Pájaros piando... Olor a agua salada... Niños riendo con sus familias... Y un grupo de muchachos sentados en un embarcadero.
Hoy es el día, el día en el que le confesaré a mi mejor amigo que llevo enamorada de él desde que le conocí. Cuando nos presentaron nunca llegué a imaginar la tensión que habría entre nosotros, y no hablo de una tensión incómoda, no; hablo de que ya saltaban chispas entre nosotros. Y todo esto me lo confirmó aquel beso. Sí, mi mejor amigo fue mi primer beso; cabe aclarar que en ese momento sólo éramos colegas.
Más tarde de eso como ninguno confesó la atracción hacia el otro cada uno siguió su camino. Vinieron parejas, pero ninguna duró más de un mes y medio. Por eso ahora sí me voy a confesar.
La vida es demasiado corta como para no arriesgarse. Cada vez que pienso que ahora mismo si nos hubiésemos confesado alguno en aquel momento podríamos estar saliendo... Me saltan chispas de la rabia. Así que hoy voy a armarme de valor y me confesaré.
Le daré un pequeño regalo que le he hecho, ya que mañana es su cumpleaños. He impreso algunas fotos que teníamos juntos y le he escrito breves textos detrás de cada una; espero que le guste. Después de dárselo le daré un abrazo y le diré que siento algo por él. No espero un sí por respuesta, sólo espero desahogarme.
El día pasa con normalidad, igual que cada vez que nos reunimos el grupo. Ni parece que llevamos meses en cuarentena por una pandemia mundial (coronavirus) sin salir de casa.
Hay algo que me nerva de este día. Y es que él no me ha echado ninguna cuenta. Ha pasado de mí totalmente y, como siempre, se la ha pasado hablando con su ex. En el fondo sé que todavía tienen algo, no sé para qué me engaño.
Final del día, estamos todos a punto de irnos a casa.
Saco las fotos y se las doy. Las mira y las va leyendo, la verdad que tampoco se le ve muy entusiasmado. Me dice gracias, me sonríe y me da un abrazo. No se que coño le pasa pero, sé que hoy me ha cabreado su actitud hacia mí, así que no le diré que estoy enamorada de él. Lo mejor es que me olvide y se acabó.
Él no para de marearme. Un día somos amigos; al otro somos algo más que amigos; al otro me ignora; después volvemos a ser algo más; y después vuelve a ser mi amigo...
Ya ni sé que pensar. Me marea, me nerva...
Llevo enamorada de él desde siempre y gracias a el confinamiento me he dado cuenta. Todas mis demás relaciones han sido "parches". Creer que me gustaban hasta que me doy cuenta que no y las corto. Sí, me siento una cabrona por ello. Antes no sabía lo que quería pero, a partir de ahora, ya lo sé.
No me voy a dejar marear por nadie. Y nadie, absolutamente nadie, me va a hacer sentir mal. Tengo que pensar primero en mi, tengo que valorarme más. Y no, no es egoísmo, es salud mental. Cuando piensas más en otra persona que en ti mismo aunque no te des cuenta te consume. Y, al final, estás tan consumido por esa persona que no puedes escapar de ella.
Así que, ley de vida: Siempre piensa antes en tí; cuando lo hagas, ya podrás pensar más tarde en los demás.
YOU ARE READING
R A M É
RomanceRAMÉ: Algo caótico y hermoso al mismo tiempo. Un libro de romance donde plasmo mis pensamientos, como cualquier otro. Pero este es un poco especial, ¿a qué esperas para leerlo? © No quiero copias ni adaptaciones ni nada por el estilo :)
