Día 1: Astronomía.

146 16 13
                                        

El laboratorio estaba en completo silencio. Sólo se escuchaba las manecillas del reloj corriendo, la única persona dueña del lugar trabajaba concentrado viendo en su telescopio.

Pero estaba realizando todo lo contrario a lo que debía estar haciendo. El descubrió una estrella.

¿Cómo la descubrió? Fue hace aproximadamente un mes, cuando llegando a su centro de estudio escuchó unas risas provenientes de la zona de atrás, en donde los fines de semana algunos adolescentes usaban el lugar para practicar skate o pasear por el parque que rodeaba la zona.
Pero hoy era lunes, ¿de quienes eran las voces?.

Ahí lo vio por primera vez, era un chico bajito, de postura recta y reveladoras prendas de vestir. Cabello alborotado y desordenado, que llevaba una banda en el pelo, color naranja. Sus amigos eran igual de llamativos, pero algo le llamó la atención de solamente él. Quizás fue su sonrisa o quizás fue que estaba tan solo en la vida que sólo quería un amigo.

Intentó no darle vueltas al asunto y siguió con sus trabajos pendientes, tenía ocupaciones importantes que pensar en un desconocido y que más daba que haya chicos divirtiéndose por ahí.

Aunque nunca pudo concentrarse, podía escuchar su risa desde donde estaba y eso lo descolocaba.

-¿Qué me está pasando?- se decía así mismo. Por lo que lo único que hizo fue retirarse del lugar, ya que no podía prestar atención a nada de sus pendientes. 

Los días corrieron y así como el siguió yendo a trabajar, esos muchachos siguieron yendo a pasar el tiempo allí. Se le hizo usual escucharlo, a veces se notaba que eran más personas, otras menos, pero siempre podía distinguir su risa, por lo que se acostumbró al sonido de ella.

Un día mientras limpiaba unos telescopios de la planta alta, este se movió quedando en un ángulo equivocado, parando justo en donde el chico que había apodado como Estrella estaba sentado, se lo veía cómodo charlando con sus amigos, parecía alguien simpático, pensó que quería conocerlo, tal vez así lo saque de su mente.

Así fue que en su rutina se implementó el hecho de observar al chico. Parecía siempre estar bromeando o jugando, se lo veía alegre, muy distinto a el mismo.
Se sentía un espía, era raro mirar a alguien que no conoces desde lejos, pero simplemente disfrutaba verlo, no perjudicaba a nadie. ¿Estaba mal?.

Una noche llegó al laboratorio mucho más tarde de lo que debería y para colmo olvidó sus llaves.
No le no le quedó otra que rodear el lugar y entrar por detrás.

Mientras estaba caminando hacia allí escuchó su voz, recordó que justo ahí es donde Estrella y sus amigos se juntan. Nervios lo invadieron, pero el sólo iba a pasar por ahí.

Pronto pensó, -¿Quién me vería o prestaría atención?- y con ese pensamiento, se adentró en en la zona para entrar por aquella puerta.

Ahí estaban ellos. Esa fue la primera vez que el rubio fue descubierto.

El caminó como si nada le pasara, pero no pasó desapercibido para un par de ojos que lo observaron todo el tiempo.

-Oigan chicos, ¿Saben quién era ese?- le preguntó a sus compañeros, una vez que ese hombre entro al sitio.

-Un raro que trabaja aquí, este es un centro de no se que cosa- respondió uno de los chicos.

-Es un centro de astronomía, seguro ese muchacho es astrofísico o  meteorólogo- dijo otro chico rubio.

-¿Pero no les pareció raro?- volvió a preguntar. Desconcertando a todos, que sólo negaron con la cabeza.

Ese hombre le llamó la atención, era rubio y tenía el cabello mediamente largo, parecía que tapaba su rostro. Lentes que cubrían sus ojos, una bata que aparentaba la de un doctor y una postura encorbada. Le daba un aire de misterio y quería saber más de el.

FugoNara Week 2020Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora