Era de noche. La luna se encontraba custodiada por nubes.
El tiempo era fresco y tenue, como si
Supiese lo que iba a ocurrir.
Yo como siempre me encontraba en mi casa.
Estaba sucumbido en mis ideas,
Cuando de repente,
En el reflejo de mis ojos cansados,
Deseosos por el pronto olvido y
Una prematura muerte.
Se encontraba una vez más,
Aquella incertidumbre,
Que sin dudar dos veces.
Aparece frente mío,
Para lanzar un ataque letal.
+¿Todavía no me superas? –pregunto
sin siquiera pestañear-
-Quizás tome más tiempo del previsto.
+Jamás lo conseguirás –
Mis memorias me enseñaron
Lo suficiente, como para saber que ella,
A pesar de ser mi primer amor,
Era dueña de mis temores y
Dirige con gloria y grandeza mi desconfianza.
-No es cierto. –susurre-
+¿Eh?, ¿Dijiste algo? –me contesto
Aquella matriarca con un tono burlesco e irónico.
Conoce de primera mano las grandes batallas
Que había ganado con astucia y sin mover
Ese delgado cuerpo, que hoy se paraba con firmeza frente mío.
Por esa razón, no podía permitir que la ira me domine.
-Te dije que: No es cierto. –levante la voz
Y no es por presumir, pero estoy seguro que esta vez
Su sorpresa no pudo evitarse.
Lo sé porque levanto su ceja.
Las veces que ella hizo este acto, son contadas
Con los dedos de una mano.
El haber logrado esto fue suficientemente gratificante
Para una persona de mi calibre.
+oh, con que conseguiste confianza – nuevamente fue irónica.
La segunda vez que escuchaba esa ironía en el mismo día.
Ese tono para mi tedioso a estas alturas, me irritaba y ella lo sabía.
Le hubiese respondido, si no fuera porque...
+Más la confianza no sirve de nada cuando falta decisión,
Talento, dedicación, fuerza, inteligencia, belleza, gracia
Y sobre todo, libertad. –esas palabras fueron
Tan efectivas y descriptivas, que podría jurar
Que se ella había previsto toda esta situación y
Estuvo años enteros perfeccionando el guion,
Hasta conseguir el modo de que perfectamente
Sea lo más hiriente y afilado posible.
Ante tales palabras, ¿Qué podría decir yo?
Me quede en silencio como unos 2 minutos,
Minutos cuales ella parecía gozar de mi obvio
Temor y duda.
Estuve a punto de levantar la bandera blanca
Y así una vez más, someterme en su dictadura.
Era más de lo que podría esperar,
Había conseguido que tal veterana levantase una ceja,
Me encontraba satisfecho.
Pero tal parece que mi sentido de vergüenza aún no.
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Intemperie
Short StoryTodos tenemos dudas, más no todos pueden lidiar con ellas. Algunos son sometidos sin escapatoria alguna, otros en cambio, pueden lograr escapar y ser decisivos. Esta obra nace en el repudio de mi mismo, contra mi mismo. valga la redundancia. Varias...
