Prólogo

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Las personas son raras. Siempre he pensado eso.  Cualquier cosa que ellos hagan por "buenas razones" siempre termina en caos. Nunca entendí el porqué.

Yo no fui una de las personas a las que se les pudiera llamar especiales, no soy alguien que sobresalga en algún campo específico pero creo que tampoco era un desastre. Tenía amigos, clases, trabajos y sueños que quería realizar cuando fuera mayor, como cualquier otra persona.

Siempre creí que a mí nunca me pasaría algo extraordinario. En algunos de mis momentos de delirio me imaginaba salvando el mundo o haciendo cualquier tontería. A todos los niños les gusta imaginar que pueden ser algo que no son, incluso los adultos también lo hacen, aunque sea en cuestiones diferentes (trabajo, matrimonio, etc) siempre tratan de cambiar su realidad al imaginar una mejor. Escapar de tu realidad es la manera más fácil de no aceptarla.

Mi infancia fue feliz en el sentido de que siempre tuve lo que necesite  para subsistir. No tengo hermanos y tampoco quisiera tenerlos, soy hija única. Me tengo a mi misma y eso era suficiente hasta entonces.

Mis amigos son amigos superficiales, no son de los amigos con los que uno pudiera contar para cosas sentimentales o cosas serias, solo eran para reír de vez en cuando y pasarnos algunos trabajos. Tampoco creí necesitar amigos de verdad. Nunca tuve novio ni nada por el estilo, me parecía algo sumamente enfadoso tener que cambiar por alguien sentimentalmente hablando y no estaba dispuesta a hacer eso.

Resumiendo, nunca creí necesitar algo más de lo que ya tenía, pero la vida nunca te dará lo que quieres de la manera en la que quieres, y yo fui una de esas desafortunadas personas a las que la vida les jugó sucio.

Pensamientos AcumuladosOpowiadania do pokochania. Odkryj je teraz