―Bienvenidas señoras Sabbadin, es un gusto recibirlas aquí en Francia.―saludó Selene estrechando la mano de Nadia y Gemma
―Es un placer conocerla a usted.―respondió Nadia
―Hace buen tiempo que yo y mi esposo viajamos a Italia por negocios y fue un gusto que nos acogieran.
―No fue nada, solo un gesto de amabilidad.―repuso Gemma meciendo a su bebé
―¿Ya tuvieron a su primogénito?
―Oh cierto―dijo Nadia―. Él es nuestro hijo: Vittorino, ya tiene cinco meses.
―Y recién cumpliditos―añadió―, ¿Y sus hijos?
―Ah, ellos―volteó a buscar a sus hijos minuciosamente con la mirada hasta encontrarlos―. Denme un momento, iré a llamarlos.
―Pero no, Konna. Estamos solo los tres hablando, no te metas.―reiteró Mex
―Son malos.―se quejó Konna
Selene llegó, su mirada neutra cambió cuando vio a su sobrino molesto.
―¿Qué está pasando?
―Nada, mamá―respondió Iris de inmediato―. Solo le estamos diciendo que estamos los tres solos hablando y que no podemos incluirlo en la conversación. Esto es todo
―No les diré nada porque esta vez Konna tiene la oportunidad de hablar con gente nueva, pero de la otras no se salvan. Pero bueno, Mex, Iris, les voy a presentar a las Sabbadin y por eso necesito que vengan conmigo.
―Mamá...
―Sin quejas, así no estabas cuando te conociste con el tóxico de tu ex. Ahora vengan.
―Disculpen la demora, ellos dos son mis hijos: Mex e Iris. Mex, Iris, ellas son Nadia y Gemma Sabbadin.
―Un gusto conocerlas.―dijo Mex para después besar ambas mejillas de Nadia mientra Iris hacía lo mismo con Gemma y luego en viceversa
―Vaya Selene, tienes dos hijos muy hermosos.―halagó Gemma
―Mejores hijos no puedo pedir.
―¿Es su hijo?―preguntó Iris señalando al bebé que Gemma cargaba
―Oh sí, su nombre es Vittorino.
―Es una cosita linda.―comentó Mex, agudizando como "aaaw" que haces cuando oyes a un par de mininos maullando
―Chicos, ¿creen que podrían pedirme una copa de vino?
―Por supuesto, madre.
Nadia volteó a susurrar al oído de su esposa:
―¿Vas a querer alguna bebida?
―Una copa de vino dulce estaría bien para mí.―respondió
―Discúlpenme, chicos―interfirió antes que estos fueran a cumplir el pedido de su madre tras levantarse de su asiento―, ¿podrían traernos dos copas más?
―Claro, no hay molestia.―respondió Mex, está vez sí retirándose del lugar
Selene siguió con la mirada a sus hijos hasta ya desaparecer entre la multitud. Sin darse cuenta, Nadia lo estaba haciendo de manera disimulada.
―Querida Selene, tiene dos muy buenos hijos. Pero me gustaría hacerte una pregunta, si es que no le molesta.
―Oh... pregunte lo que guste, no me molestaré.
―Sé que suena muy maleducado de mi parte. Percibí el aroma de tus hijos. Dime, los dos son omegas, ¿o me equivoco?
―¿Para qué mentiría? Los dos son omegas. No parecen mucho unos omegas, muy fácil creerías que al menos son betas.
―Pero no entiendo―dijo Gemma, boquiabierta―. Tu marido es un alfa igual que tú, ¿cómo salieron omegas?
―Nada es imposible en este mundo. Las probabilidades de que dos alfas tengan dos omegas son muy bajas, nunca nulas.
―Nadie mejor que tú para tener esa suerte, ¿no?―bromeó, claramente no para el mal gusto de Selene pues no se molestó
―Admitó que esperé que Iris fuera beta con la suerte que tenía.
―Yo quisiera que este pequeño fuera un alfa.
―De seguro lo será.
―En un rato llegarán los mozos a traer el vino para nuestra queridísima madre y para las señoras Sabbadin. Así que podemos volver con Edén y ¿quién sabe?, conocer a nuevas personas como lo quería mamá.
―Quizá, ¿tú crees que las Sabbadin haya notado que no somos alfas?
―Me sorprendería que no lo haya hecho. Nadia es alfa y conoce los aromas comunes en omegas.―señaló ojeando nuevamente el lugar
―¿Hablabas en serio cuando te preguntaron por el trabajo de nuestros padres?
―Sorprendentemente sí.
―Debería ser actor, hermanito, con ese talento te hubieran nominado al Oscar.
―¿Sarcasmo?―preguntó volteando a verla
―No, hablo en serio, creo que mamá te preguntaría sobre eso en cuanto lleguemos.
―Me conoce muy bien que no necesitará hacer...
Iris tropezó con el pie de alguien cuando caminaba sin ver por dónde iba. Mex calló y fue a ayudar a su hermana.
―¿Estás bien?―Iris asintió
La chica con quien tropezó volteó a verlas, posteriormente le ofreció la mano a Iris.
―Perdón, ¿te lastimaste?
―N-no... gracias por preocuparse―agradeció tomando la mano de la chica y con ayuda esta, levantándose―. No tenía de qué disculparse, yo le pido perdón.
―Oh no te disculpes, querida. Fue un accidente, a cualquiera le pasa. Vamos, una chica tan venusta como tú no puede sentirse con culpa de nada. Pueden ir a atender sus cosas, chicos.―señaló
Mex e Iris hicieron una reverencia como señal de agradecimiento, lo que la chica tuvo que aceptar con una sonrisa.
―¿Qué haces ahí Chandler? Mamá te está buscando.―dijo un pelizarco acercándose a la mencionada
―Paso el tiempo con estos chicos, Grayson, dile que espere un rato más.
―Es importante―la tomo de la muñeca―, perdónenos, pero debemos irnos.
―No pasa nada, fue un gusto.
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Shhh... Él No Es Nada.
RomanceMex ya había perdido el sentido de conocer a algún alfa para vivir como almas compañeras, todo gracias al tóxico veneno aventado hacia su corazón. Ya había pasado años recalcando lo decidido que estaba a restarle importancia y seguir con su carrera...
