1° Introducción

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—¿Así qué harás el examen? Creí que la tía Heirui no te lo permitiría...

—Sí bueno, también yo creía eso— giró su cabeza hacia ella —y tú vas a entrar con los de apoyo ¿no? 

—¡Así es! ¡Y así le mostraré mi increíble talento a las más grandes empresas de Japón!— gritó exaltándose de repente, el chico no pudo evitar sonreírse por el sobresalto.

—No lo dudo, no lo dudo, a diferencia mía tienes la seguridad de ingresar al curso— suspiró. 

—Otra vez con tu maldito pesimismo Grigori, así nunca llegarás a ningún lado— lo golpeó levemente en el brazo. 

—Tal vez asi sea mejor— suspiró también deteniéndose unos segundos —¿Un héroe ciego? En serio Mei, piensa en lo que dices... 

—¿Qué tiene eso de malo? ¡Tu ojos no sirven y aun asi ves mejor que los que sí! ¡Incluso mejor que yo!— movió las manos de forma extraña —Vas a pasar ese examen y yo construiré todos tus artículos de apoyo, solo piénsalo ¡Heirui Grigori! ¡El mejor de los héroes! ¡Con el mejor equipo de la historia! ¡Diseñado por la talentosa, increíble, y genialísima Hatsume Mei!— movió los brazos como haciendo redobles para terminar con un salto y un gran grito. Todos los que pasaban por ahí miraron raro al par, pero eso ya era normal para ellos. 

—Eso suena muy bien, ficticio, pero bien... 

—¡Entonces ve y prepárate para tu examen!— dijo al tiempo que llegaban a una pequeña casa.

Al oír aquellas voces tan familiares, una mujer de unos cuarenta años abrió la puerta —Mare, ¿Mei puede comer con nosotros?— La mujer fácilmente habría dicho que no, pero se trataba de Mei, un no era algo imposible, ella estaba enamorada de la fémina de ojos extraños, la quería como a una hija. 

Ya en la comida, la señora Heirui comentó —Así que tú vas a entrar a Yūei con Grigori, ustedes dos sí que son inseparables— meneó la cabeza. 

Ella fue la primera persona que acogió al muchacho desde su llegada a Japón, pues no era alguien muy bueno hablando, y menos aún cuando apenas aprendía a hablar en su idioma. Se podría decir que ella era la persona más cercana a él, incluso dentro de su familia. 

La chica de mechones rosados terminó por quedarse a comer y varias horas después, contando todas sus aventuras en su habitación y hablando de , luego se marchó a su casa para terminar sus estudios para su examen de ingreso, claro, para la señora Heirui fue imposible no recomendarle que durmiera sus 8 horas. 

La tarde transcurrió tranquilamente hasta llegar la noche. Los más pequeños de la numerosa familia ya dormían, y los mayores ya se disponían a imitarlos, pero antes de eso Grigori fue detenido por su madre.

—¿Estás seguro de querer ser un héroe? Hay bastantes trabajos más y que también son muy útiles...

—Me va hacer sentirme mal con mi decisión, mama— rió —si usted me sigue diciendo eso me voy a retractar... ¡Pero ya hicimos todos los pagos necesarios! No puedo echarme atrás con esto, ya es una responsabilidad que tengo, es más, ¡tengo que aprobar ese examen!

—Pero si no quisieras no pasa nada syn, podemos ver algo más.

—Usted quiere que me forme un carácter ¿no? ¡Esta es la oportunidad perfecta!— Y con ese sobresalto, el hijo abrazó a su mamá —Le prometo que tendré muchísimo cuidado, no me arriesgaré más de la cuenta, ¿sí?

La madre quería que los sueños de todos sus hijos se cumplieran, pero tenía miedo, pues aunque comprendía la fuerza de Grigori, su ceguera le preocupaba, pero no tanto que fuera ciego, sino aquello que lo había provocado, los recuerdos que con ello venían.

Iota || Bnha X Oc || HiatusDes histoires addictives. Découvre maintenant