Antes de todo

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Me llamo Némesis y cómo cada fin de semana iba con mis amigos a una pequeña casa de apoyo, dejábamos cosas que nosotros ya no ocupábamos y que ellos le dieran un buen uso.

Nem -Me llamaron acercándose a mi- Dicen que llegó uno nuevo a la casa que llegó esta misma mañana -habla Cara-

Vaya, hace tiempo no llegaba uno -susurro- Bueno, pues espero que algunas cosas le gusten -miro la caja que traigo en las manos-

Posiblemente sea como todos, que hacen lo posible para no salir de ahí, tener comida y un lugar para dormir -habla César y alzo una ceja-

No se supone que de eso se traten las casas de apoyo?? -sonrío y Cara ríe-

Demonios César, hoy estás menos colaborador, mejor subamos al auto, por qué cuando lleguemos si seguimos con tanta habladuría llegaremos noche -dice ella y sube al coche seguida de nosotros-

Íbamos camino a la casa de apoyo cuando empecé a divagar, mis amigos cantaban y reían, mientras que yo estaba dispersa mirando la carretera, al llegar a la casa de apoyo, nos recibieron como siempre, con una sonrisa dibujada en el rostro y comentándonos sobre el nuevo que había llegado, nos llevaron hasta el, a un cuarto vacío apartado del resto.

Entramos al cuarto y lo miré, esa ropa sucia, esos tenis tan rotos, su cabello parecía enmarañado y sucio, no podía ver su rostro, estaba de espaldas a mi, parecía estar durmiendo tranquilamente, decidí sacar a mis amigos y hablar con el chico que lo había recibido.

El solo me contó lo superficial, algo que yo ya había visto y los papeles que llenó cuando ingresó aquí esta mañana, en la hoja aparecía el nombre "Caronte", un nombre extraño y poco común, no aparecía su edad, solo el motivo por el cual quería estar aquí  "Quiero iniciar de cero" justo a lado de su nombre.

Con el paso de los días empecé a acercarme a él, confiada en que podía ayudarlo, mis amigos me decían que ellos no se iban a acercar a él, que no les daba buena espina, y que yo hiciera lo mismo.

Yo me negaba a apartarme de alguien que quería una nueva vida, me negaba a creer que ese chico de ojos raros llegaría a hacer algo malo

Nem -me llamó César- No puedo creerlo, haz estado estos dos meses con ese maldito tipo, como si estuvieras embobada por estar a su lado.

Que te pasa a ti?? -digo molesta- No recuerdo que te molestará que yo estuviera ayudando a los demás y ahora que llega Caronte, te comportas como un total mierda -lo miro y Cara se pone de su lado-

No nos da buena raya Nem -contesta Cara- es alguien que en la vida habíamos visto, es extraño

Hemos visto personas más extrañas que el, que en la vida habíamos visto, y sin dudarlo los ayudamos -los miro a los dos- Y ahora que llegó un chico el cual quiere iniciar de cero, que quiere salir de una vida mierda que posiblemente tuvo, me vienen a decir que nunca lo habíamos visto??

Entiende que no nos da buena raya -susurra César-

Me cansé de esta conversación, me llevan a mi casa?? O también van a decir que no les da confianza ir a dejarme -digo con una molestia evidente y ellos caminan al carro y yo detrás de ellos-

El camino a mi casa se me hizo eterno, pero no dejaba de pensar en una nueva manera de ayudar a ese chico de nombre extraño, a ese chico llamado Caronte, esos ojos que en la vida había visto, quería ayudarlo, a pesar de que todos me decían que era un grave error, que me perjudicaría, pero no me importaba, solo lo decían para que dejara de creer en que él podía iniciar de nuevo su vida, pero no iba a permitir, que esos comentarios se quedaran en mi cabeza.

Esto no es un sueño Stories to obsess over. Discover now