678, ese número se repetía una y otra vez, en cada una de sus pesadillas, siempre, desde la muerte de su hermano.
Clara recién despertaba, exaltada, como siempre, con esa sensación de que olvidó algo, una angustia en su pecho se abría paso entre la realidad y sus sueños, pero solo eran eso, sueños.
Se levantó de la cama, lo primero que vio fueron las cajas de cosas que tendría que haber desempacado hace una semana, sin embargo, su mente solo pensaba en el desayuno, había un aroma a café y medialunas que le alegraba la mañanas.
Se vistió, de manera casual, paso por la cocina, y fue directo a unas escaleras caracol que la llevarían al primer piso donde había un simple, pero hermoso y popular café, llamado "Las margaritas", dónde se encontraba su tía Caro, se dirigió hacia ella pasando por la barra y luego por mesitas de color madera, noto que ese día también estaba el vecino, igual que cada día desde hace una semana.
-hola mi'ja- fue su tía la que la saco de sus pensamientos- que pasó? Le parece guapo el chico?- dijo al darse cuenta del reciente interés en el muchacho
- pero que estás diciendo tía?, Sabes que tengo la cabeza en otro lado- dijo Clara con una expresión seria en el rostro, y sí, su tía lo sabía, en lo único que podía pensar la chica era en la reciente muerte de su hermano, razón por la cual decidieron mudarse con su tía, ella y su otro hermano, Luca - tía, no lo viste al enano?- dijo refiriéndose a su hermano que era casualmente de su misma estatura a pesar de llevarse 7 años.
- no le digas así Clara- le recriminó, sabiendo que si el mencionado la escuchaba el café se convertiría en un campo de guerra, ambos hermanos eran tercos y ninguno sedía ante el otro, sus peleas eran básicamente interminables- no se dónde está, capaz en el patio- prosiguió restándole importancia a la ubicación de su sobrino.
-bueno, después lo busco, por ahora me llevo unas medialunas y un cafecito para empezar a desempacar- dijo la pelirroja casi corriendo
- Clara, quien te dió permiso? vení acá- dijo su tía persiguiendola con la intención de detenerla, Carolina no era muy estricta, pero le tocas la comida sin permiso y te corta las manos, y eso Clara lo sabía.
Ya con su desayuno servido en el escritorio de su habitación, era hora de desempacar, porque al otro día empezaba la escuela, y no podía ocuparse de dos cosas estresantes en el mismo día.
Cosas que quizás ni siquiera recordaba se encontraban una tras otras en las cajas, dibujos viejos, muñecos, celulares rotos unos auriculares, fotos....
fotos, si, recuerdos inolvidables, de ella y sus hermanos, fotos de ella y Teo, aquel chico pelirrojo, de ojos azul marino, alto, con esa sonrisa que le alegraba el día a cualquiera, aquel chico que hace unas semanas había desaparecido de la nada, y que hace una semana fue encontrado en la laguna sin vida, en la misma que estaba a unas cuadras de su nuevo hogar hasta tiempo indefinido, la que estaba en ese pequeño pueblo llamado Chillbraing.
La relación entre ella y sus hermanos era inquebrantable, si, aveces peleaban, como cualquier trío de hermanos, pero eran muy unidos, sus padres se la pasaban y se la pasan viajando, su padre es un embajador y su mamá es su asistente, ella básicamente fue criada por su tía hasta los 6 años,después ella y sus hermanos se mudaron por la insistencia de su padre en que el mayor de sus hijos estudiara leyes en uno de los mejores colegios, y como toda la familia se mudaba, no le quedó otra que dejar esa ciudad donde paso su infancia.
Pero ahora, con la reciente muerte de su querido hermano, y todos estando conmocionados, sus padres en Suiza, y Luca trabajando, la casa se sentía muy vacía, asi que, ya que tenían que ir por los restos y por el interrogatorio de la policía, Clara insistió en quedarse, y tras una noche entera de ruegos a su hermano, finalmente decidieron mudarse, ahora empezaría su nueva vida, empezaría de cero. Quizá era algo duro vivir en la ciudad donde Teo murió, pero su casa solo le hacía recordarlo más, además, no podía creer eso del suicidio, un accidente quizá, pero un suicidio era algo que nadie esperaba de aquel chico tan alegre, está última semana solo había llantos y la famosa pregunta "¿Porque?".
Decidió dejar las fotos de lado, en su pecho se había instalado una angustia gigante, que a su vez, venía acompañada de un nudo en la garganta, y ojos rojos al borde del llanto, ella aún no lo creía, no podía, el que Teo halla muerto, era algo que no aceptaba.
Prosiguió con la tarea de desempacar, aún con ganas de llorar, fue entonces cuando se sorprendió al encontrar una carta, no entendía en que momento llegó ahí, decidió abrirla.
"Querida Clara
Se que en estos momentos debes estar desempacando, ¿como llego está carta a tus cajas?, Eso no te lo puedo responder, un mago jamás revela sus trucos. También se que no es momento para pedirte esto pero nececito que busques algo por mi, seguramente en estos momentos yo esté muerto, y por más que me duela meterte en mis líos, no me queda de otra, sin embargo, no puedo dejartela así de fácil, lo que buscas es un libro, uno muy importante, y que más de una persona o inclusive organización busca, así que lo escondi, y ya sabes cómo soy con eso, soy muy bueno, te propongo una búsqueda del tesoro, como cuando eras chica, en la otra página está la primera pista.
Cambiando el tema, no tuve tiempo de despedirme, y en serio lamento eso, se que deben tener preguntas, pero lamentablemente ahora no puedo darte las respuestas, pero tranquila, cuando encuentres el libro vas a saber todo lo que paso, te lo prometo. Sobre esto nada a Luca, al menos hasta que tengas toda la información, se que es difícil de entender, y que no tenes razón para cumplir mi pedido, pero también se que sos la única que puede cumplir esta tarea, te lo ruego, porfa!
Con cariño
Teodoro Swillquen"
El pecho de Clara se oprimio hasta casi quedar sin aire, no sabía que sentir, estaba confundida, pero si sabía algo, una tristeza invadía todo su cuerpo haciendo que este temblará, y ella que se había mostrado fuerte ante los demás, que consoló a Luca y a su tía, ella que hasta ahora había intentado derramar la menor cantidad de lágrimas posibles, ahora se encontraba ahí, llorando desconsolada en el piso, abrazando aquella carta que su hermano le había dejado, su mente estaba en blanco.
-Clara! Estás en tu cuarto?, La tía me dijo q....- su hermano que venía del café se detuvo al notar a su querida hermana sentada en el piso, toda temblorosa, llorando y maldiciendo en voz alta- Que paso?, Tranquila, todo va a estar bien- dijo mientras se sentaba a su lado y la rodeaba con sus brazos en un cálido abrazo, si bien no sabía que decir, tenía el presentimiento que la tristeza de Clara se debía a la muerte de Teo, y no era de extrañar que se encontrará en ese estado, ella venía reprimiendolo desde lo sucedido- está bien llorar, hay que sacar todo lo que nos hace mal-
Clara no respondió, solo siguió llorando en los brazos de su hermano, hasta que se calmó.
Después de eso Luca no pregunto nada, no quería hacerla sufrir más, sabía que ella le diría si era necesario, el debía ir a trabajar.
- Carajo, se me hace tarde, aunque...- miro a su hermana con algo de pena por tener que dejarla sola en ese estado- si querés puedo pedir el día y quedarme-
- no, no es necesario, ya estoy mejor, no faltes el primer día, no queremos que te despidan -
-estas segura?- dijo con cierto tono de preocupación, pero al fin y al cabo, ella tenía razón, lo menos que quería era ser despedido el primer dia- bueno, pero, cuando vuelva cocinamos ñoquis con salsa, nuestro favorito,dale?- dijo con la intención de alegrarla.
-si, eso me encantaria- respondió con una sonrisita un tanto fingida
Luca se fue, y Clara paso todo el día en el cuarto, repasando la carta y pensando, la página donde se encontraba la pista todavía estaba doblada y sin leer, el tiempo paso rápido y llegó la noche, ella ya había terminado de acomodar su habitación y su hermano ya había llegado, cocinaron entre risas y una discusión como las de costumbre, comieron y finalmente fueron a dormir. Ya en su cama, aclaro su cabeza, había tomado una desicion, intentaría cumplir el pedido de su hermano, ella no era curiosa, de echo era muy perezosa y desinteresada, sin embargo, quería saber lo que había pasado, y daría su mejor esfuerzo.
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Chillbraing
AdventureClara se muda a la ciudad donde paso su infancia tras la muerte de su hermano, quien le escribe una carta pidiéndole que busque un libro, a través de la búsqueda descubrirá cosas que le cambiarán la vida, con la companía de sus amigos Kiara y Cruz.
