Las voces sin nombre (Dialogo si salida)

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-Eres patético- Tomándome de brazo con fuerza me acerca a él ¡Mira lo que has hecho!-

¡Ya basta!- le grite lo más que podía –No fue mi culpa-

Molesto, aquel me toma del brazo -Entonces ¿De quién fue?-

Temblando de dolor le dije sin dudarlo – Los...- no podía hablar, el miedo y el dolor interno no me dejaba respirar –Los sin nombre-

-¡JÁ! De nuevo poniéndole nombre a las cosas, ¿crees que así serán reales?-

- cállate idiota- miraba a los dos, dos figuras grandes en la oscuridad discutiendo, yo al fondo, a la merced de esos devoradores del consiente

–Ellos me hicieron perder el control...yo...yo- estaba muerto, sabía que si decía algo mal mi mundo físico se iría junto conmigo.

-Tranquilo chico, sigo siendo el mismo de siempre-

La segunda sombra me toma de la mano –somos hermanos- Aquel comienza a gritar – Siempre protegiendo al que no lo merece, estoy harto de tus malas decisiones Joseph, ¡mira donde estamos! Seres de esencia sin cuerpo y alma, de nuevo voces del mundo etéreo ¿No estás harto de vivir así?-

-Sigues huyendo de lo que somos, siempre hemos sido eso y tú

Eres el que más lo aceptaba ¿Por qué ahora te produce aquella frustración?-

-No quiero morir, no quiero morir no quiero morir- una y otra vez se repetía esa frase dentro de mí, sentía su dolor, su miedo.

– Los sin nombre cobran fuerza- les digo interrumpiendo las miradas pensantes de esos dos seres.

-Cada vez inundan más este mundo, estoy perdiendo mi identidad y lo que soy y lo que, lo que...-

-¡Ey!- Me interrumpe aquella voz tranquila – Todo es un proceso-con su mano cálida me acaricia la mejilla – Si volvemos al ser murmullos sin razón ni sentido, no tengas miedo, ya que siempre estaremos contigo- No sabía que pasaba conmigo, si un sentimiento de traición de nuevo inundaba este cuerpo infértil.

–Me...siento solo- le dije a aquella voz que de nuevo perdía su nombre – No quiero está de nuevo con él- gritaba en silencio inundándome la oscuridad de mi cuarto, gritaba su nombre, recordaba su voz pero no respondía -¿Dónde estás? ¿Dónde están?-

-es tu culpa- me acorrala esta opacidad.

-no lo es- Me lo digo con agresividad

-¿Quien está contigo ahora?- es una secuencia que nunca para

-Volverán- lo digo con un abismo en el pecho

-Nadie estará contigo- me lo gritan en voz alzada

-lo soportaré- yo sé que tienen razón

-Nadie te soportará- a nadie le hago falta

-Yo podré- la dureza me mató

-Nadie te va a amar-

-viviré con eso toda mi vida-

-¿Dónde están todos ahora?

-Haciendo sus vidas-

-¿Crees que estarán para ti como tu estuviste para ellos?

-Solo ellos saben-

-No puedes confiar en nadie-

-Confío en que algún momento esto terminará-

-Esto es para siempre-

-Habrá gente que lo entienda-

-En todo lo que llevas de vida nadie lo entiende-

-Hacen su esfuerzo-

-piensan que mientes-

-Solo es darles tiempo-

-Te haces la víctima-

-Solo explico cómo me siento-

-A nadie le importa, te dejan, te exigen, te usan ¿A quién le hablas de tu realidad?-

-Todo está bien- Ellos se callan y solo me miran ¿Acaso todo está bien? Su mirada a través del espejo, sus ojeras y su mirada fría y penetrante atraviesan mis ojos, todo se calla, todo se detiene en este oscuro cuarto vacío.

Las voces sin nombre han hablado en la complejidad del éter, alejándome de todo, dejándome sin nada.

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