Río Negro, Argentina 2010
El día está muy nublado como casi siempre acá en el sur. 20 años viviendo entre las montañas y poco sol.
Respecto a mí, no hay mucho que contar. Una familia de cinco personas, mí mamá se llama Eugenia y mí papá Leandro, también están mis hermanos los mellizos, Federico y Luciano. Iba a una escuela en el pueblo en dónde vivo, en 5 Años de secundaria una sola amiga, Sofía.
Cómo ya dije, respecto a mí no hay nada que contar. Por ahora.
Pero voy a contarles un poco sobre mí entorno.
Mis papás se conocieron cuando tenían 20 años, en Mendoza.
Me gustaría contarles la típica historia de amor cliché, de dos jóvenes recién salidos de la pubertad que se conocen en la universidad estudiando derecho. Pero mí papá se había quedado sin trabajo y se sentó a pensar para retener las lágrimas, en el café dónde trabajaba mí mamá. Ella lo vió y salió a echarlo por no estar consumiendo, pero a esa altura mí papá era un mar de lágrimas y mí mamá una empática insoportable. Eugenia no juntó valor, ella lo tenía de sobra, realmente admirable.
El tema acá es que no estaban solos en el café, y dos hombres de negocios sentados en una de las mesas de la esquina, interrumpen sin inocencia el trayecto del camino de mí madre a mí padre para pedirle, exigirle en realidad, que le dieran sus tostadas AHORA.
Pero por más plata que la gente pueda tener, las historias de amor no se compran.
Los mellizos: Nacieron en Agosto de 1995, pero los conocí en 1996. Son dos pibes hermosos, morochos de tez blanca. Federico con pelo lacio y Luciano con rulos. Desde los tres años Federico va al psicólogo y por ello mis padres han dejado de lado a Luciano. Digamos que somos felices, daría mí vida por ellos. Y eso hago.
Sofía: La conozco hace cinco años en la secundaria, callada, muy callada, pero la mejor guardando secretos. Sabe todo de mí y eso es peligroso. Es como si con la mirada pudiera analizarte. En la escuela no éramos de hablar mucho con el resto, de hecho ni siquiera conozco a su familia. ¿Debería sospechar?.
Río Negro es muy silencioso y a veces es molesto, porque yo amo hablar, cuando iba a la escuela iba a uno de los parques a hacer la tarea y ahora me meto entre las sierras a escuchar música. Sofía diría que es lindo leer entre la montaña, pero yo odio leer ¿De qué te sirve la ficción si cuando termina, la realidad es peor?
En las noches de los fines de semana, me voy a la montaña, mis hermanos me cubren. Me llevo una jarrita con mí adicción, el café.
Vuelvo antes de que todos se despierten. Por más de que las montañas sean hermosas, no me meto allí para disfrutarlas precisamente.
Por cierto, mí nombre es Natalia. Un gusto.
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Extranjera
Teen FictionEntre la Justicia y la venganza hay una delgada línea, ellas son esa línea. Natalia Orozco es una joven de 20 años oriunda de Río Negro, Argentina. Busca Justicia por un secreto oscuro que esconde su familia, y viaja a Cuba donde conoce a Tania Diaz...
