Capítulo 1; Él

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Las historias comunes comienzan con "había una vez", o "hace mucho tiempo", pero ninguna comienza de cero, desde el comienzo...

Ninguna, excepto ésta.

Nuestra historia se remonta al principio, al minuto cero... Incluso antes. Antes del universo, antes del espacio, la materia, la energía... Antes del tiempo.

Antes, antes de que todo fuera todo, no había nada, y eso era todo, nada.... O bueno, casi nada...

En lo profundo del vacío infinito habían dos cosas. Dos partículas, desconocidas una de la otra, de materiales inexistentes ahora, e incluso en ese mismo momento, sin embargo allí estaban, divagando infinitamente en lo infinitamente vacío. Dos partículas, lo único que no era nada, donde todo era nada, ellas lo eran todo.

¿Qué pasa con ellas, se preguntan?

Ellas, las únicas cosas, criaturas o lo que fueren, divagaban en la nada, hasta que en un día, momento, año o segundo, se encontraron una con la otra. Se vieron durante segundos, horas, eónes o sólo un momento, y se unieron con la fuerza y velocidad de la mano de una madre yendo a la mejilla de su hijo.

Allí, donde nunca hubo nada y eso siempre fue todo, se formó una explosión. Un estallido inmenso... Ustedes dirán, "Seguro se refiere al Big bang", pero no mis amigos, el tan aclamado Big bang no era ni tan grande, ni tan explosivo comparado con ésto. Además, al Big bang todavía le faltan eónes para aparecer...

Lo que emergió de esa explosión no fue ningún Bang, fue una entidad, un ser, no fue algo, fue alguien. Ese alguien, le diremos Él.

Él, el primero, el único en la nada, el todo en ese momento, el todo en la nada apareció. Un ser sapiente, celestial, capaz de todo, estaba allí, en la nada.

¿Que cómo pensaba, vivía, por qué sabía? Ni él lo sabe, pero díganme, si ustedes creen en un ser superior que vive más allá y los cuida, ¿No deberían hacerse las mismas preguntas?

En cualquier caso, Él vivía, pensaba y sentía... Pero estaba sólo. No había nada, no había nadie, sólo vacío infinito hasta donde alcanzaba la vista.

Él se cansó, después de un día, un mes o sólo unos segundos, pero se cansó.

Se dispuso a crear. Se dispuso a hacer. Se dispuso a transformar la nada en todo, y dejar de que todo sea nada, que nada deje de ser todo.

Sus manos, si les podemos decir así, cumplieron una función cada una.

La izquierda, su mano hábil, tomó el trabajo de crear algo. Tomó el trabajo de crear materia, cosas, meras partículas al inicio.

La derecha tomó el trabajo de crear el tiempo, un cuándo, un momento y un para siempre, un hoy, un mañana. La tarea principal, para que las partículas pudieran moverse por el nada, que ahora era todo.

Él estaba orgulloso, había creado el Cúando y el Qué, pero su trabajo no había acabado, más bien acababa de empezar.

Tenía el Qué, tenía el Cuándo, pero necesitaba el Dónde.

Con su total capacidad y poder, decidió crear varios Dónde, dando así paso a infinitas posibilidades.

Creó el tan aclamado Big bang, pero no sólo una vez, más bien infinitas veces, ya que Él decidió no limitar las posibilidades, no limitar la existencia, no poner límites a nada, no crear barreras ante las infinitamente infinitas posibilidades posibles.

Al principio, su creación infinita no era más que infinitas nubes de polvo encerradas en infinitas burbujas infinitas (conocidas como universos infinitos). Después de bastante tiempo, sus creaciones comenzaron a tomar forma. Pero no eran capaces de mantenerse por sí solas. Éstas formas tomadas eran volátiles, imposibles, impensables, y constantemente amenazaban a la destrucción del todo.

Aunque no lo quisiera, Él tuvo que poner límites, barreras... Leyes.

Él creó la Gravedad, para mantener las cosas juntas, la Realidad, para mantener las cosas en un plano de existencia, la Velocidad, para limitar su movimiento, e incontables más, para mantener al todo siendo todo, y que no volviera a ser nada.

Con ésto ya aplicado, los universos comenzaron a prosperar. En algunos, cantidades de materia y energía se unían, se mezclaban, formaban algo... O más bien alguien.

Ustedes dirán, "¿Cómo fué que se creó alguien antes de todo lo demás?", y... Me están cansando sus preguntas la verdad.

Cómo sea, las "cosas" comenzaban a fusionarse creando seres astrales, etéreos, capaces de muchas cosas, de casi todo. Esos seres, en su mayoría, se predispusieron compartir sus poderes creando cosas; creando planetas, estrellas, galaxias... Y vida, como la que conocemos hoy en día.

Eso fué en ciertos universos. Los seres astrales eran parte de unos universos limitados, no de todos, y no estaban en cada uno de ellos, sólo en una parte de las infinitas burbujas infinitas.

En otros universos, las cosas no fueron así. En otros universos, los planetas, estrellas y demás se formaron por medio de millones de años, siendo contraídos por la Gravedad, hasta que se materializaron en diferentes cosas.

Ya conocen esas historias, las "teorías de la creación", como se les dice en su mundo.

Todo ésto hizo que Él sea muy feliz, por mucho tiempo Él fue muy feliz, viendo sus interminables creaciones... Hasta cierto punto.

En cierto momento de su interminable vida, Él se vió enfrentando anomalías. Anomalías que aparecían de la nada, ya fuera por una paradoja, agujeros negros o lo que fuere. Éstas anomalías consumían, consumían universos enteros que luego desaparecían, eliminando todo de la existencia, desde el minuto cero del universo hasta el final, desde el Big bang hasta ese mismo momento, ni el tiempo lograba escapar de ellas.

Él, por primera vez, sintió el miedo, la angustia, no quería ver a todas sus creaciones ser consumidas y llevadas al olvido por esas anomalías, nadie lo querría, esas roturas en el espacio-tiempo debían parar, esos errores en el código de su creación debían ser detenidos... Por eso es que los creó a Ellos.

Ellos, seres capaces de mucho, seres astrales, seres interdimensionales con un único propósito; detener las anomalías.

Estos seres no estaban ni cerca de los poderes de Él, y por ésta razón es que le juraron total lealtad, ninguno quería desafiar a su creador, ya que Ellos sabían que con sólo pensarlo, con sólo hacer el más mínimo movimiento, con sólo soplarles, desaparecerían de la historia, nunca habiendo sido creados siquiera.

Claro, Él los creó así, ya que tomó todas las precauciones para hacerlos, no se dejó llevar por sus sentimientos como cuando creó los universos, ésta vez pensó en todo, en cada cosa que podría fallar, y la evitó. Ellos eran los seres perfectos, después de Él.

Ellos fueron designados a solucionar las anomalías antes de que aparezcan, o al menos antes de que traguen, de que destrocen, que desaparezcan una realidad completamente.

Se les creo un espacio de trabajo, fuera del espacio y de la realidad, fuera de las leyes de la física y fuera del tiempo. Ellos podían trabajar tranquilos allí, con comodidad y felices de servir a Él.

Él no los veía como sirvientes, como esclavos, como nada de eso, Él los trataba como empleados, como trabajadores con paga, y Él era el mejor jefe del... Bueno, de los mundos.

Aunque la paz no duró mucho, o duró bastante, es difícil saber cuando el tiempo no existe. Llegado a cierto punto, las anomalías eran demasiadas, muchas muy rápido, en muchos universos distintos al mismo tiempo. Tantas que ni siquiera Ellos podían seguir el paso, seres que no están limitados por las leyes de la realidad.

Él tenía que pensar en algo, tenía que decidir algo, y tenía que hacerlo rápido, su creación estaba en peligro de ser destruida...

Tenía que conseguir un guardián.


His CreationWhere stories live. Discover now