El comienzo de todo

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Un día como cualquier otro iba conduciendo mi auto, era un Optra que mi padre me había regalado por mis excelentes notas en la universidad; sin buscar otro camino me dirigía hacia mi trabajo; pero hoy era un día muy distinto a los otros, sentía un escalofrío de que algo malo sucedería, aún así seguí mi rumbo y no deje que ni el viento me detuviera. Había frío y los vidrios de mi carro se empañaron; tuve que encender el limpia parabrisas un rato. Al llegar; fije mi vista hacia arriba y no pude notar mirar un letrero gigante que habían colocado en la parte superior del laboratorio, con las letras verdes y resaltantes y con una foto de nuestro jefe casi ocupando todo el letrero; deslumbraba el nombre la empresa " Biology Corporation"

Me bajé del auto y puse seguro a todas las puertas algo que nunca se me olvida, me coloqué mi chaqueta ya que no aguantaba el frío que rondaba ese día

Me dirigía hacia la puerta del laboratorio y a la misma vez sacando mi credencial para que el guardia de seguridad la registrara

Al entrar inmediatamente percibí el olor al café por la mañana; era un olor inevitable que entraba por mi nariz y se apoderaba de mi cerebro. En ese momento llegó mi jefe ofreciéndome una taza de café y botando de su boca un "muy buenos días a mi trabajadora estrella"

Al escuchar eso mis ánimos subieron un poco ya que se los había tragado todo el ambiente de afuera. Luego saludé a unos amigos con los que platicaba siempre porque no con todos me la llevo muy bien.

Bueno es hora de presentarme. Mi nombre es Yao Ming y vivo en China; específicamente en Wúan, a un par de calles de mi trabajo. A los pocos amigos que tengo me cuesta decirles que soy una chica de 24 años, soltera y con una hija de 7 añitos la cuál casi no entiende mi estado civil.

Apesar de todo intento no deprimirme y seguir adelante con mi hija ya que es algo de lo muy poco que tengo.

Me encontraba en mi escritorio sentada redactando unos papeles los cuáles mi jefe me había pedido y no tenía mucho tiempo. Mis manos sudaban y mi preocupación subía cada vez que miraba las agujas del reloj, me sentía muy agotada y no entendía el porque Solo habían pasado 45 minutos de trabajo.

Aún así pude terminar mi informe para ponerlo en mi bandeja de papeles. Mientras que no habían ningunas órdenes de parte de mi jefe decidí revisar mi teléfono un rato.

Siempre que tenía señal disponible leía las noticias y prestaba mucha atención a lo que sucedía en materia de sucesos. Era muy curiosa y siempre le buscaba el porque al problema, pero nunca pensé que más adelante me cansaría de buscar la razón por la que moriría tanta gente...

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