Hoy para ella que adoraba las mañanas, levantarse de su cama, acercarse a la ventana y admirar la luz tan hermosa del sol. Hoy para ella que amaba el anaranjado del atardecer al mezclarse con el azul del cielo. Hoy para ella que ansiaba cada día despertarse con el dulce cantar de los pajaritos. Hoy para ella que admiraba a los ancianos mientras tomados de la mano recorrían el parque sin importar nada más. Hoy para ella que anhelaba despertar y desayunar con su familia sin tener que escuchar alguna queja sobre algo. Hoy para ella que estaba obsesionada con la luz del sol aunque este nublado y lloviera sobre la ciudad.
Hoy para ella, es un día más, un día cualquiera, un día en el que ya no ve el hermoso amanecer, ya no ve el majestuoso atardecer, hoy ya no siente a los pájaros cantar, ya no se para frente a su ventana a admirar el cielo azul.
Hoy para ella solo hay noche, la luz resplandeciente de la luna, la oscuridad del cielo y el silencio; ya no hay más sonidos ensordecedores de los pájaros, ya no hay más sol que con su luz encandile tanto que quieras cerrar los ojos o llevar lentes oscuros para no tener que ver tanta claridad.
Hoy para ella es un día más sin querer pararse frente a su ventana si no es para observar como es la oscuridad, pensar que ya no quiere nada más, está cansada de los insultos del sol haciendo que con su luz le ardan los ojos al punto de querer llorar por el dolor.
Hoy para ella es el último día. Hoy para ella se convirtió en su último día de luz, porque ansia, anhela, desea y ama ese último día, pide a gritos ahogados que ya los pájaros dejen de cantar, que el sol no brille más y que haya solo oscuridad.
Hoy para ella se ha vuelto el mejor día de su vida, mejor dicho de su corta vida. Hoy para ella es un día más, un día más en que siente que su cabeza va a explotar, que siente que su cuerpo no da más, que quiere que su corazón deje de bombear.
Hoy para ella, es el final
