MONSTRUO

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Domingo, 27 de mayo del 2007.

Aquella noche de primavera, luego de haber asistido a la que habría sido su última clase de violencello, ese joven, regresaba a casa.

Sentado en una banqueta de la estación de St. James's Park, esperaba el tren. A la estación habían llegado dos o tres trenes a los cuales hubiera podido subir, pero no lo hizo, "quizás esperaba a alguien"...No. No esperaba nadie, no esperaba nada de hecho, simplemente pensaba en todo lo que le había sucedido desde aquel día. Era incapaz de comprender cómo o porqué se habían dado cada uno de estos hechos, ninguno tenía sentido o lógica alguna, aún viviendo todos estos en carne propia...Aquella espada plateada en el medio de su pecho siendo sostenida por aquel hombre lo hacía sentir dolor todavía. El castillo derrumbándose ante ellos, no se lo podía sacar de su cabeza, se reprochaba el hecho de haberles acompañado, todavía. Y, conocer a aquella extraña, que decía saberlo todo, era algo de lo que algún día se arrepentiría, pero no todavía.

«...Los humanos realmente no sabemos nada ¿Eh?» concluyó para sí mismo.

Un tren arribaría a la estación generando con su llegada una fuerte ráfaga de viento que terminaría alcanzando a todos los pasajeros que se encontraban sobre el andén, él entre estos. La brisa al llegar hasta donde se encontraba, hizo que el joven levantara su mirada para darse cuenta de lo tarde que se había hecho.

Al ver que el tren todavía estaba ahí, tomó el estuche donde guardaba su instrumente, se lo colgó en la espalda y subió.


«Nuestro conocimiento proviene de la realidad, y por eso...podríamos no saber nada. La "realidad" solo existe en la mente humana, y la misma es tan frágil, voluble e impredecible que no podrías decir que sabemos algo con certeza. Fundamentamos nuestro conocimiento sobre lo que creemos que es "verdad", pero las verdades de este mundo son siempre determinadas por uno mismo, y uno puede elegir si creer en ellas o no, pero, yo no quiero creer, quiero saber. "Nosotros definimos lo que es verdad", una afirmación de la cual podría interpretarse lo siguiente: Existen muchas verdades o ninguna. Sin embargo, cualquiera sea el caso, ¿Cómo podríamos saber lo que es verdad o lo que es falsedad?...Quisiera poder obtener una respuesta a mi pregunta.» pensaba al observaba la ciudad en la que vivía, una ciudad que desaparecería ante sus ojos cuando el tren fuera devorado por aquel túnel. «"Nosotros definimos lo que es verdad"...Supongo que es cuestión de perspectiva.».

Su destino era la Sloane Square Tube Station, estación de metro que se encontraba en viejo barrio de Chelsea, lugar en el que vivía. Al llegar allí, abandonó el tren y subió por las escaleras para llegar a la superficie.

Al salir de la estación lo primero que pudo ver fue la luna, brillaba como no lo había mucho tiempo, y el no podía hacer más que permanecer absorto mientras caminaba por la calle con un ojo siempre sobre ella, evitando por supuesto, chocar con alguien. Podría haber permanecido así durante toda la noche, caminando cómo si persiguiera la luna hasta llegar a su casa, le hubiera gustado hacerlo, pero no podría, en una avenida, a punto de cruzar el paso peatonal, lo aturdió el sonido de un coche, el conductor de éste se quejaba de otro que estaba por delante haciendo sonar su claxon una y otra vez como si haberlo hecho una vez no hubiera sido suficiente.

— Molesto—dijo él en voz baja mirando de reojo a aquel viejo conductor.

Retomó su camino, pero ya había dejado de mirar el cielo, ahora solo podía ver los edificios. Caminaba por las calles bajo la luz de las farolas que alumbraban aquella avenida, pensando un poco sobre lo que habría sucedido durante la tarde, por muy poco extraordinario que fuera, perdón, por ordinario que fuera, ya que su día había sido como cualquier otro.

DesventuradosWhere stories live. Discover now