Capítulo 1: Cuatro copas después

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Aquí el editor jefe de esta pequeña empresa:

Para información del lector, esta historia es paralela al canon de bsd, se ha realizado un analisis profundo de la obra (la autora se muere de vergüenza por eso), tanto en el anime como en el manga, por lo que puede funcionar como agregado a la historia original.

Si os gusta, dadle estrellita que ayuda a que la autora escriba más y con más ilusión.

Dicho esto, disfrutad!!

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«Solo quiero beber hasta perder el sentido» pienso.

Hoy no ha sido un buen día, claro que hace ya tiempo que ninguno lo es.

Noche cerrada. Sin luna, ni estrellas brillando en el cielo, opacadas por el brillo de las escasas farolas de la calle desierta por la que voy caminando.
Es muy tarde y estoy tan solo como me siento;
Al menos no tengo miedo, más bien, soy la clase de persona que daría miedo a las demás en estas mismas circunstancias. Calle desierta, altas horas de la noche bajas de madrugada, figura solitaria. Todo demasiado dramático.

La brisa nocturna revuelve ligeramente mis cabellos a pesar de llevar el sombrero bien calado. Hace fresco y solo pienso en caminar más rápido para llegar cuanto antes a un bar cualquiera donde refugiarme y ahogar las penas con alcohol -aunque las penas sepan nadar.

Cuando por fin llego al local, un pub mediocre de un mal barrio con mala iluminación y estética, soy azotado por una ola de calor y un hedor a humanidad.
Apenas un par de pares de mesas al fondo, algún alma con en verdad más cuerpo que alma acomodada en ellas. Luces pálidas cuelgan del techo sobre la barra vacía completada por los correspondientes asientos.

Inhalo y exhalo profundamente sin prestar atención al resto del mundo que hay por aquí; charlando, cantando y discutiendo. Dirigiéndome directamente a la barra donde pido el vino más cargado que puedan ofrecerme y que no me hagan preguntas tomo asiento en uno de los taburetes que cojea.

Me gustaría darme un capricho, algo más lujoso que esto, pero me temo que en mi situación actual, contando con poco dinero porque la cartera se me ha quedado olvidada en la oficina, no puedo permitirme nada mejor que beber vino aguado en un antro de mala muerte.
Mi pedido no tarda en llegar, el camarero lo coloca delante de mí de mala gana y una mirada de desprecio cortesía de la casa. Empiezo a beber sorbos largos interrumpidos por pausas en las que me paso las manos por la cara y la nuca en un vago intento por sacarme el estrés del cuerpo mientras espero que el alcohol haga su magia.

Es entonces cuando la puerta se abre y casi me atraganto ya no con la bebida, sino con mi propia saliva.
Te veo entrar, envuelto en vendas y esa gabardina que nunca te abandona. Sé que eres tú de verdad, todavía no estoy lo suficientemente borracho como para alucinar contigo.

Me arrebullo en mi propio abrigo y trato de esconderme bajo mi sombrero ante tu presencia para pasarte desapercibido, y tú no reparas en que yo estoy allí.
Sin embargo, te acercas también a la barra, de la misma manera que yo lo hice hace pocos minutos y te sientas a mi lado ordenando un shot de whisky con voz cansada y ojos hundidos.

El odio inevitable pero repentino me embarga el cuerpo, siento el cuchillo que cargo en el bolsillo más pesado de lo normal, tentándome a sacarlo, rajarte la yugular y acabar con tu existencia. Nos haría un favor a ambos, mas hago el esfuerzo de controlar mis impulsos. No es el momento ni el lugar, el día ha sido largo y tener que lidiar con eso sería lo último que me faltara.
Prefiero ignorarte, fingir que no te he visto y seguir con lo mío.

Reduzco la frecuencia con la que doy sorbos a mi copa y la cantidad de líquido que meto en mi cuerpo con cada uno de estos, pero aún así el vino se acaba rápido y yo quiero más.

Amante para 1 y 1000 noches. [Soukoku]Stories to obsess over. Discover now