Sinopsis:
Gintoki lleva a Hijikata a visitar la tumba de Shouyou.
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Hijikata no sabía cómo sentirse al respecto. No sabía que pensar o qué esperar tampoco.
Bueno, en realidad tenía una leve idea de qué sentir. Podía percibir algo de ¿confusión?, ¿incertidumbre? Pero al mismo tiempo sentía una calidez extraña en el pecho, ¿felicidad?, ¿alivio? Esperen, ¿felicidad?, ¿felicidad confundida? No podía ponerle nombre al sentimiento, pero más o menos entendía de qué se trataba.
Estaba de más decir que el Yorozuya siempre había sido más bien reservado (con mayúsculas y subrayado) acerca de su pasado.
No era algo que solieran hablar. El idiota de pelo plateado no lo mencionaba y Hijikata era lo suficientemente receptivo como para no preguntar. Era una especie de pacto de silencio que había entre los dos, ambos sabían que había cosas que era mejor no sacar de esa fea caja en el fondo de la mente que dice "NO ABRIR" en letras grandes y rojas.
El detalle es que, hacía ya un tiempo que tenían un algo. De nuevo, no podía ponerle nombre a ese algo, pero era algo definitivamente. Ese tipo de algo en donde ¿disfrutas? valoras la compañía de la otra persona (ya sea en el sillón o en la cama). Ese tipo de algo donde sientes la libertad de tomar la mano de la otra persona sin razón, pero al mismo tiempo decirle que deje de holgazanear leyendo la JUMP y se busque un empleo. Ese tipo de algo donde preguntarse sobre la etiqueta de la relación es dar vueltas en círculos. Muchos podrán decir que eso suena poco ortodoxo y bastante ambiguo para tratarse del recto y firme vice-comandante demonio del Shinsengumi, creador del Kyokuchu Hatto y creyente de la disciplina sobre todas las cosas, Hijikata Toshirou.
Y tendrían razón.
Pero Hijikata se sentía bien—por alguna extraña razón que aún no lograba entender—aunque el azabache nunca lo admitía en voz alta. Gintoki—porque de vez en cuando tenía que llamarlo por su nombre—no había puesto peros con cómo llevaban las cosas, por más ambiguo que todo fuera, así que... tal vez, sólo tal vez, dejar pasar esta única situación como "poco clara" no lo iba a matar. Ya saben el dicho, no hay porque reparar lo que no está roto.
¿Por qué mencionar todo esto? Bueno, porque realmente tenía que repasar todo lo anterior para comprender lo que significaba estar en la situación que estaba.
Estaban a las orillas de lo que parecía un pequeño bosque. El ambiente era fresco y pacífico, los árboles no especialmente altos, como si alguien los hubiera resembrado poco tiempo atrás. Al lado se podía observar el rústico pueblo que colindaba con las orillas de un frondoso pastizal. Gintoki, frente a él, caminaba a paso seguro por el camino que parecía ya había cruzado miles de veces. Hijikata trataba de repartir su atención entre pensamientos, una vista digna de una postal y el sonido de los pasos de Gintoki sobre las hojas secas.
Dicha vista incluía la espalda del peliplata cubierta por un yukata blanco y un sombrero de paja. Todo ese blanco, incluido el de su piel, contrastaba con el verde y azul del paisaje que adornaban el fondo.
Él mismo también llevaba un yukata de descanso color negro y un sombrero de paja, más o menos coordinándose con el samurai que iba delante de él. No, no lo habían acordado, simplemente ya había aceptado que el Yorozuya y él pensaban igual en muchas cosas.
Hijikata se limitaba a seguirlo, ni siquiera sabía a dónde se dirigían. Eso no evitaba el palpitar de un sentimiento tibio aún por nombrar.
En general la situación le parecía insólita, ¿cómo es que había aceptado hacer un viaje con el Yorozuya a "ve tú a saber dónde"?
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Colección: One-Shots GinHiji
Fanfiction🌸Fanfic Gintama🌸 COLECCIÓN ONE-SHOT One shots de esta pareja que tenía guardados y por fin terminé. Para más información, cada capítulo tiene al inicio su sinopsis/resumen. Gracias a mi lectorxs de este fandom por esperarme, este es para ustedes. ...
