En este mundo tan viciado no sé cómo sobrevivir desde la paz, no se puede, la belleza de la violencia que nos reivindica es un camino, pero después qué, vivimos en un ciclo sin fin de revoluciones y dolores eternos, estáticos, inabarcables, de privilegios ilegítimos. El privilegio que te obliga a vivir en tu burbuja de una entrada, irrompible y indiferente, y si no, que mas da, con su única entrada, todo nos entra, pero después de eso lo único que nos queda es esperar. Esperar a que alguien alga algo, esperar a que esta vez sí funcione, porque como esta vez no va a ser la definitiva, como podemos existir en esta burbuja cuando se nos acaba el oxígeno. Pero la verdad es clara. La victoria no existe, no para nosotros, no para ellos, para nadie, porque quién la posee jamás la perdió, jamás la ganó.
