Dolor

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Risas, y miles de voces podían escucharse al rededor.

La luz de la habitación era roja y escasa, se sentía frío, cualquiera que hubiera estado ahí habría dicho que era como estar en el mismo infierno.
Sin poder moverse y sentada en el frío suelo, rodeada de enormes muros rojos y de voces que parecían venir de todas partes, ella alzó la mirada después de haber estado cubriéndose los ojos por varios minutos, apenas tenía suficiente aire para respirar y sentía como si cada una de sus extremidades pesaran toneladas. Las voces no paraban, seguían ahí, con la única finalidad de atormentar, eran demasiadas...

Eran demasiadas voces, simplemente no paraban, estaba desesperada y su pulso se aceleraba, las voces, los murmullos y los gritos se intensificaban más y más, las cosas que decían se volvían cada vez más atroces, no eran muy claras, pero se llegaban percibir cosas como "¡¡¡Se deboraron a mi bebé!!!" "Me arrebataron a mi hija" "Al fin te encontré", se podía percibir todo su dolor.

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