JAEBEOM
Jinyoung se subió a la rama y se sentó. Tiempo atrás, hubiese reclamado mi
ayuda. Ahora ya no me necesitaba para nada. Le había fallado en tantos sentidos...
Había oído la expresión «tener el corazón roto», pero no había comprendido su significado hasta ahora. Ahí sentado, mirándolo, el corazón me dolía de veras.
Desde el día en que salí de la iglesia y lo vi con Jackson, me costaba respirar. En ese momento fue cuando lo supe. Hubiese querido que me dijese cualquier cosa para demostrarme que estaba equivocado. Pero, en el fondo, lo sabía. Jinyoung ya no era mío.
—Impresionante. Haces que parezca fácil —dije en voz alta para que me oyera. Me había enviado un mensaje diciéndome que estaba en el lago. Pero resulta que yo llevaba horas en nuestro sitio: había ido a reflexionar. Aquí era donde todo había empezado, resultaba apropiado que también terminase aquí.
La expresión de Jinyoung delataba confusión. Me encantaba esa mirada. Era adorable.
—Ya había venido, cuando mandaste el mensaje —expliqué, y sus labios
dibujaron una sonrisa.
—Ah —respondió.
—¿A qué se debe la visita? —pregunté, aunque sospechaba la razón. Sólo quería que lo dijese en voz alta. Ya era hora de que aclarásemos las cosas. Me puse
de pie y caminé hasta donde estaba sentado, después de advertir una presencia oculta entre las sombras. Era de esperar que Jackson hubiese venido a verme. O quizá lo había seguido a él.
—Quería saber cómo estabas. Jack dijo que tenías una contusión.
No pude evitar que se me escapara la risa. Tenía una buena magulladura.
Lancé una piedra al agua.
—¿Te ha explicado cómo me la hice?
—Sí —los remordimientos que sentía eran evidentes en su tono de voz. Jackson debió de confesarle que me había reventado la cabeza. Aunque no era culpa suya.
—Lo merecía. Esta semana me he comportado contigo como un cretino.
El dolor que sentía en el pecho empeoró. Recordar a todo el mundo
tratándolo con crueldad mientras yo me quedaba de brazos cruzados era algo que me perseguiría durante mucho tiempo.
—Mmm —no parecía muy seguro de qué más decir. Le había fallado. Me
había fallado a mí mismo. Esa reacción no era propia de mí.
—No debería haberles permitido que te hicieran todo eso. La verdad es que la paliza de Jackson fue un alivio. Me sentía culpable, así que recibir una buena resultó liberador.
—¿Qué?
Le sorprendía que me sintiese culpable por lo que había permitido que le hicieran. Maldita sea, esto lo hacía aún más difícil. Cada vez me costaba más respirar.
—Jin, fuiste mi novio durante años, pero antes de eso fuimos amigos. Los mejores amigos. No debí dejar que un bache en el camino me pusiera en tu contra de esa manera. Estuvo mal. Cargaste con toda la culpa de algo que no era sólo responsabilidad tuya. Era responsabilidad de Jackson, y también mía.
—¿Tuya? ¿Por qué?
—Sabía que Jackson te quería. Había visto cómo te miraba. También sabía que le querías más que a mí. Los dos compartíais un vínculo secreto del que yo no formaba parte. Estaba celoso. Jackson era mi primo y tú eras el chico más guapo que había visto en toda mi vida. Te quería para mí. Así que te invité a salir. No lo comenté primero con Jackson. No le pregunté cómo se sentía al respecto. Aceptaste y, como por arte de magia, rompí su vínculo. Se dejaron de hablar. Se acabaron las charlas nocturnas en el tejado y ya no tuve que sacarte de ningún otro lío. Jackson era mi amigo y tú eras mi novio, era como si su amistad nunca hubiese existido. Fui egoísta e ignoré el sentimiento de culpa hasta que desapareció. Sólo
cuando le veía observándote con esa expresión de anhelo y sufrimiento volvía la sensación de culpabilidad. Mezclada con miedo. Miedo a que descubrieses lo que había hecho y volvieses junto a él. Miedo a perderte.
Ésta era la primera vez que decía abiertamente la verdad. La había
escondido en mi interior durante años, le había dado la espalda cuando me corroía la conciencia. Ver cómo Jinyoung cambiaba de personalidad y no decir ni una sola palabra al respecto... Todo aquello era culpa mía.
La mano de Jinyoung jugueteaba con mi pelo, y quise cerrar los ojos y suspirar bajo esa caricia inocente. ¿Lo amaría siempre de esa forma? ¿Tendría que pagar por mi falta durante el resto de mi vida con este dolor constante en el pecho?
—Yo también te quería. Quería ser digno de ti. Quería ser el chico bueno que merecías.
Oír que quería ser digno de mí me recordó una vez más por qué nuestra relación no había funcionado. Jinyoung era perfecto desde el día en que lo conocí, pero dejé que creyera que esperaba más de él.
—Jin, eras perfecto tal como eras. Fui yo el que te dejó cambiar. Me gustaba el cambio. Era una de las muchas razones por las que temía perderte. En el fondo, sabía que el espíritu libre que habías sofocado lucharía para liberarse. Al final, ocurrió. Y el hecho de que fuese con Jackson no me sorprende lo más mínimo.
—Lo siento, Jaebeom. Nunca quise hacerte daño. Lo eché todo a perder. No tendrás que vernos a Jackson y a mí juntos. Voy a salir de sus vidas. Podrás recuperar lo que perdiste.
Cuando vi que Jackson no salía corriendo del bosque maldiciendo como un marinero, comprendí que estaba demasiado lejos para oírnos. Alargué el brazo y lo tomé de la mano. Yo era el único capaz de convencerlo de que no debía hacerlo.
Era hora de dejarlo marchar.
—No lo hagas, Jin. Te necesita.
Negó con la cabeza y me ofreció una sonrisa triste.
—No, él también está de acuerdo. Hoy casi ni me ha mirado. Sólo me dirigió la palabra cuando quiso dejar claro a todo el mundo que tenían que dejarme en paz.
No tenía ni idea.
—No aguantará demasiado. Nunca ha sido capaz de ignorarte. Ni siquiera cuando sabía que te estaba observando. Ahora mismo está lidiando con muchas cosas. Y lo está haciendo solo. No le apartes de tu lado.
Jinyoung bajó de la rama de un salto, se puso de puntillas y me pasó los
brazos por detrás del cuello. Su último abrazo.
—Gracias. Tu aprobación lo es todo para mí, pero ahora mismo te necesita. Eres su hermano. Yo sólo sería un obstáculo.
El dolor era casi insoportable. Alargué la mano y jugueteé con un mechón de su pelo. Ese castaño perfecto me fascinaba desde los cinco años. Siempre me había recordado a una príncipe de las hadas, incluso cuando preparaba cebos de pesca con hígados de pollo. Había perdido a mi príncipe, pero su recuerdo valía hasta la última punzada de dolor que sentía en el corazón.
—A pesar de que estuvo mal quedarme contigo sin tener en cuenta los sentimientos de Jackson, no soy capaz de sentirme arrepentido. He pasado tres años maravillosos a tu lado, Jin.
Éste era mi adiós. Jackson estaba ahí fuera, esperando a que me alejase. Había llegado su momento. Yo había echado a perder mi oportunidad a lo grande. Le solté el pelo, di un paso atrás, me di la vuelta y me adentré en el bosque en busca de mi hermano.
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NOTA:
Trataré de que está historia sea en su mayor parte a la primera adaptación que hice pero puede que cambie algunas cosillas que no se entendían o cosas así.
:"3 sigo triste por el hecho de que la haya perdido pero espero poder hacer algo bien está vez y pueden leerlo sin errores.
Por cierto que iré subiendo los caps poco a poco para hacerlo más interesante jaja
Bueno es todo Im out~
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MÍO // 2JAE [HISTORIA DE RESPALDO]
FanfictionPareja principal : Youngjae × Jaebeom Menciones: Jinyoung ×Jackson Esta es una adaptación del libro de A.G. la historia ya había sido adaptada por mi con el título original (Si Fueras Mio), sin embargo se perdió, ya no pude corregirla ni editarla...
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