puerta un tanto exaltado

–Ya llegué, lamento la tardanza..–Dijo suspirando al final, mientras se acercaba a la parte de atrás del mostrador, para alcanzar su delantal que estaba colgado en la pared.

–Tranquilo, igual aún no llega nadie– Le respondió su amigo, Ron, con un poco de desgano al no tener clientes aún. Apartando del uniforme, su apariencia se veía desordenada. Su pelo castaño oscuro estaba siempre despeinado a pesar de usar un moño.

–Mejor, aun que espero que llegue alguno pronto... y hablando de personas entrando acá, ¿yá llegó Lara?

–Está en la cocina ordenando los ingredientes

El oji-azul asintió en forma de agradecimiento y caminó detrás de su amigo, éste dandole un pequeño codazo  con un guiño acompañado.

–¿Ya es hora, no?

El chico sabiendo la lo que se refiere, se avergonzó un poco y le devolvió el codazo con la misma fuerza, diciendo entre dientes:

–Solo espera, tengo un plan y lo voy a hacer

–Cómo tu digas, G.– Dijo levantando sus hombros y sereno.

"G." Entró a la cocina, la cual era abierta y se veía desde el mostrador y se acercó a Lara para ayudarla y conversar con ella.
Se quedaron unos minutos charlando y haciendo unas órdenes tranquilos, hasta que llegó la hora de almuerzo y casi ni se hablaban. Sólo comunicaban qué debían hacer para cada pedido. De apoco se vaciaba la tienda y habían diez personas o menos comiendo en el local.

Una vez que ya era hora de cerrar, Lara se despidió de Ron y G. al salir de la tienda. Aquella chica era maravillosa para el oji-azul, con su pelo café trenzado, sus pestañas curvas y largas, aquella cara tan bonita, pero además que se veía pequeña como para estar en los brazos de él perfectamente.

–Dime Grey, ¿sabré cual plan está en tu cabeza?

–Si.. pero mejor te lo cuento en otro lugar, ya hay que cerrar la tienda.–hizo una pausa, cerrando la tienda junto a Ron, y continuó– Tenemos el día libre mañana, ven a mi casa y te cuento..ya se está haciendo tarde

Divagó un poco con lo último, ya que sólo estaba pensando en voz alta. Sin vacilar, los dos fueron al departamento de Grey, llegando casi a la noche.

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⏰ Last updated: Jun 13, 2020 ⏰

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