Prólogo

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Con • te • ner

/ Verbo transitivo /

¹ Viene del latín continēre

I. Moderar un estado de ánimo o reprimir una pasión



Pensaba que mi vida apestaba, tareas en exceso, problemas con mis "amigos" y mi familia, mis constantes ataques de ansiedad, el peso de ser la hija del ex presidente de México, tal vez era demasiado para mi; Nunca me hubiera esperado el chingadazo que la vida me tenía

Mi buen amigo Rodrigo me había dejado afuera de mi fraccionamiento en Polanco, solo tenía que caminar unos minutos para llegar a mi casa, pero el calor en la Ciudad de México está espantoso, así que, los pocos minutos parecían horas. Ingrese a mi casa con la esperanza de encontrar a mis padres ahí, pero vaya sorpresa que me lleve al no verlos solos ahí, si no esté también estaban varios de sus abogados y otros compañeros del partido político de mi padre.

―Diana, hasta que te dignas a llegar―Gritó mi padre exasperado, con mi madre siguiéndolo con la mirada.

―Lo siento, pero Rodrigo y Sofía me invitaron a tomar un helado, para despedirnos antes de la graduación―Intente explicar, mi padre tenía una memoria espantosa, pero esta vez estaba más distraído que nunca

―Graduación a la que no vas a poder ir, mija. Nos agarraron con las manos en la masa

―¿Y? No es como si los demás políticos no lo hicieran

Y no mentía

―Esto es diferente, mija, ve arreglar tus cosas, te vas―Mi mente dejo de procesar cuando el verbo "ir" de conjugo con mi persona, y SOLO mi persona

―¿Irme?, ¿No vendrán conmigo?

―Tu padre y yo no queremos que termines embarrada en todo esto―por fin mi madre se digno a hablar, con su tono de voz cálido, pero que aún así denotaba preocupación.

―Ya teníamos un plan de emergencia, por si pasaba esto o cualquier otro incidente. Te conseguí un lugar en una de las mejores universidades de arte en Londres, mi vida, lo que siempre quisiste―me regalo una sonrisa falsa. Mi padre siempre odio la idea de que su única hija quisiera estudiar pintura, y no política como sus generaciones pasadas. Muy a su pesar, el arte se convirtió en mi salvavidas―vas a tener tu residencia ahí como protegida política, y Marco tiene un amigo ahí, su hija tiene un apartamento, te puedes quedar con ella ...

Nunca tuve la mejor relación con mis padres, en especial con mi padre, pero no pude contener mi tristeza, así que lo abrace. No sabría cuando sería la siguiente vez que lo vea

―Gracias, pero no sé si ...―Mamá se unió al abrazo y me interrumpió.

―Calla, y ve a hacer tu maleta, más adelante hablaremos de esto.

Fui de manera casi inmediata a mi habitación a hacer mi maleta, con un nudo tanto en el estómago como la garganta y la cabeza la tenía total o parcialmente bloqueada, tenía mil cosas en mi cabeza, ¿Cómo iba a sobrevivir en un país extranjero yo sola ?, cuando no sé ni hablar el inglés en su totalidad, no sé como barrer y trapear bien, ¡no sé ni prender la maldita estufa!, será un gran reto hacer todo yo sola.

Tome todo lo que pude, mi ropa de marca y la ropa de bazares también, mis bolsas, mis zapatos. Y en otra mochila puse todos mis libros, mi Walkaman con sus audífonos, mi pasaporte, mi visa, mi cartera (aunque vacía), y mis llaves aunque tal vez se vuelvan innecesarias.

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⏰ Última actualización: Feb 10, 2022 ⏰

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