Ahí estaba yo. Rodeada del silencioso ruido de cumpleaños más aburrido que una niña de 7 años puede tener. Con mis padres al final de la escalera y los ojos de los desconocidos invitados penetrados no en mí, sino en el escrupuloso vestido rosa-naranja que mi madre mandó diseñar con el sofisticado Henry, el perfeccionista y escandaloso diseñador de modas antiguas más conocido en New York. Y ¡Vaya! Que se lució, con un diseño impresionante para los espectadores, pero poco adecuado para una pequeña de esa edad, al menos así me sentí después.
Mi cumpleaños era el día menos feliz de mi vida, donde mis padres encontraban el mayor pretexto para demostrar su amor, y yo, bueno, yo me sentía obligada a agradecerles y fingir una enorme sonrisa durante toda la noche, de lo contrario harían de mi vida un mayor infierno.
Así me sentía en cada fecha, en cada cumpleaños, cada año que pasaba era lo mismo (cócteles con sus sabores amargos. Música clásica con artistas clásicos en vivo para "el desarrollo mental" de los más jóvenes. Gente falsa, con sus vestidos falsos, siendo falsos entre ellos mismos. Piñatas alegres con absolutamente nada por dentro que nunca se abrían y que sólo las colocaban para que los niños se sintieran cómodos (según mis padres). Y ni hablar de la decoración de la casa, una extravagante sinfonía de colores pasteles en las esquinas y colores más pasteles aún, en el centro de la casa que, admito, se veían hermosos y hacían resaltar los enormes faroles luminosos y elegantes).
Ahí estaba de nuevo, el 27 de agosto a las ocho de la noche con los invitados adinerados que solos mis padres conocían con sus miradas intimidantes. Aunque ya no me sentía intimidada. Eran mis 18.
Había invitado a mi amiga Abby, le dije que llegara exactamente a las 8:03, ni un minuto menos y le dejé las llaves de la puerta trasera, así todos estarían distraídos y cuando el sr. y la sra. Paige (mis padres) la vieran, no harían nada para que se largara, como muchas veces atrás habían hecho debido a que no les agradaba por su reputación de "becada" en la universidad Manhattan School of Music (MSM) en la que estudiamos arte y música.
...
Honestamente Abby es la única persona que espero ver esta noche, quizá pueda que cambiemos la tradicional historia de mis trágicos y aburridos cumpleaños, sobretodo este, el número 18. Parece mentira. Estoy parada aquí. Viéndolos a todos. Sudando de pies a cabeza porque no veo a Abby y porque mi mente no colabora con eso, ese pensamiento intranquilo de lo que haremos esta noche. Noche que va a cambiar el rumbo de mi vida, de eso estoy segura. -"aunque no quiero parecer dramática".
Cada vez pienso más y más. ¿Le habrá pasado algo?, ¿la habrán descubierto los guardias de la entrada?, ¿habrá perdido las llaves?...
Mi mente continúa merodeando...
-<<por favor Abby, te necesito. No me puedes dejar sola en esto>>-
-"Necesito escapar de esta gente, de mis controladores padres, de mi vida en esta casa"-
-<<Necesito ser yo, y ser yo contigo>>-...
-¡Maldición Abby!-, Te necesito.
Miro el reloj enorme que está en la escalera posicionada frente a la escalera en la que estoy parada y ya falta un minuto para que deje de sonar "las cuatro estaciones" de Vivaldi y comience "It's a hard life" de Queen como de costumbre, música que fue inspirada en una ópera trágica de Leoncavallo, o bueno, al menos el acto final II... ¿qué gracia tiene escuchar una canción triste mientras bajas unas escaleras?, largas, por cierto.
Comienza a sonar Queen, el único buen gusto que tiene mamá, y veo cómo ella y el sr. Paige hacen esa mirada de "baja o te mato" ZENDALA PAIGE.
En fin...
Comencé a bajar las largas escaleras beisge y fue cuando la vi recostarse sobre la columna con las telas de colores pasteles. Vestida con sus cosas góticas, con su maquillaje gótico, con su ¿peinado gótico?. ¿Qué más puedo decir?, Así es Abby y me encanta su "unicicidad".
Intercambiamos miradas. Ella me dedicó un guiño que me hizo sentir un poco más segura (mientras seguía bajando las escaleras) de lo que posiblemente haríamos esta noche.
Minutos después...
KAMU SEDANG MEMBACA
Zendala
Fiksi RemajaElla mantenía su verdadero yo en secreto. La típica niña rica con todo al alcance de sus manos que había construido dos vidas. Quien forma su propia historia de amor, una no muy común. Que ve desde una perspectiva, tal vez y solo tal vez diferente...
