Unico

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El sol comenzaba a esconderse, el cielo comenzaba a tornarse de un naranja rojizo creando el último espectáculo de colores del día sin que alguien le preste realmente atención. La única persona que admiraba esas tardes ahora se encontraba dentro de un auto negro con las ventanas cerradas y con el rostro pegado en la ventana sin prestar atención al camino.

Su rostro no reflejaba ninguna emoción y sus hermosos ojos cafés habían perdido todo el brillo que solían tener. Completamente ensimismado en sus pensamientos no se percataba que unos ojos lo miraban con pena y angustia, esa persona que lo observaba a pesar de querer decirle algo no haya las palabras correctas para consolarlo y prefería solo guardar silencio.

Con los últimos rayos del sol llegaron a aquel imponente edificio, el hombre se estaciono y no sabía que decir esperaba que el joven saliera pero tal parecía que no pensaba hacerlo. Su cabeza estaba agachada y de sus ojos amenazaban con salir las lágrimas, lo miro por el retrovisor cerrar los ojos y suspirar pesadamente.

-Gracias, Happy. – salió del auto

-Nos vemos, Peter.

Se adentró en el ascensor del estacionamiento y presiono el botón del último piso. Se sentía ansioso y no ponía mantener quietas sus manos. Comenzó a mover su pierna desenfrenadamente mientras veía como el número de pisos ascendía.

Al llegar a aquel último piso, no supo realmente que decir. Se detuvo frente a aquella figura imponente que ni siquiera había volteador mirarlo. ¿Cómo era posible eso? Habían estado juntos durante más de 3 años y ahora no se atrevía si quiera a mirarlo.

Su corazón le dolía y sentía un enorme nudo en la garganta. Quería decir algo pero las palabras no salían de su boca. Se sentía tan inútil, tan impotente, se gritaba internamente que hablara pero no encontraba el valor suficiente para hacerlo. ¿Cómo se supone que hablara con el después de tantos problemas? No podía siquiera controlar sus propias emociones. Quería llorar.

-Peter. – lo llamo

Levanto la cabeza en cuanto escucho su nombre, estaba mirándolo fríamente y sintió tantas ganas de salir corriendo pero sus pies no le respondían, permaneció inmóvil en su lugar.

-Peter...no creo que debamos seguir.

Su corazón se rompió con esas palabras. Todo su mundo se vino abajo, su mente se había quedado en blanco por un momento para después llenarse de todos esos pensamientos que había tenido la noche anterior.

Ese tiempo con él había pasado tan rápido que apenas lo sintió. Recordaba cada tarde que habían pasado juntos, cada día en que los dos se habían quedado hasta tarde trabajando en aquel taller, las noches que habían dormido juntos abrazados, esos besos tiernos y lentos, y ese primer aniversario. Pero tras pasar todos aquellos momentos por su mente, todos y cada uno se vieron oscurecidos por esos en donde peleaban y discutían, esos donde los dos se gritaban e insultaban, también esos donde ni siquiera se dirigían la palabra y solo pasaban de largo cuando se encontraba, recordó el dolor de esa primera vez que paso.

No pudo resistirlo más, sus lágrimas comenzaron a caer de sus ojos sin que él pudiera, o quisiera realmente evitarlo. Sus sollozos se escuchaban por todo el lugar, cualquiera que los hubiera escuchado correría a ayudarlo y tratar de calmarlo.

El mayor no quería mirarlo, no quería escucharlo llorar. Se sentía tan más cobarde por hacer eso, no quería realmente hacer eso, pero las cosas estaban mal y no quería causarle más dolor al pequeño.

-¿Por qué? – decía entre sollozos.

Se acercó a él, pero no supo realmente que hacer cuando estuvo cerca de él. Lo vio agachar la cabeza y continuar llorando. Sentía tanto dolor como él, pero Peter siempre fue más abierto con sus sentimientos, lloraba delante de él sin interés, sin importarle realmente si se veía roto y débil, eso nunca le importo. Tony sabía que él no era débil, era más fuerte que él, solo mostrar sus sentimientos lo hacia la persona más fuerte que él hubiera conocido.

-Peter, yo...

-Tony, yo...-hipeo.- sé que nos perdimos...que durante este tiempo no hemos hecho más que pelear...que piensas que esto es lo mejor para los dos...

Sus palabras salían ahogadas en su garganta por todo el dolor que sentía. Quería decirlas necesitaba decirlas, no se las guardaría si era la última vez que estaría de esta manera con Tony, debía hablar bien y dejar todo en claro, sus sentimientos y sus pensamientos.

-Pero...a pesar de que pienses eso...no quiero terminar...sé que podemos con esto...nadie dijo que sería fácil...- ocultaba su rostro entre sus manos, sin dejar de llorar. –yo quiero intentarlo, no quiero rendirme.

-¿Por qué, Peter? – pregunto el mayor interrumpiéndolo. - ¿Qué no vez que te estoy rompiendo? Esto es por ti, quiero que seas feliz, tu estarás bien con...

-¡No! – Grito – Sé que sueno infantil y que no debería pensar así, pero quiero estar contigo porque te amo. Porque no hay otra persona en la que piense que no seas tú. En mis sueños, en mis pensamientos, en mi mente siempre estás tú. Solo eres tú Tony.

Lo único que se escuchaba en la habitación eran los sollozos de Peter. No había nada que rompiera aquella atmosfera triste. Peter, estaba mostrando su corazón, sus sentimientos, su ser. Lo estaba dejando todo por Tony aunque sabía que no funcionaría quería intentarlo, quería pensar que podrían salir juntos, que este no era el límite, ni su final.

-Peter...-le dolía su corazón quería llorar tanto como Peter lo hacía, pero no lo haría. – Se acabó.

Esas palabras bastaron para el menor. El nudo en su garganta seguía presente y el dolor en su pecho se intensificaba, las lágrimas continuaban saliendo pero ahora eran detenidas por sus manos.

Tal vez el tiempo entre ellos había terminado, tal vez descuidaron lo que habían sentido y ahora ya no quedaba nada, lo único que quedaba era decir adiós y dar por terminada esa parte de sus vidas.

Respiro profundamente y se calmó, o al menos eso intento. Levanto la mirada y observo a Tony, su mirada estaba agachada y su cuerpo permanecía inerte delante de él.

Se acercó de poco a poco al mayor, acortando cada vez más la distancia entre sus cuerpos. Rodeo su cuerpo con sus brazos y lo abrazo dulcemente. Soltó un suspiro lento y permaneció así por un momento.

Tony seguía con la cabeza gacha y no correspondía el abrazo. Su mente se volvió un mar de pensamientos. El aroma de Peter inundo por completo su cuerpo y causo un escalofrió al sentir aquel suspiro salir de su boca. Entonces se dejó caer. Rodeo el cuerpo de Peter, correspondiendo aquel cálido abrazo.

Se quedaron así sin decir una palabra y sin querer soltarse. Ambos sabían que en cuanto se soltaran todo terminaría, así que se quedarían así el tiempo que fuera necesario para aceptar que no volverían a unirse de esa forma.

Sus sentimientos de ambos seguían ahí, lo sabían, pero no podían seguir a ese paso acabarían por destruirse el uno al otro. Si el destino los quería juntos tal vez algún día volverían a estar juntos, pero eso era una idea tan vaga que no alcanzaba a consolarlos. Todo era incierto, no conocían como se darían las cosas más adelante, pero sabían que esa sería la parte más hermosa de sus vidas.

El camino seria largo y doloroso, pero ambos saldrían adelante. Se volverían a encontrar en algún momento, y talvez, solo talvez, volverían a ser eso que tanto amaban. Eso que los hacia felices, eso que llenaba sus vidas y les daba sentido; pero mientras las cosas debían terminar así.

-Tony.

-No, Peter. – susurro. –Espera un poco más.

Tony estaba llorando, no podía más, no quería soltarlo quería ferrarse tanto a él que no pudieran jamás separarse. Tras algunos minutos se alejaron lentamente, sintiendo como el calor de sus cuerpos se iba separando.

Peter levanto la mirada y acaricio dulcemente la mejilla de Tony. Sus ojos se encontraron por última vez, cerraron los ojos y se despidieron en silencio. Escucho el sonido de sus zapatos alejarse de él, pero no levanto la mirada no quería verlo marcharse, sabía que correría detrás para impedir que se fuera.

Volteo a verlo antes de irse, pero Tony no lo hizo. Se adentró en el ascensor y las puertas se cerraron delante de él. Se pegó a la pared y se dejó caer en llanto.

Se quedó solo en ese enorme lugar. Se aproximó al enorme ventanal y dejo que la oscuridad se apoderara de todo, incluso de su dolor. Tal vez volverían, no era mucho, pero servía de consuelo porque era una esperanza.

Abrazame - StarkerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora