Historia cliché.

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Hacía un día especialmente cálido para tratarse de un 17 de diciembre, "P" jugueteaba con un mechero un tanto ansioso, mientras leía una antología de poesía de Charles Baudelaire con cierto aire de nostalgia.  Deseaba salir de aquella aula que le sofocaba y le hacía pensar en lo desagradables que eran sus compañeros de curso.
Sin embargo, la espera se extendió por una hora más, hasta que pudo obtener el puntaje final de la asignatura única que le preocupaba reprobar, sin embargo, recibió una nota media, y más que satisfecho, tomó su mochila llena de parches de bandas punk y abandonó sin darse cuenta que alguien le llamaba.

Le urgía un cigarrillo, así que apresuró a salir hacia una zona abierta de su facultad, donde podía fumar libremente.
Se tumbó en un banco, y tomó sin más el paquete de Lucky Strike y sacó un par de cigarrillos, uno lo encendió y el otro lo pasaba entre sus dedos mientras continuaba con su lectura.

Estaba tan absorto en las palabras del poeta francés, que no se percató que había alguien justo delante de él.

-Hola, "P", ¿puedo sentarme un momento? Quería hablarte hace un rato, pero has salido muy rápido y creo que no me has escuchado. Me alegra haberte encontrado. - decía con una amplia sonrisa una chica con gafas que solía permanecer al margen de la clase, y sólo atendía sin llamar mucho la atención, salvo cuando se le pedía participar.
Tenía una voz particularmente dulce,  y un brillo en los ojos muy peculiar, con cierto aire soñador.

Al no notar una respuesta, tocó su hombro, lo cual sobresaltó a "P" haciendo caer el cigarrillo con el que jugaba justo en un pequeño charco formado por la lluvia de la noche anterior.

- Lo siento, no era mi intensión asustarte. Ay, tu cigarro, ¿quieres uno? Fumo Benson & Hedges dorados. - se apresuró a decir, notablemente avergonzada.

- No, lo siento, estaba muy concentrado y no me dí cuenta que me hablabas. - añadió "P" mientras levantaba el cigarrillo del charco y lo miraba con tristeza.
Se levantó y lo arrojó en un depósito de basura cercano, y volvió hacia el banco donde la chica le esperaba.

Le parecía muy curioso que se acercara alguien a hablarle de esa manera. No era una persona antipática del todo, pero si era muy reservado y bastante solitario, sólo hablaba con un par de personas de la facultad, y ambos iban en cursos superiores.

Ella parecía una persona interesante, la mayoría del tiempo usaba audífonos y leía novelas de autores bastante buenos.
Realmente "P" había notado esos detalles porque la miraba constantemente, pero jamás tomó la iniciativa de hablarle, y en ese momento, al fin, estaban frente a frente, mirándose en silencio ambos esbozando una tímida sonrisa.

- Quería invitarte a tomar algo, conozco un buen lugar, seguro te gustará, es bastante cerca de aquí, si quieres y tienes tiempo, claro.

Eso lo extrañó aún más, era la primera vez que le hablaba, lo cual le alegraba, pero no dejaba de llamarle la atención la forma y el momento en que había ocurrido.

- No quería incomodarte - dijo la chica notablemente desanimada.

- Me has sorprendido, pero no ha sido incómodo, al contrario, me emociona la idea, pero no dejo de pensar en porqué surgió esta idea, soy bastante simplón y creo que la gente me evita la mayoría del tiempo. - continúo "P" en lo que encendía un cigarrillo y le ofrecía otro más a la chica

- Gracias por el cigarro. -
- Si pensara eso de tí, jamás me hubiese acercado, deja de lado esa negatividad, ¿aceptas ir conmigo? No te lo pienses mucho. -

Casi como acto reflejo, aceptó y comenzaron a caminar hacia la parada del bus universitario en dirección a la facultad de derecho.

La conversación parecía fluir como por arte de magia, como si aquél encuentro estuviese programado para ocurrir.
Ambos se notaban nerviosos, pero a pesar de eso, parecían bastante animados por estar al lado del otro.

Final del curso.Where stories live. Discover now