Me miro en el espejo por más tiempo del que estoy acostumbrada, sobre todo porque mi apariencia es lo último que debería preocuparme. Solo debo pasar como una nueva más y ya.
Claro, eso sería normal si te hubieras cambiado a inicio de año, no a mitades.
Tiro de la blusa celeste del uniforme para los costados y poder subir un poco más la falda, la tengo hasta debajo de las rodillas pero tenerla un par de centímetros arriba no creo llame la atención.
–Valerie, ya llego la señora Adams –Me avisa mi mamá desde la sala.
Evito mirarme un segundo más al espejo y salgo del baño hacia la puerta donde Jessica Cals me espera con mi mochila carmín en mano, emboza una sonrisa cuando me ve y trato de imitarla pero creo que me sale una mueca.
–Mucha suerte en tu primer día, bebe.
–Gracias, mamá.
Cuando ya me dispongo a bajar las escaleras del edificio me tira una nalgada que casi me hace caer, volteo a verla pero ella solo ríe. Es imposible contagiarme, es el mismo gesto que hizo cuando entre a mi anterior escuela y aun que me causa melancolía decido ignorarlo y reír mientras camino a la puerta.
La señora Adams está hablando por teléfono cuando subo a la minivan y mi mejor amiga Jannie me espera en la penúltima fila.
–Hola, nueva –Digo colocando mi mochila debajo entre mis piernas.
–Ni lo digas, estoy nerviosa.
Jannie Adams decidió cambiarse de escuela conmigo después de tener problemas en la que estudiábamos antes, me gustaría decir que nuestros problemas eran iguales pero yo había metido más la pata que ella. Aun así nuestras madres acordaron cambiarnos a la misma escuela para no sentir tan radical el cambio.
Y que tal cambio.
–Relájate, Sheril dijo que nos esperaba en la entrada.
–¿Segura? –Preguntó a punto de morderse las uñas por nerviosismo y yo le doy un manotazo– Okey, okey ya entendí.
Sheril lleva estudiando en el Lorge School de Phoenix, Arizona, desde pequeña y es una suerte habernos conocido antes de la catástrofe en la anterior escuela, aun que sabe por rumores lo que paso yo tuve que aclararle como pasaron de verdad las cosas.
Lo malo es cuando no todo el mundo es Sheril y te juntas con gente que conoce a todos y todos los conocen, es ahí cuando los rumores corren rápido. Entra la duda si cambiarme de escuela a mitad de año fue buena idea, pero era todo o nada y últimamente la nada me parecía un paraíso comparado con...
–¡Aixa! –Grita la castaña tirándome un manotazo en el brazo.
–¿Yo que hice ahora? –Frunzo el ceño mientras froto mi brazo. Hay amigas que se dan abrazos y besos, pues nosotras somos más violenta; así nos queremos.
–Te estaba contando sobre Patrick –Oh, su novio, ahora tiene sentido– ¿Tú crees que si funcione esto de la distancia?
–Jannie, están en diferentes escuelas no en otro continente –Hace una seña para que baje la voz– A menos que tu mamá sea de Crepúsculo y tenga un super oído no creo que escuche.
Ambas volteamos a ver a la señora Adams como habla con una mamá mientras una niña sube su mochila de ruedas a la minivan, luego se escucha las risas y se encamina al asiento de conductor.
Volteo los ojos y sujeto de los hombros a mi amiga. –Si Patrick te quiere tanto como dice y tú a él, van a poder con esto de seguro.
–Ojala tengas razón, igual siempre podemos ir de visita... -Quito mis manos y por reflejo me alejo de ella– Cuando se calme todo.
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Egoísta
Roman pour AdolescentsMe aleje unos pasos de los chicos con los que estaba para tomar aire. Mierda, creo que bebí demás. Entre risas con ellos pude oír su risa ronca, el aroma que desprendía donde sea que fuera llego a mis fosas nasales y con ella mil recuerdos. Sus cari...
