Si pudiera ser sincera. Se lo diría sin remordimientos.
-¿Por qué me miras?- Pregunto Lucian
Jocelyn saco la mirada de él. Obviamente pensaba en decirle la verdad, algo que muy pocas veces hacia por miedo a que la critiquen.
Ella, saco su cuaderno y empezó a anotar toda la materia que habían escrito hoy. Estaba muy emocionada porque mañana serían las primeras prácticas de pelea, lo que había querido todo este tiempo. Pelear contra demonios y ser una leal cazadora de sombras.
De algunas forma, ese mundo le asustaba y a la vez, le atraía. Pensaba que si algún día tenía una hija, podía enseñarle a luchar como a ella le enseñaron.
Pronto. Su mente vago por otros lugares, veía cosas irreales y fantásticas.
El ruido de la campana la despertó y la sombra de Lucian apareció.
-Vamos. Quiero prepararme para mañana
-¡Vamos, entonces!- Se levantó de un salto
Miro detalladamente a Lucian, con unos pequeños lentes que usaba para leer, y su cabello lleno de rulos.
Para Jocelyn, Lucian era un misterio.
-Estas muy emocionada, ¿Tan hermoso es luchar?
-Sólo imaginatelo, Lucian- Movía sus manos convulsivamente-. Nosotros dos, en un subterráneo, luchando contra demonios ¡Sería la cosa más genial en nuestra vida!
-Iie- Pronunció en japonés
Jocelyn agarro su manga y lo empujó con rabia.
-¿Qué quieres decir con "no"
Él movió su cabeza, parecía decepcionada y ella sabía porque.
-Jocelyn, yo... yo no soy bueno. Tu lo sabes
-Puedes intentar
-Iie- Volvió a decir en esa lengua
La ira bajo por su espalda. Obvio, podía aprender otra lengua, pero no a luchar. Para eso estaban destinados, la caza y muerte de los demonios, la protección de los mundanos sin que ellos supieran de su existencia, morir y seguir sirviendo. Eso significa ser un cazador de sombras, ser leal a ellos y a la Clave. Sacrificarse por el humo y sangre del infierno. Dar el nombre del Ángel delante de todo.
Pero Lucian no veía eso. Él solo veía destrucción y batallas sin sentido.
-¡Iie!- Grito Jocelyn, tomando a su amigo por el cuello y atrayendolo con una enorme fuerza.- ¡No quiero oir rendirte! ¡Aunque todo sea oscuridad, yo estaré contigo para apoyarte. Te guste o no!
Lucian mostró una sonrisa, casi triunfante. Confundió a Jocelyn.
-Serás una muy buena cazadora de sombras, Jocy. Eso te lo aseguro- La tomó por el brazo y miro esos ojos cafés que poseía-. Vamos a comer, para que practiquemos mañana
Ella le sonrió.
Avanzaron hacia el comedor, con sus platos. De repente, la vista de Jocelyn se encontró con la de Maryse. Las dos se saludaron e hicieron señas para sentarse juntas. Al lado de ella venía Robert y Michael, así que no había problema.
Caminaron hacia ellos, pero Jocelyn divisó el horror.
-¡Michael, cuidado!- Le grito, pero ya era tarde. Michael ya se encontraba en el suelo con el plato quebrado en su pecho y sus manos sangrando
Todos miraron hacia él y empezaron a reír. Los agresores no hicieron más que levantarse y burlarse de Robert y Maryse.
-Oye, me contaron que te gustaban las runas. Mira este diseño- Le decía uno a Robert, mientras que este se asustaba
-Miren, aquí esta la hermana de Xavier Trueblood. El traidor que se caso con una mundana
Maryse se levanto y le propino un golpe al chico.
-¡Maldita, perra! ¡Ahora verás!- La sujeto por la camisa con una mano en alto
La tensión de Jocelyn fue mucha. No lo evitó y corrió hacia el agresor.
-¡Déjala en paz!
Se lanzó sobre él. Lo sujeto por el cuello y empezó a arañarlo.
Un ruido se sintió al lado de ella. Hodge estaba golpeando al chico que molestaba a Robert y Lucian al chico que tiro a Michael al suelo.
La pelea siguió por varios minutos hasta que unos alumnos llamaron al director. Este vio la escena, aterrorizado por ver, ahora, a Jocelyn siendo golpeada y Robert igual. Los demás trataban de ayudarlos sin nada de éxito.
Cuando los separaron. Llevaron a Robert, Lucian, Jocelyn, Maryse, Hodge y Michael, a la enfermería. Mientras que los agresores, fueron a dirección.
-¿Segura que estas bien?- Le repetía por enésima vez, Lucian
Jocelyn apretó el paño en su ojo. Dolía al igual que su labio.
-Segura, no te preocupes
Las dos miraron a Robert, quien yacía en una camilla, y en otro, Michael sacándose los pedazos de porcelana de las manos.
-Hodge- Pronunció Maryse, quien lo curaba- Gracias... nunca te había visto así
-Eso hacen los amigos, ¿No crees?- La miro sonriendo
-¿Amigos?- Pronunció Robert. Un poco apenado, limpiándose el labio ensangrentado
-Si- Salto Michael-. Ya hemos creado un grupo, ya nos volvimos los inadaptados de la escuela
-Y no podemos remediarlo- Dijo Lucian agachando la cabeza
-La única manera de seguir es...- Exclamó Jocelyn
-¡Siendo amigos!- Gritaron al unísono
Todos se sonrieron y rieron como verdaderos amigos. Desde entonces, Jocelyn ya no se sintió sola. A parte de tener a Lucian, tenia otros cuatro amigos confiables y divertidos.
Ella miro a cada uno. Todos con historias diferentes, todos con una cicatriz del pasado. Cada uno con un nuevo futuro.
Río.
-Vaya, eso fue muy bonito- Dijo una voz, que aplaudía haciendo que cada uno se volteara para ver
Valentine Mongenstern.
-¿Qué haces aquí, Mongenstern?- Reclamó Lucian
El pecho de Jocelyn subía y bajaba. ¿Será que vino por mi? Se pregunto Jocelyn.
-Vi lo del comedor y decidí venir a verlos. Les tengo una propuesta
-¿Qué cosa?
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Los inadaptados (Cazadores de sombras)
Teen FictionJocelyn, Lucian, Robert, Hodge, Michael y Maryse son los inadaptados del instituto del Ángel de Idris. Robert le tiene miedo a los runas . Lucian esta enamorado de su mejor amiga. Jocelyn esta enamorada del chico más popular, Valentine . el herman...
