Atenea Anderson.
El día era nublado por las calles de LA, la gente pasaba con paraguas para prevenirse de lo que pase después de la sombra que había en el cielo. Los niños pasaban alegres agarrados de la mano de sus padres; yo tomaba la mano de mi esposo caminando al restaurant en el que teníamos una reunión de trabajo.
-¿Como te fue hoy en el trabajo?- pregunto con una sonrisa.
-Excelente, todos son muy amables conmigo- fingí una sonrisa, el solo alzó una ceja y nos adentramos el establecimiento.
-¿Tienen reservación?- preguntó la señorita que estaba en la entrada.
-Si, está al nombre de Blake Anderson- la joven asintió y nos guió hacia nuestra mesa con los administrativos.
No preste atención a quienes estaban solo día una sonrisa y tome asiento, todavía no superaba lo que acababa de pasar en el trabajo, ver su rostro, y sentir su presencia.
Mi esposo tomó asiento a lado de mi, el acarició mi pierna debajo de la mesa, me besó la mejilla y susurró en mi oído.
-Ve quien está aquí- eleve mi mirada encontrándome con esa cara tan familiar.
Sonreí al recordar los momentos que vivimos, éramos unos niñas así que jamás le tendría resentimiento.
-Aron Dalmastri - el joven con traje dirige su mirada hacia mi.
-¿Mande?- me miro algo confundido.
-Atenea Ozera- el abrió los ojos y se levantó de su asiento, yo hice lo mismo.
Nos unimos a un abrazo y desde ese abrazo pude notar la molestia de mi acompañante.
-¿Se conocen?- pregunto uno de los socios de Evans.
-Éramos novios en secundaria- reímos- cuanto has cambiando- me dice feliz- y yo me creo mucho porque aveces me sale barba- reí ante su comentario.
-Alguna gente cambia para bien- le guiñe el ojo y volví a tomar asiento.
Sentí un apretón en mi pierna haciéndome sobresaltar, le pegue en la pierna a Evans.
-¿Son pareja?- nos pregunto Aron.
Iba a responder, pero el celoso arrogante de Evans respondió por mi.
-Señor y señora Anderson- tomo mi mano y la beso en la parte donde se encontraba mi anillo- ¿y tu no tienes esposa?
-Felizmente divorciado- soltó una sonrisa.
-Bueno, pero estamos aquí para hablar de negocios- concluí yo, retomando conversaciones sobre la empresa.
(•••).
-Me alegro mucho verte de nuevo hoy-Aron volvió a darme un abrazo.
-Hablamos muy poco en el restaurante, ¿que te parece si te invito a mi casa hoy?- le sonreí amigable pero sentí un apretón en mi brazo departe de mi esposo.
-Claro, yo sigo a su auto- asistí y cada uno caminó a su coche.
Cuando entre al coche lo primero que escuche fue reclamos de Evans.
-¿Como se te ocurre invitar a tu ex a nuestra casa?- dice con enojo y yo no pude evitar rodar los ojos.
-Amor, estamos casados y jamás te he sido infiel- el empezó a conducir- aparte fuimos novios en secundaria, éramos unos niños- reí ante la conducta inmadura de mi esposo.
-Solo es que me molesta que no me diste mi lugar- solté una carcajada- ¿que te da tanta gracia?
-Suenas como si tu fueras la mujer- el me vio con fastidio.
-Sabes muy bien lo que significó para ti Aron- dice con rabia.
-Amor, tu mismo lo dijiste, "significó" tiempo pasado, aparte era una niña- intente darle una sonrisa de confianza y el solo me dio una mueca.
-Me alegra volver a verte- su sonrisa hacía que mi espalda sintiera escalofríos.
-No se si pueda decir lo mismo- mire su cara, sus facciones habían mejorado aún por el echo de que había estado en la cárcel.
-Son cosas del pasado, ¿no?- me guiño el ojo.
(•••)
-Cuéntame, ¿que te trajo hacía LA?-tome la copa de la mesa.
Evans con cara de amargura solo observaba desde a lado mío la conversación que tenía con Aron.
-Negocios, en Canadá nunca me gusto el manejo de empresas multifacéticas- tomó de su copa- ¿y a ti como te fue con todo lo del juicio?
Trague saliva, me había quedado helada, me sentía culpable con todos al no decir que volvía a ver a esa persona que me hizo vivir un infierno en vida.
-Se acabó el juicio y nos fuimos a Francia a estudiar- todo el shock que había generado esa pregunta lo oculté con solo beber vino.
-Y se casaron- dice divertido.
-Era imposible no enamorarse de él, cuando me apoyo todo el tiempo- observe a Evans quien intentaba no quedarse dormido- ¿y tu?
-Me divorcio a los dos meses de casarme- no pude evitar soltar una risita- se que da risa pero en ese momento a mi no me dio nada de gracia, descubrí que solo quería juntar la empresa de la familia con la de ella- dijo cabizbajo.
-Lo lamentó mucho- dije tratando de ocultar mi risa.
-No me dolió mucho porque nunca me enamoré- alzó sus hombros- solo se podría decir para no estar solo.
-Entiendo, pero que bueno que te des un tiempo para saber lo que quieres- acaricie el cabello de Evans quien dormía.
-Tu casa es enorme- cambio de tema descaradamente- ¿y sus hijos?
-No tenemos- dije entre dientes.
-Wow, si cumpliste lo de "jamás quiero tener hijos"- soltó una risa burlona hacia mi.
-Si pero el entiende, los hijos llegan cuando tienen que llegar- trate de no sonar descortés aunque su comentario no me había echo ninguna gracia.
-Creo que es hora de irme- vio su reloj.
-Te acompañó a la puerta- nos encaminamos a la entrada.
-Me encantó verte el día de hoy- me sonrío sincero.
-A mi también, es bueno de vez en cuando recordar el pasado- dije melancólica.
-Buenas noches, bee- muchos recuerdos llegaron a mi mente al escuchar ese apodo.
-Adiós bee- lo vi marcharse y cerré la puerta.
Observe cómo Evans dormía pacíficamente en el sillón de la sala principal, que me cuestione a mi misma si levantarlo o dormir ahí junto con el.
Camine colocándome aun lado de el, observaba cómo bajaba y subía su pecho al respirar, ¡dios! Me encanta. Me subí en su pecho y quede dormida.
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Dead for me (2da temporada) (Noah Schnapp, Stefan Scharman)
Novela Juvenil"Ella está marcada" "Te amare por siempre" "Eres mía" "No eres nadie sin mi" "necesito matarte, es la única manera que puedo estar lejos de ti" Atenea Ozera, la pequeña chica de 16 años que era manipulada por un psicopata, así es como los ex compañ...
