Era mi último día antes de ir a mi infierno personalizado, aunque ya se estaba haciendo de noche.
Eran las 7:30 de un caluroso día de verano. Cuando decidí ir a ver al último amigo que me quedaba.
Imaginé que estaría en la tienda de tatuajes de su padre, porque no estaba conectado en los juegos on line del ordenador.
La tienda estaba en la calle de enfrente de mi edificio así que nadie sospechará de una fuga, cosa que no era mi intención. Estaba lo suficientemente cerca como para que no apareciera un círculo de policías alrededor de mi casa. Así que baje las escaleras con velocidad.
Aunque me habían dado un día con vigilancia antes de entrar a… Para despedirme de la familia. Que ya no tenía, me había pasado todo el día llorando en casa, Cosa que ya no volvería a hacer.
Sabía lo que iba a pasar, y más o menos sabía lo que me deparaba el futuro. Pero afrontarlo… ¡Ni de coña! Todavía pensaba que era un sueño del que ya veía pocas probabilidades de despertar.
Salí del portal y crucé la carretera. Cuando llegué a la tienda, Mark estaba allí.
- Hola, tío. - Me dijo él. Era el único que me trataba como antes de todo el caos que era ahora mi vida.
- ¡Hey!- Le conteste yo intentando estar lo más animado posible.
- ¿Y qué haces aquí? Pensaba que no te volvería a ver.
- Eso a partir de mañana. Hoy todavía me tienes que aguantar.- Contesté yo
- Tío, no puedes estar así, a mi no me jodas. No sé a cuántos has engañado con esa cara de que todo está bien, pero tu no eres así.- Me dijo Mark
- Te equivocas, ahora si soy así. Ya nada es como antes.- dije yo intentando ser realista.
- Quiero un tatuaje.- Proseguí yo
- Se necesita autorización de tus padres… o de quien esté a tu cargo.- Me dijo el.
- Estoy emancipado, tengo 16.- continué yo.
- Ven pasa, por aquí.
Me llevó a una sala moderna, llena de diseños… Me hizo contestar a las típicas preguntas de alergias…
- Vale perfecto, ahora llamo a mi padre.- Me dijo Mark
- ¡No! quiero que me lo hagas tú. Eres la persona que mejor dibuja de este puto mundo.- Dije yo mientras él me miraba con cara extraña.
- No he tatuado nunca a una persona de verdad.
- Te sabes el procedimiento de memoria.
- ¿Y qué quieres? - Me dijo el perplejo
- Una llama de fuego.
- Es por ellos ¿Verdad?
- Sí- dije yo sin ganas de hablar.
Yo sabía que él nunca había tatuado a una persona, pero había visto diseños suyos en pieles sintéticas. Siempre hay una primera vez para todo y si es algo que te gusta, suele ser inolvidable. No sabía cuanto tiempo íbamos a estar sin vernos, y si él encontraría otros amigos, mejores que yo. Pero yo, y solo yo, sería la primera persona a la que haría un tatuaje.
Estuvo tres horas haciéndome el tatuaje. Le quedo impresionante, había algunos errores pero solo los notabamos nosotros, pero no las personas que lo vieran.
Pensé que con ese tatuaje tenía un aspecto de tío duro, y sabiendo donde iba a ir me convenía.
Me quede hablando con Mark, nos abrazamos por una última vez y me fui a mi casa con una parte de la muñeca dolorida.
No dormí en toda la noche, me quedé despierto pensando. Todavía no sabía la que se me venía encima.
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EL SECRETO DE LA CASA EN LLAMAS
Teen Fiction- Erik ¡Sabes lo que hiciste! - Claro que lo sé, pero ya no puedo hacer nada, están muertos. - Deciás que no lo habías hecho. - Qué más da, me van a encerrar por eso. - Vas a ir a un correccional donde te ayudarán. - Sí, a volverme loco.
